Cómo evitar que un cáncer de cuello de útero arruine su vida

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El sábado 4 de febrero se celebró el “Día mundial de Lucha contra el Cáncer”, fecha que fue institucionalizada para valorizar los logros médicos y científicos alcanzados en materia de tratamientos e investigación para su cura definitiva, además de ser utilizada para sensibilizar a la población en conceptos preventivos. Si bien las causas son muchísimas y no están claramente definidas, se sabe que existen factores que predisponen a contraer la enfermedad. Y lo más relevante aún, es que en los últimos años se han formulado vacunas para evitar la masificación de este mal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2005 y 2015 morirán alrededor de 84 millones de personas en el planeta, por no haber detectado la presencia del cáncer a tiempo.

En cuanto a los mecanismos de protección contra esta enfermedad, el Ministerio de Salud de la Nación incorporó al calendario oficial de vacunación la aplicación de la dosis contra el virus del papiloma humano, causante del cáncer de cuello de útero. Desde que se efectuó este anuncio, en Argentina es obligatoria su colocación en la población femenina, a fin de disminuir las casi 2.000 muertes que este tumor causa cada año. Canal 2 y El Observador dialogaron sobre el tema cáncer con la Dra. Verónica Farías, ginecóloga del Hospital San Francisco de Asís, quien lo explicó así: “La finalidad de cualquier vacuna es prevenir contraer una enfermedad a través de la estimulación del aparato inmunológico, lo que no quita que ya existían otros mecanismos que no son reemplazantes, sino que deben ser considerados un complemento, como la realización del papanicolau a partir de que se comienzan a tener relaciones sexuales o el uso de preservativos. Esta vacuna fue creada para combatir algunos de los subtipos de HPV (sigla en inglés del virus de papiloma humano), que son los potenciales generadores del cáncer de cuello uterino. La condición esencial para que el suministro de esta droga funcione a pleno, es que quienes la reciban no hayan iniciado su etapa sexual activa. Por eso se estableció que debe aplicarse en niñas de 11 años. Probablemente se deben haber realizado algunos estudios epidemiológicos comparativos, que indicaron que esa es la mejor edad para colocarla. En algunos países empiezan a darla a los 9 años, que es cuando se está por culminar la etapa de desarrollo del aparato reproductor femenino. Pero en nuestro país las evaluaciones han hecho suponer que a los 11 todavía no se han mantenido relaciones sexuales. Cabe destacar, que es fundamental que se hagan las 3 aplicaciones, porque sino no sirve. La primera dosis es a los 11 años, la siguiente al mes y la última a los 6 meses”.

Existen más de 100 tipos de HPV y si bien la mayoría son inofensivos, aproximadamente 30 de ellos implican un riesgo cierto de tener cáncer. Los mismos afectan los genitales femeninos y se adquieren a través del contacto sexual con una pareja infectada. Los oncólogos los clasifican como de bajo o alto riesgo, siendo los primeros causantes de verrugas y los segundos potenciales desencadenantes de un cáncer en el cuello uterino, la vulva, la vagina o el ano. Las estadísticas reflejan que es ínfima la incidencia del HPV en los hombres, pero ellos también puede desarrollarse la enfermedad, tanto en el ano como en el pene.

Aunque algunas personas desarrollan verrugas genitales por infecciones con el virus del papiloma, otras no tienen síntomas. Un profesional de la salud puede tratar o eliminar las verrugas. En las mujeres, el examen de Papanicolaou puede detectar cambios en el cuello uterino que pudieran evolucionar en cáncer. El uso correcto de los preservativos de látex reduce enormemente el riesgo, aunque no lo elimina de contraer y contagiar el HPV. Una vacuna puede proteger contra varios subtipos de HPV, incluyendo algunos de los que pueden causar cáncer.

La profesional señaló que después del cáncer mamario, el de cuello de útero es el más frecuente y que su aparición se puede detectar desde el comienzo de las relaciones hasta la menopausia, siendo las mujeres jóvenes las que más presentan este tipo de patología. Asimismo, remarcó que “si bien las nenas que tienen más de 11 años no están incluidas en la campaña de aplicación gratuita establecido por el gobierno, igualmente se la pueden aplicar si conservan su virginidad, sólo que la misma deberá ser comprada en la farmacia y costeada por la familia”.

Por otra parte y apuntando a aquellas que están atravesando la adolescencia y que mantienen relaciones sexuales desde hace un tiempo, situación que hace perder el efecto preventivo de la vacunación, la ginecóloga comentó: “Si siempre que estuvieron íntimamente con un hombre han usado preservativo, teóricamente estarían protegidas en un porcentaje similar a las que aún no se han iniciado sexualmente. Lo aconsejable es que estén muy atentas y se realicen los controles periódicos, porque como es un virus, en la mayoría de los casos no produce síntomas que se puedan advertir exteriormente. Sin embargo, cuando se le indica a una paciente la colposcopía o el papanicolau, se aprecia una alteración en los tejidos del cuello del útero”.

 

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