Crespo: ¿Cómo comenzó la Pquia. San José?

Escribe, especialmente para El Observador, ORLANDO BRITOS.

El lugar destinado para la iglesia con su plaza correspondiente, es un lote al cual contribuyeron todos los colonos, unos más otros menos, según la extensión del campo que tenían comprado.

Se construyó la primera capilla, bien modesta y baja, como de transición. En ésta se reunían los fieles los domingos y fiestas de guardar para sus rezos públicos; a ella acudían cuando el Padre Germán Greco, italiano y cura de San Benito venía a la aldea para atender sus necesidades religiosas y administrar los santos sacramentos.

Así eran las cosas cuando llegó a Crespo el Padre Ludger Grueter para quedarse una temporada entre ellos. Organizó el servicio religioso de la aldea y también entre aquellas familias que se habían establecido durante los años 1888-1891 en grupos más o menos grandes en los contornos de Crespo. Era el mes de julio de 1891, en el que este sacerdote llegó. La primera orientación del padre Ludger Grueter dio por resultado que las aldeas más vecinas e Crespo debían venir a la localidad en los días de precepto, para cumplir con el ritual, escuchar plática y recibir los santos sacramentos; sólo las familias de María Luisa tendrían por la gran distancia, cada domingo y fiesta una misa a las cinco de la mañana. A esta colonia se trasladaba el padre los viernes, daba doctrina en las mañanas de los sábados y en la tarde oía confesiones y después de haber celebrado la primera misa en ella, volvía a Crespo para celebrar segunda misa con plática a las 10.30.

Como la capilla era con techo de zinc, y la aglomeración que en verano se producía en su interior, tornaba a esta en una especie de horno, se pensó en construir una iglesia. Se mandó hacer un plano y se encomendó al Padre Grueter el trabajo de reunir fondos para este fin. Se recogieron unos $ 4.600 m/n Poco después vino por traslado del padre Grueter a Valle María, a hacerse cargo del ministerio el R.P. Enrique Becher, superior de los Padres del Verbo Divino en Argentina, quien llegó a Crespo a fines de septiembre de 1891. Por falta de casa parroquial vivía como antes lo había hecho el Padre Grueter, en la vivienda de un vecino (donde hoy es el museo) A mediados del año 1892 vino en su ayuda el Padre Germán Loecken y poco más tarde el Padre Juan Lamberts, ambos sacerdotes del V.D. Todos ellos, en particular los dos primeros hicieron hasta 1898 una labor intensa y extensa en la parroquia.

La construcción empezó en 1893, sustituyéndose el plano anterior por otro, elaborado por el arquitecto de la provincia Sr. Pío Piussi. La construcción duró varios años y una vez terminada se comenzó con la decoración interior, corriendo estos trabajos a cargo de los Hnos. Enrique Fippe y Alejo Michel de la misma congregación. El altar mayor, donación de un colono, fue construido por el Hno. Enrique Fippe, lo mismo que el púlpito, las bancas que adornan la iglesia, hizo también las marcas del Vía Crucis. El piso es donación de dos familias Jacob.

El capital con anterioridad recogido, estuvo pronto invertido; como no bastaba lo que entraba por donación voluntaria, se acudió a dos préstamos, uno del Sr. Sevald, de Auli (Auli Fabián, nombre del estanciero dueño del actual Colegio de Las Delicias) y otro de la congregación, esperándose poderlos cubrir pronto con las próximas cosechas. Estas dos operaciones se hicieron con el tiempo una pesadilla, pues el pago de los intereses y la paulatina amortización del capital no se hicieron con tanta prontitud como lo daban a entender las primeras perspectivas. La Iglesia de estilo gótico, con su torre de 49,89 metros de altura se presenta hoy imponente y la decoración como los demás elementos agradan a primera vista, por ser todos de buen gusto y buena calidad. Hace poco tiempo sus decoraciones fueron restauradas, en un prolijo trabajo.

 

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