Oscar Comas, un hombre dedicado a formar ilusiones

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Existen entidades deportivas que se vinculan directamente con nombres propios de protagonistas que han pasado por su historia y a la inversa. Con el simple hecho de mencionar a un futbolista, se lo puede asociar de inmediato con un club, con una camiseta, un equipo, un año, un campeonato, etc. El amor mutuo propiciado entre ambas partes, hace que sean un solo elemento, unificado y propio. Prácticamente no podría entenderse uno sin el otro.

Estas características existen en aquellos casos en los que el ser humano brinda gran parte de su vida para una institución, destina horas de trabajo para colaborar con el club del barrio o del pueblo. Hay una infinidad de ejemplos solamente en estas tierras, por fortuna es así porque gracias a esas personas, se pudieron levantar paredes, practicar diversas disciplinas o ingresar en una competencia determinada.

Oscar Aníbal Comas y Atl. María Grande, van de la mano. Son una sola cosa, indiscutiblemente. Es un ejemplo valedero para lo que venimos enunciando. Jugador vertical, hábil y veloz, fueron cualidades que lo marcaron en su carrera dentro del fútbol. Las condiciones que lo llevaron a dar vueltas olímpicas con su “Rojo”, Unión Agrarios Cerrito o Atl. Hasenkamp, pero también alcanzó a militar en la Primera División de AFA con Unión de Santa Fe y hasta jugar un año en Huachipato de Chile, en tiempos en los que llegar a un club grande, era una proeza.

Las condiciones que reunía “Cacho”, como lo conocen todos en el ambiente, eran propias de aquel wing o puntero por afuera, eran tiempos en que todavía existía esa clase de delantero. Aquellos que eran más asistidores que goleadores, por citar una frase hecha. El que iba por afuera, pegado a la línea, ese puesto que fuera brutalmente asesinado por los sistemas conservadores que llevaron a nuestro fútbol a ingresar en una época ensombrecida, sin grandes espectáculos y tener cada vez más defensores en el campo. Antes no existía el volante defensivo o doble 5, ahora sí; antes se empleaba un enlace o enganche, ahora se utiliza el volante tapón; antes estaban los punteros derechos o izquierdos, ahora existen volantes con llegada o carrileros…pero ese es otro tema para una ocasión diferente. Acá hablamos de Comas y su vida.

Su vida, la misma que le dio la luz el 22 de noviembre de 1965 en María Grande. Esa vida que lo reunió con Atlético y no se despegó más desde 1983, para lograr proezas recordadas y seguir alimentando un futuro provisorio desde el fútbol infantil, tarea que desempeña desde 1990.

En un diálogo con El Observador Deportivo, recorrió su propia historia detrás de una pelota. Desde los primeros desbordes hasta esta temporada donde salió campeón con la Sub 16 en la que su hijo Lucio, fue el goleador del equipo y del torneo de Paraná Campaña.

– ¿Cómo fue tu recorrido por el fútbol?

– Empecé en el ‘83 jugando en la Segunda División de Atlético María Grande porque no tenía edad para formar parte de la Tercera. Estuve en toda la última rueda y salimos campeones. En el ’84 actué en Primera y dimos la vuelta en Bovril. Del ’85 al ’88 fui a Unión de Santa Fe donde me llevó Ricardo Ruiz Moreno y teníamos como contacto a un señor de apellido Rickel. Posteriormente volví a la zona para integrar el plantel de Unión Agrarios Cerrito que disputó el Torneo Provincial del ’88. Estuve una temporada en Huachipato de Chile, pero en esa época estaba el cupo de extranjeros por equipo, se permitían solamente dos y ya estaba cubierto. Me tuve que volver, después me volvieron a llamar pero ya estaba resignado. Entre 1989 y 1990 volví a Atl. María Grande, con el que salimos campeón en el ’90. En el ’91 pasé a Atl. Hasenkamp y también dimos la vuelta. Además pasé por Viale FBC en un Torneo Provincial y jugué una temporada con Arsenal en el ’93. En los últimos años estuve en Atl. María Grande hasta los 32 que fue cuando dejé de jugar.

– ¿De inmediato empezaste a trabajar en la Escuela de Fútbol?

– En realidad ya venía formando parte en el ’90 cuando estaba al frente Inderkumer. En ese año comencé a entrenar a los más chicos. Luego tomé la posta y seguí con la Escuelita hasta el año pasado cuando decidí pasar a formar parte de la dirigencia como Coordinador del Fútbol Infantil. Igualmente en esta temporada estuve como DT de la Sub 16 con la que dimos la vuelta. Cumplí mi ciclo como jugador y también como técnico de las inferiores, ahora quiero hacerme cargo de otra función dentro del CAMG.

– El de este año fue un gran equipo.

– Hemos logrado una satisfacción muy grande porque esta categoría me dio todo a lo largo de su crecimiento. Fue la coronación a un trabajo de varios años. Con ellos ganamos un torneo muy importante en Carcarañá (Santa Fe), por citar un antecedente.

– ¿Cuántas títulos lograste con los pibes en tu conducción?

– Fueron tres en la Liga. Pero también perdimos varias finales o semifinales.

– En materia de divisiones menores, siempre el CAMG es protagonista. ¿Cuál es el secreto?

– No sé si lo hay. Pienso que más allá de la capacidad que uno puede tener y que fuera aprendiendo a lo largo de la carrera en el mundo futbolístico, debe existir dedicación. Mucho de lo que se obtenga, pasa por el tiempo que le entregues a tu tarea. Gran parte de mi vida me dediqué a trabajar con los chicos, es lo que me gusta. El esfuerzo y el empeño que le pone cada persona en su oficio, es vital.

– ¿Cuándo debutaste con Unión?

– Debuté en febrero de 1987 ante Argentinos Juniors, equipo donde era figura Sergio Batista quien venía de ser campeón del Mundo en México. Fue empate 1-1. En Reserva hice buenas temporadas, pero en Primera no tuve la continuidad que necesita un jugador para crecer. Además Unión en esa época siempre estuvo complicado con el descenso y eran titulares los futbolistas de más experiencia, los caudillos. Al contrario de ahora donde buscan más jóvenes para poder negociar y hacer la diferencia económica.

– ¿Qué DT recordás de ese tiempo?

– Tuve grandes técnicos como Leopoldo Jacinto Luque y el uruguayo Luis Garisto. Luque daba sus primeros pasos, lo acompañaba Alcides Merlo. Fue quien nos llevó a mezclarnos con la Primera, éramos una camada en la que estaba Oscar Passet, Alberto Acosta, Julio César Toresani, por citar algunos. Fue un DT que lo tengo muy presente por el hecho de haberme dado la posibilidad de jugar en la máxima categoría del fútbol argentino.

– ¿El “Beto” Acosta ya demostraba condiciones?

– Tenía una gran potencia, pero también contó con la fortuna de lograr continuidad gracias al profesor Jorge Castelli quien fue uno de los DT que estuvo al frente del equipo. Con eso se afirmó en el primer equipo y pudo ser transferido.

– Eras wing, una especie en extinción.

– Sí, completamente. Era otro fútbol el de esos años. Ahora prácticamente se juega con un delantero. Yo estaba en ese puesto pero adelante mío se encontraba el “Turco” Fernando Alí, ídolo “Tatengue”. Fue uno de los grandes inconvenientes que tuve para lograr continuidad, estaba tapado por un extraordinario jugador. Mi virtud era la velocidad, era astuto para saber cuándo debía tocar la pelota porque no tenía físico para ir al choque con el defensor. No era goleador, pero me caracterizaba por desbordar para que el centrodelantero tuviera la posibilidad de concretar.

– Te tocó enfrentar buenos jugadores.

– Sí, recuerdo a Jorge Theiler de Newell’s Old Boys de Rosario. En un partido en Santa Fe, ellos venían primero y después serían campeones, pude entrar casi al inicio porque el “Turco” no se sentía bien. Hice un gran papel, tuve una muy clara para convertir pero la sacó Norberto Scoponi. También soporté la marca de Fabián Basualdo que era el lateral de la “Lepra”. Como compañeros tuve al colombiano Anthony De Ávila o Pasucci que venía de Boca, entre otros. En cancha de Boca Juniors perdimos 2 a 0 y atajaba el “Loco” Hugo Gatti que estaba en su último tramo de la carrera. Ahí me marcó Diego Soñora. También jugamos en el estadio de Estudiantes de La Plata donde nos jugaba Alejandro Sabella. En fin, fue la fortuna de haber compartido el terreno con grandes ídolos, te llena de orgullo llegar a saber lo que es el fútbol de Primera, sobre todo en esa época.

– El hecho de salir a la cancha a enfrentar a los grandes, ¿se lo hace con más ganas?

– Es otra sensación. La motivación se maneja distinta, tener ese marco con un estadio imponente, lleno de gente, te da otra adrenalina. Contra Boca Juniors también jugué en Reserva en la “Bombonera”, ganamos 2 a 0 y compartí el escenario con uno de los grandes ídolos “Xeneizes” como Diego Latorre. La sensación es completamente diferente. Si tenés un buen partido puede servir como vidriera porque todo el periodismo va a querer hablar con vos. Le ganaste a Boca o a River 1 a 0 con un gol tuyo, y sos la tapa de todos los diarios al otro día.

– Te llevo de regreso a Paraná Campaña, ¿eran tierras de importantes futbolistas también?

– Sí, por supuesto. Hubieron muchos. En Unión Agrarios del ’88 me acuerdo de Omar Verón, Oscar Casco, Mario Homar, entre tantos otros. Ganamos el Provincial haciendo una gran campaña, fue un equipo muy reconocido por toda la zona. En aquellos años nos medíamos con elencos de todo Entre Ríos y nos fue muy bien. Teníamos en el banco a Mario Azaad, un gran técnico. También tengo un gran recuerdo de Amado Azaad quien me hizo debutar en la Primera de Atlético.

– ¿Cuál fue el defensor más duro en la Liga?

– Y…No hay un nombre, pero con Atl. Hernandarias o Independiente FBC eran partidos muy duros. Los defensores eran grandes, rudos, te hacían sentir la presencia y te la tenías que bancar. Igualmente en Atlético tenía el respaldo de mis compañeros que marcaban territorio y defendían a los más pibes si les entraban fuerte.

– ¿Alguna vez te fuiste “a las manos” en la cancha?

– No, nunca. Era protestón o de no quedarme callado con el rival cuando nos teníamos que tirar flores. Eso sí, pero a las piñas jamás.

– ¿Qué fue lo más raro que te han dicho en un partido?

– Decirte, te decían de todo…hasta te pegaban de atrás, te tocaban, de todo te hacían para sacarte del partido. Tenía que ser inteligente y no caer en ese juego, tuve muy pocas expulsiones en mi carrera, creo que no más de tres. No era de pelear. Le agradezco al fútbol porque después de todos estos años, tengo grandes amigos y te pueden reconocer a donde vas. Con aquellos jugadores que nos enfrentábamos y teníamos cruces, hoy cuando nos encontramos compartimos buenos momentos. Lo más lindo de este deporte, es la amistad que genera. Que te reconozcan como buena persona principalmente y después como jugador. Hacia donde voy, siempre encuentro amigos, eso porque lo reflejaste jugando, creando lazos en diferentes lugares.

– María Grande está feliz con su hijo pródigo Milton Casco, para vos debe ser muy especial.

– Nos sentimos todos orgullosos, tenemos un jugador como Milton que ya está afirmado en la Primera de Gimnasia y Esgrima La Plata. Salió de nuestra Escuela donde llegó de muy chico. También está Agustín Burdese en Rosario y le va muy bien. Se trabaja para que todos tengan una posibilidad. Lo de Milton es muy importante para el club y nos genera una gran satisfacción.

– La particularidad del título de Sub 16 este año, fue que tuviste en el plantel a tu hijo, Lucio.

– Esta categoría que fue campeón me ha dado todo. Quizás el más exigido, al que más he retado, ha sido a Lucio. Él me demostró que tiene grandes condiciones, fue el goleador del equipo, hizo un gran campeonato y fue importantísimo para el grupo. Eso me dejó satisfecho y ojalá que el día de mañana pueda seguir consiguiendo alegrías en su etapa como futbolista y que le vaya muy bien.

– ¿Va a ser mejor que el padre?

– Tiene otras características y son diferentes las realidades. Dios quiera que pueda superar todo lo que hizo el papá, que tenga éxito y que cumpla los objetivos que se proponga. Que sea feliz sobre todas las cosas.

Fotos: 1- En Unión de Santa Fe, perseguido por Jorge Theiler. 2- Unión A. Cerrito, campeón del Torneo Provincial a fines de los ’80. 3- Atl. Hasenkamp, campeón en Paraná Campaña a principios de los ’90. 4- Atl. María Grande, uno de los últimos planteles que conformó. 5- Su tarea en la última temporada, técnico de la Sub 16 “Roja” que conquistó el título.

* Por Mauricio Jacob