Explican que además de los problemas cardíacos y “cáncer de pulmón”, el cigarrillo causa graves consecuencias en la visión

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El tabaquismo causa alrededor de 7.000.000 de muertes por año en el mundo, directamente relacionadas por el consumo o por la exposición indirecta al humo. Es ampliamente difundido que fumar daña los vasos sanguíneos y espesa la sangre; aumenta el ritmo y la presión cardíaca y reemplaza el oxígeno, por lo que es un importante factor de riesgo en el desarrollo de infartos cerebrales y enfermedad vascular periférica. Es causante de “cáncer de pulmón”, pero además, daña severamente la vista.

El Dr. Omar López Mato, director del “Instituto de la Visión”, afirmó que los fumadores tienen 5 veces más riesgo de padecer maculopatía seca, una enfermedad que se produce por la “muerte” de la parte más sensible de la retina. El especialista alertó además que el cigarrillo aumenta el riesgo de evolucionar hacia una “retinopatía diabética”, en personas que padecen esa enfermedad y que también agrava el cuadro en pacientes con glaucoma, inflamación ocular u ojo seco.

“Todos somos conscientes de los efectos del tabaco y sabemos cómo contribuye a generar graves problemas de salud, como las coronariopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer, especialmente el de pulmón. Pero es importante saber que también afecta la visión”, explicó el Dr. López Mato.

“El monóxido de carbono del humo tiene un efecto oxidante sobre los lípidos de la placa de ateroma y los vasos arteriales. De allí que el ojo no pueda permanecer ajeno al daño generalizado, especialmente en los diabéticos que fuman, que tienen un mayor riesgo de evolucionar hacia una retinopatía diabética por la alteración de la microcirculación y los vasos de la retina”, precisó el profesional. Asimismo, aquellos que padecen una inflamación ocular conocida como “uveítis” y fuman, “suelen soportar un curso más grave de dicha afección, que puede ocasionar severa pérdida de visión”.

“Es de destacar la estrecha asociación entre el cigarrillo y la maculopatía seca relacionada con la edad, que es una de las causas más frecuentes de pérdida de visión en los adultos”, enfatizó. “Aunque raramente llegue a la ceguera, los fenómenos oxidativos propios de la nicotina favorecen la muerte celular del epitelio pigmentario, la capa de la retina que se deteriora en esta afección”.

Las personas que padecen “ojo seco” (déficit en la cantidad o calidad de las lágrimas) también ven empeorada su condición cuando fuman y en las embarazadas fumadoras la nicotina puede adelantar el parto, lo que genera mayores posibilidades de que el bebé sufra retinopatía del prematuro, una grave afección que puede llevarlo a la ceguera.