Alberto Fernández denunció un golpe de Estado en Bolivia

También expresó la indignación con el papel que desempeñó la Organización de Estados Americanos ( OEA), Alberto Fernández habló en las últimas horas con los Pedro Sánchez (España), Emmanuel Macron (Francia) y Manuel López Obrador ( México) para advertir sobre lo sucedido y se comunicó con Mauricio Macri para pedirle que proteja a los funcionarios de Evo Morales que soliciten asilo en la embajada argentina en ese país.

La preocupación de Fernández por la integridad física del presidente depuesto de Bolivia se tradujo también en una gestión ante la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, por intermedio de Marco Enríquez-Ominami, para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) garantice un salvoconducto para que Morales pueda llegar hasta el aeropuerto y viajar hacia México, país que le ofreció asilo político. Así se lo hizo López Obrador saber al presidente electo argentino.

El pedido que Fernández le hizo a Macri, referido a la situación puntual de un ministro de Morales, desembocó en una conversación tensa, según cuentan en el entorno de Fernández. El Presidente evitó calificar lo sucedido como un «golpe de estado» y no se comprometió, en el diálogo con el presidente electo, a brindar protección a los funcionarios salientes de Bolivia, según contaron allegados a Fernández. «No lo entregues. No importa que tengan orden de detención. Justamente, si te piden asilo político es para que les demos protección», le insistió el presidente electo, pero no logró convencer a Macri, detallaron las mismas fuentes.

Por esa razón, el presidente electo hizo pública la exhortación en sus redes sociales, al denunciar un «golpe de estado» contra Morales. «Espero que las actuales autoridades actúen bajo ese mismo principio preservando la integridad física de quienes puedan resultar perseguidos por el golpismo y colaboren hasta el 10 de diciembre con la recuperación de la democracia en Bolivia», dijo, exponiendo su enojo con el Presidente. «Se rasgan las vestiduras por Maduro, y ahora no dicen nada», le comentó el domingo a la noche a un dirigente de confianza.

Consciente de que hasta el recambio presidencial no puede hacer planteos formales ante organismos internacionales en representación de la Argentina, Fernández hizo gestiones por medio del Grupo de Puebla, el foro de dirigentes progresistas de América Latina que se reunión entre el viernes y el domingo en Buenos Aires.

Durante el almuerzo que mantuvo el sábado con los miembros de ese grupo, habló con Morales, quien le anticipó el resultado del dictamen de la OEA sobre el proceso electoral que lo declaró ganador en la primera vuelta. El entonces presidente de Bolivia le dio argumentos contra esa resolución, que Fernández hizo propios. «Las irregularidades detectadas se circunscriben al 23 por ciento de 333 actas analizadas, sobre un total de 34.000 actas. Es decir, que es un 23 por ciento del uno por ciento del total», planteó el presidente electo ante sus colaboradores. «No quisieron hacer de nuevo las elecciones porque saben que Evo les gana», agregó.

Fernández comparte también el cuestionamiento que hizo Morales contra la OEA. «Es vergonzoso lo que hicieron», dijo, sobre el organismo que dirige el uruguayo Luis Almagro, con quien el presidente electo argentino tenía muy buena relación. También durante el encuentro del Grupo de Puebla, Fernández habló el sábado con el entonces vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, quien le detalló los ataques que habían sufrido los funcionarios de Morales. «Entraron a sus casas y les dijeron que si no hablaban en contra de Evo les quemaban todo», relató el presidente electo argentino a sus colaboradores.

Fernández le transmitió estas cuestiones a Macron el mismo sábado y a Sánchez, con quien volvió a hablar el domingo, para felicitarlo por su triunfo electoral. «Ellos saben que esto es una locura. Nadie puede justificar a hordas de salvajes que entraban a las casas de los funcionarios y amenazaban a sus familias», contó el presidente electo a un dirigente que le contactó el domingo a la noche.

En tanto, Felipe Solá, referente de Fernández en política internacional, denunció la existencia de un «golpe de Estado» contra Morales. «Acá hubo un golpe de Estado», dijo Solá, que se perfila como futuro canciller de Fernández.

Evo Morales agredeció el apoyo de distintos mandatarios a través de Twitter, y aseguró que está emocionado con el «aliento, fortaleza y energía» que le brindan. En esa línea, publicó: «Muy agradecido con la solidaridad del pueblo, herman@s de Bolivia y el mundo que se comunican con recomendaciones, sugerencias y expresiones de reconocimiento que nos dan aliento, fortaleza y energía. Me emocionaron hasta hacerme llorar. Nunca me abandonaron; nunca los abandonaré» (Fuente: La Nación).

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