Ahora puede donar parte de sus pulmones, seguir sano y salvar a un pariente

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A fines de octubre, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó los requisitos para la práctica de ablación e implante de pulmón, proveniente de un donante vivo relacionado por parentesco, después de un consenso con el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) y organizaciones científicas. Para comprender los alcances de esta modificación a la Ley de Transplante que rige en Argentina, El Observador entrevistó al Dr. Sergio Llobet, especialista en Neumonología y Jefe de la Unidad de Terapia Intensiva de Clínica Parque Crespo, quien explicó: “Antes un donante vivo sólo podía donar parte del páncreas, el hígado o el riñón y a partir de la puesta en vigencia del decreto, se agregó el pulmón, siempre y cuando el receptor sea un familiar hasta el 4º grado de parentesco. No es que se dona un pulmón entero, sino que se extraen uno o dos lóbulos, considerando que este órgano del lado derecho tiene 3 de ellos y del izquierdo, 2. Se ablacionará una parte, uno o dos lóbulos de alguno de los 2 pulmones, para salvarle la vida a un pariente cercano que lo necesite. De cualquier manera, desde el punto de vista técnico científico, es más fácil y se obtienen mejores resultados a través de la donación del donante cadavérico, pero todos sabemos que hay casos excepcionales de pacientes que por una urgencia necesitan un transplante inmediato y no se consigue. El pulmón se degrada fácilmente y es difícil de preservar, por eso no son comunes los transplantes de este órgano. Es bastante complejo el manejo del mismo una vez que ha sido donado. Esta medida que se aprobó, será una posibilidad de vida para esos casos excepcionales. No va a ser algo masivo, ya que debe existir este grado cercano de parentesco, que se establece como condición para evitar cualquier especulación económica. Por ahí uno escucha que se roban órganos, pero cuando realmente tiene contacto con lo que implica un operativo de ablación y la cantidad de personas e instituciones que se mueven alrededor de un transplante, es difícil pensar que a alguien lo podrían secuestrar y sacarle un riñón como si fuese cambiarle un repuesto a un auto”.

Por otra parte, Llobet señaló que actualmente a nivel país hay 143 personas en lista de espera para un transplante pulmonar y agregó “el número es menor comparado con los que esperan un riñón o un hígado, pero no deja de ser importante, porque se trata de vidas. Este tipo de trasplantes no se hace en muchos centros del país, dada su complejidad. El INCUCAI reconoce como tales, a aquellos centros que por lo menos hace no menos de 10 cirugías anuales de este tipo y mantiene sus condiciones de referencia durante al menos 2 años consecutivos”. En igual sentido, se manifestó públicamente la directora del INCUCAI, Liliana Bisigniano, quien informó: “En lo que va de 2012, se realizaron 27 intervenciones de trasplantes de pulmón de donantes cadavéricos, lo que representa un 10% más que el año anterior. Estamos convencidos de que hoy, esa es nuestra principal fuente de donantes de pulmón para pacientes en lista de espera, pero la difícil tarea de conseguir un órgano pulmonar, ha hecho pensar en esta alternativa, incluso a nivel internacional”. Despejando cualquier tipo de dudas respecto de las condiciones de salud de una persona, después de haber sido donante de pulmón, el especialista indicó: “Si a una persona sana con pulmones sanos, se le saca uno o dos lóbulos, solo se reciente su capacidad respiratoria entre un 15% y 20%. Según las directivas del INCUCAI, hay que hacer una exhaustiva evaluación pre-operatoria y un seguimiento post-operatorio, tanto del receptor como del donante, para que no queden con limitaciones. Haciendo un tratamiento posterior, quien dona vuelve a tener su capacidad pulmonar a pleno y puede seguir haciendo una vida normal. Cabe señalar, que hay pacientes que han sido operados por cáncer de pulmón, a quienes se les extrae completamente este órgano y siguen viviendo normalmente con uno solo. Con una buena rehabilitación y controles médicos periódicos, se puede llegar a mejorar la capacidad pulmonar del receptor y del donante”.

A la hora de describir las características de un donante sano, Llobet enfatizó en que el mayor cuidado de estos órganos pasa por la ausencia de tabaco en ellos y añadió: “Si sacamos al tabaco como causa de daño pulmonar, quedan pocas cosas por recomendar. Se habla de la polución ambiental, que generalmente se da en las ciudades grandes donde hay un gran flujo de transportes y mucho humo, pero no es el caso de esta zona. Podría considerarse dañosa alguna tarea puntual que una persona esté haciendo, en contacto con ciertas sustancias del ambiente que afectan su aparato respiratorio, pero el gran culpable del deterioro pulmonar y de las afecciones del aparato respiratorio es la adicción al tabaco”.

Cabe señalar, que en líneas generales y considerando todos los órganos posibles de donar, en Entre Ríos se han hecho 22 ablaciones durante lo que va del año y 32 trasplantes, lo cual ubica a la provincia por encima de la media nacional. Finalmente, Llobet remarcó que “esta nueva medida es una alternativa importante para salvar vidas, sobre todo en la faz pediátrica. Los chicos que tienen fibrosis quística o una afectación pulmonar severa, son casos que con el tiempo se agravan y ahora a través de un familiar pueden ser receptores del órgano que necesitan para un  transplante”.

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