María Grande: “Se debió trabajar en cerrar heridas”, dijo el Padre Follonier

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El Padre Ariel Follonier llegó a la ciudad el 8 de marzo de 2015 proveniente desde Feliciano. Con prácticamente tres años de oficio al frente de la Parroquia “María Auxiliadora”, ya piensa en su nuevo destino despidiéndose de la comunidad. Ahora estudiará Licenciatura en Derecho Canónico en la Facultad “Santo Toribio” en Buenos Aires, dependiente de la Universidad Católica Argentina.

“En el caso de ser sacerdote tenés el ejercicio del ministerio que es celebrar misa, confesar, visitar enfermos y demás; pero aparte de eso podés tener otras responsabilidades como ser párroco, vicario, capellán de la policía, de una facultad o de una escuela. En mi caso sigo siendo cura, pero estoy como relevado de las obligaciones de una parroquia. Si bien voy a residir en una, mi labor estará vinculada a capacitarme por 3 años en un área específica, para después ayudar a nivel diocesano o parroquial”, le indicó a El Observador.

El Padre Ariel comenzará el cursado el 12 de marzo en tanto que el 17 del corriente llegará a la institución mariagrandense el Padre Diego Murador, quien fue nombrado por el obispo de la Diócesis de Paraná, Monseñor Juan Alberto Puíggari.

En este momento de despedida para con la comunidad, el sacerdote efectuó un análisis del trabajo realizado. En ese marco destacó lo llevado a cabo con la institución educativa que pertenece a la Parroquia. “La Escuela había sido fundada en 2014, cuando llegué la idea era continuar con su crecimiento y fortalecimiento. También es para resaltar el establecimiento de la Capilla de Adoración Perpetua que funciona desde Navidad de 2016, para adorar al Santísimo todos los días”, enumeró.

Continúa la ampliación de la Escuela Secundaria.

Seguidamente profundizó en el aspecto educativo: “Hemos tenido un crecimiento que se dio en dos planos: por un lado en lo edilicio y por el otro en lo organizativo. En cuanto a la infraestructura se está trabajando para terminar una segunda aula. El año pasado se concluyó una y está proyectado para el 2019 hacer un tercer espacio para 6º Grado. En lo organizativo se abre el 5º año, de modo que estamos en camino de la primera Promoción en el venidero año. También se ha ampliado el número de personas que trabajan allí: Se desdobló el cargo de la directora, se creó el cargo de Secretaría, por ejemplo”.

La comunidad y la Iglesia

Follonier realizó un detenido análisis de su experiencia en la ciudad y las situaciones por las que debió atravesar. “Hago una doble evaluación: Por un lado respecto al círculo más cercano, es decir gente allegada a la Parroquia, y por otro el círculo más amplio que tiene que ver con la ciudad en sí. En cuanto a lo primero, se debió trabajar en cerrar heridas. En los últimos tres años tuvimos cuatro hechos que a nivel parroquial, tocaron fuertemente. Por un lado la partida del párroco anterior que llevó a que no se diera una transición normal. Cuando llegué estaba ante una comunidad dolida por el hecho. Después la denuncia contra el párroco Marcelino Moya, oriundo de esta comunidad; además se dio la partida del vicario envuelto en un embarazo y por último lo que trascendió en Las Carmelitas Descalzas de Nogoyá donde una de las denunciantes es de esta ciudad. Estas cuatro situaciones golpearon a la comunidad católica de María Grande. En estos tres años fue un duro trabajo apuntado a sanar heridas y recuperar la unidad interna”.

Luego prosiguió: “En lo que respecta al círculo más amplio, comparando estos tres años con los anteriores, uno ve que hay menos gente que acude a la Iglesia. Eso es fruto de lo que vivimos a nivel local y también de lo que hemos vivido a nivel diocesano. Las denuncias contra sacerdotes golpea la fe de la gente y dificulta la tarea. Sin embargo atravesando todo eso, es notable cómo se ha mantenido la devoción a la Virgen en María Grande, cada Fiesta Patronal ha sido exitosa. Cuando hubo un intento de un minúsculo grupo de evitar que se instale una imagen en uno de los accesos, la reacción mariagrandense fue sólida”.