Cómo saber si una es infértil por el Síndrome de Ovario Poliquístico

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El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) afecta a una de cada 10 mujeres en edad de tener hijos y ha sido detectado en niñas a partir de los 11 años. Es la causa más común de infertilidad femenina y su detección precoz suele complicarse debido a que habitualmente el trastorno se esconde detrás de importantes desbalances hormonales, causales de aumento de peso, aparición de excesivo acné y vello, síntomas que pueden confundirse con otros cuadros clínicos. La enfermedad surge cuando las glándulas suprarrenales femeninas producen más hormonas masculinas de lo normal, originando el desarrollo de quistes (cavidades llenas de líquido) en los ovarios.

Se cree que una predisposición en los genes sería condicionante, dado que en la familia de una paciente generalmente la madre o hermana también lo tiene. Por otra parte, se asocia la enfermedad al exceso de insulina que algunas mujeres se suministran, puesto que ello parece aumentar la producción de andrógeno. Lo cierto, es que hasta el momento se desconocen científicamente las causas del SOP, pero la mayoría de los investigadores afirman que existiría más de un factor en juego para su desarrollo. Por esta razón es que en líneas generales no se puede prevenir la aparición del trastorno, pero es de suma importancia estar alertas a los síntomas y concurrir de inmediato al ginecólogo, tocoginecólogo, obstetra, endocrinólogo ó especialista en medicina reproductiva, para efectuar un diagnóstico oportuno, que permita reducir las patologías secundarias. Entre las variadas manifestaciones que el SOP puede tener, las diez más destacadas son: 1) Períodos menstruales espaciados, interrumpidos durante varios meses sin que la mujer esté embarazada y sangrado esporádico en cualquier semana del ciclo. 2) Mayor crecimiento del vello en la cara, los pechos, el estómago, la espalda y/o en los dedos pulgares del pie. 3) Excesiva cantidad de acné aún fuera de la adolescencia, piel grasosa ó caspa recurrente. 4) Aumento de peso u obesidad, donde visiblemente el peso extra está cargado alrededor de la cintura. 5) Resistencia a la insulina o diabetes de tipo 2. 6) Niveles de colesterol alto difícil de bajar con medicación y actividad física. 7) Calvicie o caída importante del cabello en forma periódica. 8) Dolor pélvico. 9) Demasiados ronquidos o silencios en los que pareciera que la respiración cesa mientras duerme y 10) Zonas de la piel con coloración marrón oscura o negra, principalmente en el cuello, los brazos o los muslos.

Este síndrome no tiene cura, puesto que constituye una condición crónica. Sin embargo, un tratamiento estricto suele lograr que la paciente evolucione favorablemente disminuyendo los problemas que su expansión trae aparejado, como cardiopatías, diabetes e infertilidad. El médico será quien determine cuál es el método que dará mayor efectividad o cuáles de ellos combinará para un mejor resultado. Las opciones son:

* Píldoras anticonceptivas: Para las mujeres que no quieren quedar embarazadas, las píldoras anticonceptivas pueden controlar los ciclos menstruales, reducir los niveles de hormonas masculinas y ayudar a disipar la aparición del acné. Sin embargo, el ciclo menstrual se volverá anormal de nuevo si se detiene la ingesta, por lo que generalmente se aconseja tomar aquellas pastillas que sólo contienen progesterona, sumado a otras que combatan el crecimiento del vello.

* Medicamentos para diabetes: La metaformina, utilizada para tratar a pacientes con diabetes de tipo 2, afecta la manera en que la insulina controla la glucosa de la sangre (azúcar) y disminuye la producción de testosterona. El crecimiento anormal del cabello mermará y posiblemente la ovulación regrese después de unos cuantos meses de uso.

* Otros fármacos: Las medicinas llamadas anti-andrógenos pueden reducir el crecimiento capilar púbico y reducir la aparición del acné. Se ha comprobado que la espironolactona, usada en principio para tratar la presión sanguínea alta, reduce el impacto de hormonas masculinas en el crecimiento capilar en las mujeres.

* Cirugía. “La Perforación Ovárica” es una intervención quirúrgica que trae aparejada la ovulación. Es utilizada cuando una mujer no responde a las medicinas para la fertilidad. El médico hace un corte muy pequeño encima o debajo del ombligo e inserta una pequeña herramienta que actúa como un telescopio hacia el abdomen. Esto se llama laparoscopia. El especialista perfora al ovario con una aguja pequeña, que lleva una pequeña corriente eléctrica, para destruír una parte diminuta del ovario. Este procedimiento tiene un riesgo de desarrollar un tejido de cicatriz en dicho órgano. Por eso se evalúa minuciosamente su aplicación. Esta cirugía puede disminuir los niveles de hormonas masculinas y ayudar con la ovulación. Pero estos efectos puede que duren sólo unos cuantos meses. Este método no ayuda con la pérdida del cabello de la cabeza ni con el mayor crecimiento de vello corporal.

* Modificación del estilo de vida. Mantener un peso saludable al comer alimentos saludables y haciendo ejercicio son otras formas en que las mujeres pueden ayudar a manejar el SOP. Muchas están excedidas de peso o son obesas y ello acrecienta las probabilidades de padecer la enfermedad. Comer productos integrales, frutas, vegetales y carnes bajas en grasas, ayuda a disminuir los niveles de azúcar en sangre, evitando llegar a tener que utilizar insulina. Incluso mantener el peso adecuado para la contextura física de cada mujer, favorece la regularidad del ciclo menstrual.

 

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