Cómo evitar que una de las 200 enfermedades reumáticas lo dejen sin movimiento

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La Sociedad Argentina de Reumatología (SAR) cerró esta semana la campaña federal de difusión de enfermedades reumáticas, que estuvo desarrollando durante todo octubre, mediante capacitaciones brindadas en distintos puntos del país. Las afecciones de este tipo son habituales en quienes transitan la tercera edad, aunque un importante número de personas de menos años sufren complicaciones en sus huesos. El Observador dialogó con el Dr. Edson Velozo, especialista en Reumatología del Sanatorio Adventista del Plata y miembro de la SAR, a fin de conocer aspectos puntuales del reuma. El profesional comentó que “existe un grupo de patologías caracterizadas por un número importante de procesos inflamatorios de las bolsas serosas, articulaciones, músculos o ligamentos, las cuales reciben el nombre de enfermedades reumáticas. No se trata de una sola afección. Artritis o artrosis son las más conocidas, pero existen más de 200 enfermedades de este tipo. La aparición de las mismas suele deberse a una degeneración estructural de ciertas partes del sistema músculo-esquelético, pero también se han comprobado otras múltiples causas que afectan a los huesos del cuerpo”.

Sin dudas el dolor articular es uno de los principales indicios y se torna en el motivo desencadenante de la consulta médica, ya que se interpone a la realización de casi la totalidad de las actividades rutinarias de una persona. En cuanto a este síntoma, Velozo explicó: “Además de los dolores en la articulación propiamente dicho, también los pacientes perciben una molestia aguda cercana y/o rodeante a la articulación, que se intensifica al realizar determinados movimientos. Generalmente señalan la sensación de entumecimiento y hasta inmovilidad, como así también la falta de fuerza en la articulación afectada. Aparecen también complicaciones de índole articular o locomotor, tales como dolores en las muñecas, los dedos y la espalda. Los pacientes refieren la aparición de inflamación en sus articulaciones y en casos avanzados podrían calificarse de ‘invalidantes’ los fuertes dolores, especialmente durante las primeras horas de la mañana. Todos estos aspectos impactan negativamente en el desarrollo de cualquier actividad y es un dato a tener en cuenta como signo de advertencia, porque diversos estudios afirman que el 48 % de las incapacidades laborales son causadas por padecimientos vinculados a dolores articulares. A veces se piensa en quienes ya son pasivos dentro del sistema de trabajo, que si bien tienen mayores probabilidades, no quita que puedan padecerla personas de cualquier edad, incluso niños”.

La Sociedad Argentina de Reumatología puso énfasis en la campaña de prevención 2012, en el reuma pediátrico, sobre el cual miles de padres han consultado en los centros de campaña del país. El especialista destacó la orientación que ha tenido la concientización a nivel nacional y agregó: “Es fundamental que un niño sea acompañado al pediatra cuando presenta inflamación articular, dolor y limitación del movimiento en las articulaciones, cuadros de fiebre prolongada y que no tiene una causa aparente o diagnosticada y disminución de la fuerza muscular o erupciones en la piel sin explicación. Seguramente el médico de confianza de la familia realizará una interconsulta con el especialista en reumatología, como para detectar posibles afecciones de huesos y articulaciones. La detección precoz además de aliviar las molestias y dolencias, también evita que se desarrollen lesiones en órganos internos del chico, como el corazón, los riñones o pulmones, como ocurre con el conocido lupus eritematoso sistémico. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado aplicado de manera oportuna, contrarresta las posibilidades de complicaciones futuras en pacientes de todas las edades, pero más aún en los pequeños”.

Cuando los analgésicos no producen un alivio efectivo, es el momento indicado para consultar a un reumatólogo. Dicho especialista, además de la evaluación clínica, practicará análisis de tacto y radiografías o ecografías, que le suministrarán la información necesaria para diagnosticar el tipo de enfermedad reumática que sufre. En algunas ocasiones, los médicos solicitan una resonancia magnética, para crear imágenes tridimensionales de la zona afectada; artroscopias, para realizar diagnósticos de lesiones mediante una mínima cirugía, independientemente de los análisis de rutina (sangre y orina), a fin de conocer el nivel de anticuerpos del paciente.

Décadas atrás, generaba casi un trastorno psicológico en muchos pacientes conocer el diagnóstico de una enfermedad reumatoidea, pero las nuevas tecnologías y los avances farmacológicos, han ido derribando los temores a las consecuencias, dado que los tratamientos mejoran considerablemente la calidad de vida. Al respecto, el Dr. Velozo expresó: “Debemos saber que la mayoría de las afecciones reumáticas no son curables, pero si tratables y controlables. Son padecimientos susceptibles de responder a distintos tratamientos, que proporcionan un alto grado de alivio a las dolorosas molestias y mejora notoriamente la calidad de vida. De acuerdo a la etapa en que se encuentre la enfermedad, se le indicará a la persona un tratamiento farmacológico que deberá seguir estrictamente. También pueden realizarse infiltraciones, que son inyecciones aplicadas directamente en la articulación y usualmente se prescriben otros recursos, como las terapias de rehabilitación, en el que se ejercita el aparato locomotor. Si uno se anticipa al daño estructural y ofrece un tratamiento oportuno, el paciente puede llegar a tener una calidad de vida similar a la que tendría si no padeciera la enfermedad, evitando las deformidades y las incapacidades motrices”.

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