Boxeo: Vergonzosa actuación de un paranaense en Uruguay

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box¿Qué fue lo que sucedió en el hotel Radisson Victoria Plaza de Montevideo? ¿Hubo nocaut o simulación? El paranaense Marcos Martínez perdió por nocaut en el segundo asalto ante el dominicano Braulio Rodríguez y se generó la polémica. 
Cuando restaban un minuto con 28 segundos para que culmine la segunda vuelta, ante un avance del peleador entrerriano que intentó acortar las distancias ante la mayor altura y alcance de su rival, el púgil caribeño envió un upper cut diestro y cross zurdo. Martínez cayó a la lona pesadamente, intentó levantarse y se fue confundido contra las cuerdas; allí fue cuando el árbitro uruguayo Wilson Galli decidió ponerle fin a la contienda. 
Maquinita estaba siendo atendido por el médico de la contienda cuando TyC Sports mostró la repetición de la acción que despertó revuelo en el público presente y en los televidentes. La razón fue que ninguna de los golpes que envió el Chavo impactó de lleno sobre la cabeza del paranaense. Desde distintas tomas no se logró apreciar un golpe neto, aunque la mano diestra le tocó de “refilón” el parietal y la zurda le rozó detrás de la oreja. 
¿Martínez actuó? No queda demasiado en claro. Si bien quedó en evidencia que ninguno de los golpes le entró claramente, también es cierto que Rodríguez (que llegó a esa contienda con 17 triunfos, con 16 nocauts) posee fuerza en sus puños como para hacerle daño sin la necesidad de conectarlo de lleno. 
Además, el paranaense se impuso en el primer episodio, incluso conectándole buenas manos que le dolieron al espigado dominicano. Entonces, ¿por qué habría de simular? ¿O habrá sido que la seguidilla de golpes que el Chavo le aplicó al argentino en esa misma vuelta inicial lo dejaron sentido y ya no se encontraba en buenas condiciones? ¿O si esos golpes del dominicano en el primer round “asustaron” al joven de barrio Belgrano, y éste no quiso seguir sintiendo el castigo? Lo cierto es que tanto Marcos como su padre y entrenador, Justo Martínez, le dedicaron muchas horas de preparación y sacrificio a este compromiso –en el aspecto físico, a Maquinita se lo vio como pocas veces-, viajaron una importante cantidad de kilómetros desde Paraná hacia Montevideo y estaban frente a una importante oportunidad, entonces ¿valdría la pena dejarse perder? 
Dudas y más dudas surgen y la verdadera respuesta sólo la tiene el propio Martínez, que el único que sabe realmente qué es lo que sintió en ese momento. Aunque también es verdad que este polémico desenlace, haya sido simulación o no, traerá cola en el ambiente pugilístico y, seguramente, consecuencias negativas para el paranaense. 
Más allá de cómo se dio la pelea, ahora Braulio Rodríguez (que pesó 58,900 kilogramos), quien se adjudicó el título Latino CMB de la categoría Superpluma, cuenta con una temible marca de 18 victorias (17 de manera categórica) y una derrota; mientras que Marcos Martínez (57,700 kilogramos) desmejoró su palmarés a 17 combates ganados (cinco por nocaut) y tres perdidos (dos antes del límite). 
EL CASO MÁS EMBLEMÁTICO. El hecho paradigmático de este tipo de definiciones ocurrió el 25 de mayo de 1965, en Lewiston, Estados Unidos. Allí defendió por primera vez su cinturón mundial de los pesos pesados el flamante campeón, un joven Muhammad Ali (por entonces llamado Cassius Clay), frente al ex monarca a quién le había arrebatado la corona, el temible pegador Sonny Liston. Cuando el cronómetro marcaba 2’21’’ del primer round llegó un derechazo, casi imperceptible, del campeón que derrumbó al retador y hasta el día de hoy deja dudas. Muchos especialistas lo catalogaron como un gran fraude para el boxeo, mientras que otros aseguraron que fue un “golpe fantasma” (debido a la rapidez) de Ali que fue lo que culminó con el pleito.

El Diario

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