¿Cómo acompaña una obstetra cada embarazo?

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El embarazo es una etapa muy importante en la vida de toda mujer, marca un antes y un después en su estilo de vida, sus responsabilidades y su rol social. Por esta razón los cuidados de su salud y la de su hijo deben ser la prioridad desde el primer día en que se entera que está gestando un bebé. Tanto para mamás primerizas como para las que ya tienen experiencia, cada embarazo y parto son un momento único y distinto, que pueden sobrellevar de mejor manera si son acompañadas por sus parejas, familiares, amigos y principalmente por sus profesionales de confianza. En este contexto toma relevancia la figura de la obstetra, quien está formada y capacitada para ser guía y ayuda de la mujer desde que comienza a tener relaciones en la adolescencia, durante los 9 meses de gestación y también después del parto, para prevenir enfermedades y nuevos embarazos no deseados.

La obstetra Silvia Salomón, visitó esta semana la redacción de El Observador, para brindar detalles del desempeño de su profesión, sobre la cual giran algunos mitos y confusiones. En principio recordó que a lo largo de la historia, en todos los tiempos la mujer ha estado acompañada por otra mujer al momento del nacimiento de su hija, ya que ésta le brinda sus conocimientos y pericias para que el proceso tenga un final feliz. Partiendo de esa base, sañaló que “es fundamental trabajar en equipo, porque cada uno desde su especialidad realiza valiosos aportes para que la experiencia sea lo más satisfactoria posible” y agregó: “Las obstetras estamos capacitadas para afrontar las responsabilidades que implican acompañar un embarazo. No significa que vamos a desplazar al ginecólogo, nutricionista, kinesiólogo o cualquier otro médico, sino que en conjunto vamos a cuidar la salud de ambos seres. Después nos encargamos de asegurar que aquellas mujeres que fueron a parir a un determinado centro asistencial, se realizó los controles de puerperio en los meses siguientes. Es importante en ese período brindar una buena educación sexual y explicarle los métodos anticonceptivos que existen, porque sino quedarán nuevamente en cinta y posiblemente no sea lo planificado por la pareja”. Salomón comentó también que el otro momento donde se debe intensificar la enseñanza vinculada a la sexualidad es en la etapa de la menopausia, porque muchas mujeres no conocen exactamente los cambios hormonales que se producirán y cómo se cuerpo va a reaccionar a los mismos.

Las mamás adolescentes constituyen un grupo poblacional que debe ser controlado muy de cerca, ya que si bien su salud es en general muy buena, habitualmente necesitan reforzar la alimentación. Para ello, existen diversos controles que permiten el monitoreo y la detección precoz de cualquier anomalía, sobre las que la profesional explicó: “Mediante estudios determinamos si el embarazo es de alto o bajo riesgo, lo cual surge de la historia clínica que vamos llevando y de las evaluaciones de posibles patologías o enfermedades que pudieran aparecer. A partir de esa información, se solicita el acompañamiento del médico especialista que sea necesario y paralelamente se continúa con los exámenes de rutina, como la medición de la presión arterial, el control del peso, la medición del crecimiento de la panza y se escuchan los latidos fetales. Oportunamente hacemos detección del cáncer genitomamario, enfermedades de transmisión sexual y SIDA, entre otros. Muchas veces las futuras mamás nos eligen por la contención emocional que también les brindamos, ya que mantenemos un contacto fluido. Diariamente van surgiendo dudas, temores, aparecen dolores y quienes desempeñamos esta profesión vamos disipando las consultas y brindándoles seguridad en ellas mismas. Una embarazada no va a sacar turno con el ginecólogo para tomarse la presión porque está mareada o le resultaría difícil conseguirlo por las demandas habituales que hay, sin embargo nosotras estamos a disposición para hacerles más llevaderos los 9 meses en esos inconvenientes de salud cotidianos”.

Salomón dijo que se encuentran preparadas para encabezar cursos de pre-parto, apuntados a la preparación psicofísica de la embarazada. “Se les enseña qué va a pasar durante cada mes de gestación, cómo tienen que relacionarse con su pareja, qué cuidados deben tener en cuenta en el trabajo, cuáles son los ejercicios adecuadas para cada etapa y las orientamos a que aumenten el vínculo madre e hijo a través de la estimulación natal y posteriormente la lactancia materna. Cuando se trata de mujeres que no están embarazadas, los conceptos enseñados se basan en la procreación responsable, los beneficios y contraindicaciones de cada método anticonceptivo, entre otras cuestiones, que son dudas normales principalmente en las chicas que cursan el secundario”, dijo la profesional.

En cuanto al embarazo adolescente, Salomón dijo que las mamás deben hacerse estrictamente los controles, ya que si bien su estado de salud es habitualmente muy bueno, suelen alimentarse de manera incorrecta y el bebé no alcanza a tener el peso indicado en cada etapa. Señaló también que existen otras complicaciones frecuentes en esta franja poblacional, como las infecciones urinarias que pueden provocar partos prematuros.

 

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