Crespo: Métodos orientales para aliviar dolencias

Desde el 2009 a esta parte, los hospitales públicos de España comenzaron a incorporar terapias alternativas como complemento de los tratamientos farmacológicos en pacientes con distintas enfermedades, sobre todo aquellas que producen fuertes dolores. A la iniciativa se le sumó Estados Unidos, Suiza y otros países, que dan cuenta de una mejoría en los enfermos. El reiki, resistido por la Iglesia Católica y otras religiones cristianas, es una de esas opciones y de hecho, algunos hospitales de Buenos Aires han comenzado a convocar maestros de esta técnica, para las salas de contención a pacientes oncológicos. Lejos de ser una sustitución de la medicina, aparece como un mecanismo más para favorecer el bienestar de quien no goza de buena salud, que debe ir acompañado de un tratamiento médico. Algunos de los que acuden a este tipo de sesiones, no buscan una sanación, sino que alivian sus dolores y tensiones provocadas por algún trastorno, de manera que la recuperación de una enfermedad sea más llevadera. Teresita Gassmann, maestra de esta técnica explicó que “Es un sistema holístico de armonización psicofísica y espiritual, que posibilita optimizar y activar todos los planos energéticos (físico, emocional y espiritual) de una persona. Hay que desmitificar que esté vinculado a una religión, imposición de manos o falsas sanaciones, porque no es así. El objetivo no es curar enfermedades ni sustituir tratamientos médicos, sino aliviar dolores mediante la activación de su propia energía. Las sesiones se adecúan a los requerimientos de los especialistas y ellos también supervisan la evolución sintomática del enfermo. Tampoco reemplaza la administración de medicamentos. La persona nota mejorías como en su estado de ánimo, ayuda a levantar las defensas del organismo y disminuye los efectos secundarios de quimioterapia, diálisis y otras prácticas complejas. Normalmente tienen una duración de una hora. Es recomendable que la persona esté vestida con ropa cómoda y liviana y que en ese momento no tenga puesto reloj, accesorios ni calzado. El reikista coloca sus manos ejerciendo contacto y leve presión en diversas zonas del cuerpo, que habitualmente son la cabeza, el tronco y la espalda. Esto se realiza en completo silencio o con una tenue música de fondo, para conseguir la relajación. Opcionalmente hay quienes incorporan aromas de aceites esenciales a la sesión. Está indicado para cualquier persona que necesite bajar su nivel de estrés, calmarse o disminuir su ansiedad, aliviar su depresión. Los tiempos actuales hacen que existan presiones, contratiempos, inconvenientes laborales o familiares y por eso mujeres u hombres sanos también acuden, porque es beneficioso desde el punto de vista de mejorar su calidad de vida a través del equilibrio físico y mental”. Cabe destacar, que no cualquier persona puede hacerlo, ya que para ello es necesario haber aprobado el seminario de primer nivel, avalado por una institución responsable en el rubro.

 

 

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