Crespo: Grave denuncia de una joven, tras ser engañada por Facebook

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Una joven de esta ciudad (que pidió reserva de su identidad), vivió una dramática situación de engaño hace casi un año atrás, que la llevó a radicar una denuncia ante el organismo neuquino “por trata de persona”. En declaraciones a El Observador, relató lo sucedido: “Todo empezó en abril de 2010. Yo tenía 21 años cuando me contacté por Facebook con un joven de 33, con quien empezamos un día a hablar de dónde éramos, que hacíamos cada uno, etc. Yo le conté que tenía ganas de irme de Entre Ríos, porque quería empezar otra vida, por lo cual necesitaba tener un trabajo. Él me dijo que estudiaba abogacía y que era asesor del Ministro de Salud de la Provincia de Neuquén. Me invitó a ir a esa ciudad y me prometió que me conseguiría el trabajo. Yo le contesté que lo pensaría y así continuamos comunicándonos.

Cuando le pregunté en qué consistía la oferta laboral, desde un celular de su trabajo me dijo que me desempeñaría como secretaria administrativa, de lunes a viernes, de 8.00 a 16.00, a lo cual le respondí que me interesaba. Recién a principios de mayo se lo dije a mis padres y se lo fuimos comentando a conocidos. Nadie me apoyaba. Todos me decían que tenga cuidado, que averigüe bien, que podría ser una mentira o que me podían secuestrar. Por eso le pedí a esta persona que me contactara con chicas de ese lugar, para ir conociéndome y saber dónde me iba a quedar cuando llegue, hasta que yo pudiera alquilarme algo sola. Me comunicó con una chica que se apodaba ‘Angie’. Le pregunté si era un trabajo seguro y si ella me iba a esperar cuando llegara, a lo cual esta chica me dijo ‘si corazón el trabajo está’. Tras eso el muchacho me decía ‘¿viste que no te estaba mintiendo?’. Pese a mi idea de irme, siempre tuve dudas y miedo. Un día avisé en mi trabajo y en casa que me iba. Mi mamá no quería que me vaya. Mis padres se ofrecieron a llevarme, pero les dije que ya era grande y que quería hacer mi vida. Mi familia intentó contactarse telefónicamente con esta gente a los números que me dejaron, pero mi mamá nunca pudo hablar con esa tal Angie, sólo con el chico. Le aducían que ella estaba en reuniones o no se encontraba en su oficina. Una semana antes de viajar, les avisé el horario en que llegaría y me dijeron que me iban a esperar.

El 23 de junio mis padres me llevaron hasta la ciudad de Paraná para despedirme. Me fui muy triste, porque dejaba todo acá, pero me quería ir. Me preocupó que desde el día anterior no había podido contactarme con los neuquinos. Tuve miedo de llegar y quedar sola allá. En el colectivo empecé a llorar, porque les mandaba mensajes por dónde iba, pero no tenía ninguna respuesta. Les pedí a mis amigos que me pasarán los nombres de los hoteles de Neuquén, por si llegaba y estaba sola. En una parada del ómnibus llorando le pedí ayuda a una señora, que escuché que era de Neuquén, porque había entrado en una crisis de nervios. Ella me dijo que trabajaba en el Ministerio de Salud y que la asesora de ese Ministro era una señora, no un muchacho. Se comunicó con la verdadera asesora y ésta le contestó: ‘decile a la chica que el trabajo no está y que puede ser una trata de persona’. Para ese entonces, ya se había enterado la mitad de la gente del colectivo. Los choferes y la azafata sospechaban hasta de esta señora, porque era mucha casualidad que ella trabajara justo ahí. Esta mujer, que se llamaba Nora, llamó a mis padres y les contó lo que sucedía, lo que hizo que se desesperaran. Yo me sentía muy desilusionada y con mucha bronca. Llegamos a las 4.30 de la mañana y Nora me ofreció ir a su casa. Antes de bajar del ómnibus, nos aseguramos de no ver nada sospechoso. Calculamos que ellos esperaban que yo me quedara sola en la terminal y ahí recién me buscarían. Su marido nos buscó en una camioneta, a la que subí rápidamente. El Ministro de Salud de Neuquén nos llamó y se disculpó por no poder estar ahí, pero sabía lo que ocurría. El presidente de la organización de trata de personas nos indicó que no era conveniente que me presentara en el lugar previsto y tampoco querían que salga a la calle. Así que me tomaron las declaraciones en la casa de la Sra. Nora. Posteriormente fuimos hasta la terminal de Cipolletti, para emprender mi regreso con más seguridad. Los choferes que viajaban ese día eran otros, pero también estaban informados de lo que había sucedido y me iban controlando. Desde el organismo que recepcionó mi denuncia, me fueron llamando durante todo el camino hasta que llegué a mi casa y también se comunicaban a mis padres para informarlos. En agosto del año pasado me llamaron a declarar en la ciudad de Paraná y hasta la fecha todo quedó en la nada. Sigo estando en comunicación con Nora, a quien le agradezco de corazón todo lo que hizo por mí y a Dios, por acompañarme y hacer que me cruce con ella en ese viaje”, finalizó diciendo esta joven, engañada desde una red de comunicación social.

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