Aborto: “Es lamentable lo que la Corte Suprema ha dictaminado” dijo el Pr. Schultz

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Durante la semana pasada, la Corte Suprema dictaminó por primera vez un fallo que sienta precedentes, para que las mujeres víctimas de una violación, se practiquen un aborto sin necesidad de autorización judicial previa y que los médicos que las asisten, reciban una pena. La Iglesia Católica se expresó rotundamente en contra y esta semana también opinó en diálogo con El Observador, el pastor Carlos Schultz, integrante del Consejo Pastoral de Paraná y el Consejo Directivo de la Iglesia Evangélica Congregacional de Argentina, quien criticó esta medida y llamó a defender la vida del ser humano desde el minuto de la concepción hasta su muerte. Asimismo habló de los efectos nocivos que provoca atacar a la conformación de una familia, identidad con más antigüedad que la sociedad misma. También habló de los vicios que tientan a los más jóvenes y los llevan a un peligroso camino de autodestrucción.

– ¿Cuál es su punto de vista sobre la determinación de la Corte Suprema de permitir un aborto en casos de violación?

– Es un tema discutido pero no de ahora, desde hace tiempo. Lo que la Corte Suprema ha dictaminado, es lamentable. Es triste volver a este tema tan sensible como el aborto. Desde nuestro lugar, como Iglesia, lo hemos charlado junto a los pastores, sacerdotes, obispos… El punto de vista nuestro, siempre ha sido y será el de defender la vida. En este caso, lo que hay que velar es por salvar las dos vidas, caso contrario el derecho a vivir del niño, siempre quedará como un espacio vacío.

– ¿Qué caminos pueden recorrer los referentes de la Iglesia…?

– En primer lugar, este tema necesita un debate mucho más profundo, con especialistas judiciales, áreas vinculadas y sectores de la sociedad. Debe ser analizado entre diversas partes que componen una comunidad. Pero sea cual fuere el proceso que tenga, vamos a velar por la vida. El hombre tiene derecho desde la concepción hasta la muerte natural, de vivir. Cuando hablamos de los inocentes o no natos, la ley tiene que ampararlos. La pelea y predicación por la vida, será siempre la base de la sociedad o de la convivencia del ser humano en esta tierra.

– Han aparecido problemáticas importantes para ustedes como Iglesia, al aborto se le suma lo del matrimonio igualitario. ¿La sociedad está en un período crítico?

– La familia está siendo avasallada y tenemos que convenir y saber que ella es una de las células más importantes de la formación de los pueblos y ciudades. La familia es la institución creada por Dios aún antes de la Iglesia, por lo tanto cuando se la toca y las leyes no amparan a la familia en el diseño de Dios, en el origen divino, las complicaciones se van a desarrollar. Encontraremos hijos que no tienen seguridad de quiénes son los padres, de padres que tienen complicaciones en cuanto a lo que es el desarrollo normal del matrimonio. Cuando se ataca algo que es tan sagrado y básico, genera inevitablemente consecuencias negativas en la vida misma.

– En nuestra edición de la semana pasada, el obispo Jorge Lozano señaló como factor negativo de la sociedad, la tendencia hacia el individualismo.

– Completamente. Con el obispo Lozano, Maulión en su momento y otros sacerdotes, hemos analizado estas mismas cuestiones en otras épocas y siempre son temas de discusión cuando uno lo presenta en la sociedad. En lo que se refiere a nosotros como pastores, sacerdotes y pregoneros de la palabra de Dios, siempre vamos a bregar por la vida y por la familia. Pero cuando lo básico no está establecido, resulta complejo. Es como cuando se quiere construir un edificio, en función de lo fuerte que sea su base también lo será el crecimiento y la formación de lo demás. Será tan fuerte y grande como base tenga. En el caso de los adolescentes y jóvenes sucede lo mismo. Siempre sostengo que el hogar no lo hacen las cuatro paredes ni una muy buena casa. El hogar tiene que ver que otras cosas, con otros valores, con otros principios, donde se establece el amor, la convivencia, la comprensión, el respeto del uno por el otro, en el marco de lo que Dios ha establecido. Cuando la base está bien hecha, el edificio se puede construir sin muchos problemas. Pero cuando las leyes no amparan ni protegen a lo que forma o constituye la base de una comunidad o sociedad como el matrimonio, la familia y el derecho a la vida, estamos recorriendo de manera equivocada un mal camino.

– ¿Cómo observa otras cuestiones que afectan a la juventud como la drogadicción o el alcoholismo?

– Es un tema preocupante y creciente en esos sectores, así como el suicidio de adolescentes estaba en incremento hace unos años. Lo hemos evaluado con pastores y sacerdotes e instituciones que están en pro de la vida, son frentes en los que hay que dar batalla. Muchas veces nos recostamos en la tendencia de que el gobierno tiene que hacer todo, pero también cada uno de nosotros debemos hacer lo que nos corresponde desde el lugar que ocupamos. Trabajamos en función de la unidad y como Iglesia, queremos el bienestar de las personas y su consiguiente encuentro con Dios. Mediante ese rumbo es mucho más fácil que el ser humano deje de ser tentado por los vicios que arruinan su integridad como individuo, su familia, economía y demás.

 

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