Arroz: El manejo del agua aumenta la eficiencia de fertilizantes un 70%

0
2

arrozEl especialista del INTA, Juan Francisco Moulin, sostuvo que “la inundación bien controlada crea las condiciones ideales para el desarrollo y buen rendimiento del cultivo, al tiempo que aumenta la eficiencia de los insumos aplicados”. Por eso, se recomienda empezar con el riego lo más temprano posible, cuando el arroz tiene 4 a 5 hojas, entre los 14 y 17 días después de nacido. En esta línea, Moulin recomendó un riego temprano, expresando que “si se maneja adecuadamente el agua, inundando los lotes en el momento oportuno, se logra aumentar la eficiencia de los fertilizantes aplicados hasta en un 70%”.

Además, destacó que las láminas de agua aplicadas deben ser permanentes y con una profundidad de entre 5 y 10 centímetros, al menos en las etapas iniciales. “Así, disminuye el consumo total en el campo y se eficientiza el uso de este recurso tan valioso”, explicó Moulin.

Para poder iniciar el riego justo en el momento en el que la planta lo necesita y que la inundación sea completa, el técnico recomendó tener bien nivelado el suelo –tapar pozos y corregir la pendiente del terreno mediante un correcto trazado de taipas– y los canales, conductores, desagües y bombeos en óptimas condiciones de uso.

En referencia a las taipas, Moulin explicó que estos bordos de tierra cumplen la función de dividir los cuadros o lotes en espacios de desnivel controlado, lo que permite mojar y mantener con una lamina de agua la totalidad del lote. Para que esto resulte, entre una y otra debe haber un desnivel que no supere los 2 centímetros en campos planos y hasta 15 centímetros en aquellos con mucha pendiente.

Como regla general, se recomienda regar primero las partes más altas de los cuadros, y una vez que éstas se completaron con agua, continuar por desnivel a las otras zonas. “Para asegurar la eficiencia del sistema de canales y conductores resulta fundamental mantenerlos en buenas condiciones, libres de sedimentos, malezas y filtraciones”, indicó Moulin.

El agua es un recurso de gran importancia en el cultivo de arroz porque además de ser fundamental para la vida de la planta, potencia el efecto de los fertilizantes y herbicidas, colabora en el control de plagas y malezas.

“La inundación provoca cambios en el suelo que hacen que sus nutrientes se vuelvan disponibles para que las plantas lo puedan absorber y además, potencia el efecto de los fertilizantes”, explicó el especialista.

Cuando ya se aplicaron los herbicidas y la úrea en un lote, no debe tardarse más de cinco días en completarlo con agua ya que, si se demora más de 7 días se pierde más del 70% de la urea aplicada.

Asimismo, Moulin sentenció: “El agua es el mejor herbicida que hay” ya que, si bien las malezas que afectan las arroceras tienen la misma capacidad para vivir en suelos inundados, éstas no nacen abajo del agua. De allí la importancia de inundar a los dos días de aplicado el herbicida.

Como si fuera poco, la disponibilidad de agua favorece la generación de macollos en la planta de arroz y disminuye el riesgo de enfermedades como pyricularia y podredumbre de los tallos y plagas como orugas y algunos tipos de cascarudos, chinche y gorgojo acuático. “Todos estos beneficios se perciben sólo cuando la lámina de agua es la adecuada”, aclaró el técnico de Corrientes.