Colonia Avellaneda: Se profundizan diferencias entre el intendente y su “vice”

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En este sitio digital tuvimos días pasados el testimonio del actual intendente de Colonia Avellaneda, Edgardo Dellizzotti, quien contó sobre las importantes obras en marcha y proyectadas y también se refirió a la situación política. Esta semana, el presidente del HCD, Sergio Robles (foto), en comunicación con El Observador brindó su opinión sobre la realidad institucional local, comentó que actualmente no tiene diálogo con el titular del Ejecutivo y realizó una serie de pedidos.

“Asumí la presidencia del Concejo Deliberante con mi compañero de fórmula, el actual intendente, con el entusiasmo y con la expectativa de que, a pesar de no tener siempre opiniones o visiones coincidentes, como es natural que suceda entre las personas, continuaríamos trabajando juntos, en un marco de profundo respeto por la legislación, las buenas prácticas y costumbres y el compromiso con la solidaridad y el reconocimiento de los más elementales derechos humanos de los ciudadanos y trabajadores municipales. Creí que estas cuestiones no se modificarían, porque siempre estuve convencido de que los valores y la esencia de las personas no cambian, pero lamentablemente, la realidad, hoy me demuestra que no siempre es así”. Acotó que “no comparto y no avalo en absoluto el no respeto de lo dispuesto por la ley vigente; por ejemplo no apruebo que los funcionarios municipales se nieguen por escrito a presentar su declaración jurada de bienes al inicio de sus mandatos, aún en contra de lo que dispone la ley y que desde el Poder Ejecutivo Municipal se adopte una conducta laxa, como si este incumplimiento no fuera importante. ¿Qué imagen de transparencia y honestidad puede ofrecer una gestión a su pueblo cuando los funcionarios y empleados de mayor jerarquía que dependen del intendente se niegan a presentar su declaración jurada patrimonial? No comparto tampoco el tratamiento que recibió un jornalero, específicamente el sereno que custodia el edificio donde están las instalaciones del HCD, ya que se autorizó el pago a todos los jornaleros municipales, menos a él. Podrán aducir muchas excusas, pero sean cuales fueran, se podrían haber tomado los recaudos, como siempre se hizo, para resolver la situación antes de llegar al día del pago sin tener que realizar una discriminación injusta a una persona. También rechazo la falta de apoyo denunciadas por ciertas asociaciones locales, como una cooperativa de radio y un club deportivo creado por los vecinos. Colonia Avellaneda debe apoyar todas las iniciativas asociativas sin fines de lucro y de interés social y comunitario”.

El vicepresidente municipal agregó que “siento vergüenza ajena por recibir una nota de la contadora municipal, donde se informa al HCD que ha comunicado al Tribunal de Cuentas de la provincia, que no puede ejercer la función de control previa a la autorización de los pagos originados en el área de Recursos Humanos, porque el secretario de Gobierno y el intendente le comunicaron que no podrá tener acceso a la documentación. Mi decepción se agudiza aún más, cuando recibo el proyecto de presupuesto presentado por el Ejecutivo para 2013; lo que más me dolió es que no se respeten los acuerdos… Con el intendente habíamos acordado que los funcionarios de mayor jerarquía realizaríamos cierta austeridad, recortando en parte nuestros sueldos y observo que el único que ha cumplido este acuerdo soy yo, porque tanto el presidente municipal como el segundo cargo en el Poder Ejecutivo, es decir, el secretario de Gobierno, se elevan los gastos de representación, autorizados para el año próximo. Tampoco estoy de acuerdo en que se planteen excepciones a la normativa impositiva local, vía decreto del Ejecutivo, cuando debería pasar por el HCD para su tratamiento, bajo la forma de un proyecto de ordenanza. Tenemos que ser serios en el aspecto normativo y no lo somos, cuando no se publican los decretos y resoluciones del intendente y tras insistir reiteradas veces, se ha remitido solo parte de la documentación al Concejo. La no publicidad de la normativa local afecta su mera legalidad, según la ley provincial que regula el funcionamiento de las municipalidades. Le he sugerido al intendente, cuando dialogábamos, porque desde hace mucho tiempo que no me atiende ni el teléfono, que remita copia de la normativa municipal a la biblioteca local, incluso las normas son para el pueblo, deben estar al servicio del los vecinos y disponibles para su consulta en forma ágil y accesible; debe volver a respetarse el cumplimiento de las normas, a trabajar seriamente y con actitudes que den cuenta de la voluntad de ser transparentes y no de ocultar. Es más, siempre he estado convencido y en esto no he cambiado, de que debe darnos orgullo mostrar nuestra documentación, nuestra normativa local, nuestras rendiciones de cuentas vías declaraciones juradas, cuando estamos tranquilos de que hacemos las cosas bien”.

 

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