Francisco visita una zona problemática de Perú

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El papa Francisco llega a la ciudad amazónica de Puerto Maldonado, una de las zonas más críticas del Perú por sus problemas sociales y ambientales, como parte de su primera visita a un país de mayoría católica.

Francisco, de 81 años, partirá en un avión desde Lima para dirigirse a unos 1.560 kilómetros al este, hacia la capital del departamento de Madre de Dios. Se espera que el Papa pise tierras amazónicas a las 10:15 locales (12.15 de la Argentina).

En Puerto Maldonado, de casi 100.000 habitantes, el pontífice se reunirá con la población, los pueblos indígenas de la Amazonía y niños y adolescentes del emblemático albergue El Principito, creado en 2006 por el sacerdote suizo Xavier Arbex, seguidor de la Teología de la Liberación.

Durante la primera jornada en el interior del país, el papa almorzará con los líderes de las comunidades indígenas, quienes le presentarán un documento para alertarlo sobre los peligros que corren y pedirle ayuda.

La ciudad amazónica concentra los principales problemas que amenazan al desarrollo del Perú: pobreza, discriminación, abandono, contaminación y actos ilícitos como la tala de madera y la minería, explotación laboral, trata de personas y prostitución de niñas y adolescentes.

Francisco estará unas cinco horas en Puerto Maldonado y después regresará a Lima para sostener una reunión de Estado con el presidente Pedro Pablo Kuczynski en el Palacio de Gobierno.

El sábado el papa irá a Trujillo y el domingo terminará la visita con una misa en Lima, a la que se espera que asista más de un millón de personas.

El sumo pontífice terminó el jueves una visita de cuatro días a Chile con una misa en la ciudad chilena de Iquique. Francisco llamó a ayudar a los inmigrantes, en un día en el que la atención se desplazó sin embargo hacia la defensa que realizó del obispo chileno Juan Barros, cuestionado por supuestamente proteger al sacerdote Fernando Karadima, acusado de abusos sexuales contra menores en ese país.

Según medios locales, unas 90.000 personas presenciaron la misa del papa en Iquique, 1.800 kilómetros al norte de Santiago. Como sucedió a lo largo de toda su estadía en Chile, la asistencia fue bastante menor a lo que se proyectaba, de 300.000 personas.

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