¿Infecciones de garganta? Sepa cómo evitar sufrir complicaciones

0
2848

La ola polar que generó una seguidilla de jornadas con muy bajas temperaturas, incluso bajo cero, hizo reaparecer en muchas personas las infecciones de garganta, comúnmente llamadas “angina”. Es importante reconocer que existen diversos diagnósticos ante casi los mismos síntomas, por lo que no es recomendable la automedicación, ya que cada una de las patologías requiere de un tratamiento específico. Durante la semana hubo en los consultorios médicos un desfilar de pacientes aquejados por un dolor de garganta intenso, caracterizado según ellos por la sensación de irritación o de que los alimentos “raspan” al tragar. En algunos casos dicha dolencia estaba acompañada por cuadros de fiebre, dolor de cabeza o abdominal, malestar físico generalizado e incluso vómitos esporádicos. Este conjunto de síntomas, sumado a la aparición de manchas blancuzcas en la garganta, amígdalas rojas e hinchadas, glándulas inflamadas y doloridas en la zona de la mandíbula, que son fácilmente detectadas en los exámenes de rutina que realizan las guardias, conllevan a determinar cuál es el tipo de infección que presenta el paciente, ya sea por estreptococo, amigdalitis, mononucleosis, entre otras.

Las amígdalas, son masas de tejidos que están en la parte de atrás de la garganta y junto a las adenoides, que se ubican un poco más arriba y detrás de la nariz, forman parte del sistema linfático. Ambas ayudan a proteger al organismo de las infecciones que se desarrollan a partir de los gérmenes que ingresan por la boca o la nariz. Actúan como un filtro que impide su paso. Sin embargo, por distintos motivos y principalmente cuando las defensas están bajas, las amígdalas y adenoides se infectan. Cuando la afección es en la primera de ellas, ésta se inflama y el paciente siente un fuerte dolor de garganta. Cuando las adenoides están comprometidas, además del dolor originado en las mismas, surgen dificultades para respirar y habitualmente dolencias en los oídos.

Amigdalitis: se produce cuando las amígdalas son infectadas por bacterias o por virus.

Infección por estreptococos: como su nombre lo indica es provocada por un tipo de bacteria llamada estreptococo. Difiere de la amigdalitis en que si no es tratada adecuadamente, puede provocar inflamación de los riñones o fiebre reumática. Esta última genera sarpullido, inflamación de las articulaciones y en casos graves, daños en las válvulas del corazón.

Mononucleosis: es originada por el virus de Epstein-Barr. El dolor de garganta que produce puede extenderse de una a 4 semanas. Se advierten las glándulas del cuello y las axilas hinchadas, la fiebre es prolongada y predomina la sensación de cansancio corporal en el enfermo.

Para determinar el origen de las dolencias, además del examen físico el médico puede requerir una prueba rápida de estreptococos. De este modo se confirma o descarta la presencia de esos bacilos en no más de 15 minutos, pero ello no es suficiente, dado que el dolor puede ser causado por otro tipo de bacteria o bien por un virus. Un cultivo del exudado faríngeo demora entre 24 y 48 horas, pero es el estudio más preciso. Ante la sospecha de mononucleosis, habitualmente los profesionales indican un análisis de sangre.

Respecto de los posibles tratamientos, si se trata de bacterias el mismo se basará en la prescripción de antibióticos, que deben ser tomados estrictamente a horario. Es probable que se noten mejorías a los pocos días, pero eso no significa que el enfermo se ha curado. Es muy importante continuar ingiriéndolos por el lapso de tiempo indicado, ya que de esa manera se reduce el riesgo de que el dolor de garganta vuelva y ayuda a prevenir la resistencia a los antibióticos. Sucede que cuando las bacterias son expuestas varias veces a los mismos antibióticos, después de un tiempo éstos no las pueden combatir más. Los antibióticos matan muchas bacterias, pero usualmente no a todas, entonces las que sobreviven a causa de la interrupción del antibiótico, se hacen lo suficientemente fuertes para resistir a ese fármaco en el futuro. Los antibióticos sólo son efectivos para combatir bacterias, por lo que si la infección es causada por un virus, habitualmente se deja seguir el curso de la enfermedad, que desaparecerá en el término de una semana a 10 días. Si las infecciones de garganta son frecuentes o las mismas le generan al enfermo una dificultad seria para respirar, es posible que necesite una cirugía, ya sea una tonsilectomía para extirpar amígdalas o una adenoidectomía para quitar las adenoides. Tradicionalmente las amígdalas se extirpaban por completo, pero recientemente se ha desarrollado una nueva técnica denominada amigdalectomía intracapsular (parcial), con muy buenos resultados. Consiste en extirpar el tejido inflamado, dejando una fina capa de ese tejido para proteger los músculos de la garganta. La recuperación es de alrededor de una semana, los pacientes sienten menos dolor, no es preciso administrar tantos analgésicos y se reducen las molestias percibidas al comer o beber. Sin embargo, algunos señalan como desventaja de esta técnica quirúrgica, que el tejido no extirpado puede volver a inflamarse y a desarrollar una infección, aunque el riesgo de que esto ocurra es sumamente bajo.

La consulta médica es esencial para llegar a un diagnóstico certero, pero mientras tanto se pueden adoptar ciertas acciones para aliviar el dolor de garganta, como tomar un ibuprofeno cada 8 horashacer gárgaras con agua tibia con sal, en una proporción de una cucharadita de sal en una taza mediana de agua; chupar pastillas para la garganta o caramelos duros; usar un humidificador de ambientes en los espacios donde pase mucho tiempo y fundamentalmente, beber abundante líquido. El agua ayuda a mantener la garganta lubricada y a prevenir la deshidratación.

Quienes sufren este tipo de infecciones son propensos a reincidir en ellas periódicamente, por lo que cada año con la llegada del frío hay que reforzar las acciones de prevención. Las mejores maneras de evitar contraer o contagiar los virus y bacterias que provocan el dolor de garganta son lavarse las manos en forma regular, no tocarse los ojos o la boca, cubrirse la boca al toser o estornudar, abrigarse y evitar inhalar aire demasiado frío.