Cirugía bariátrica para bajar de peso: Pacientes de Crespo y la provincia contaron qué beneficios sociales y de salud tuvieron

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Hace un par de meses, estuvieron en el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, el equipo del programa “Descenso de peso y Cirugía Bariátrica” de Clínica Parque SRL, integrado por el Dr. Christian Oneto, la Dra. Silvana Elsässer de Huck (médica clínica, especializada en obesidad), la Lic. Virginia Llobet (nutricionista) y la Lic. Claudia Bolzán (psicóloga), quienes explicaron sobre este sistema que les ha cambiado la vida a muchísimas personas. Esta semana nos visitaron 4 de los pacientes que fueron atendidos por dicho grupo: Carina Haberkorn, Silvina Voltolini, Ana Mautone y Clementina Gettig, quienes acompañados por el Dr. Oneto, dialogaron con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes”, que se emite los martes y jueves, a partir de las 21.30 por Canal 6 ERTV. 

El Dr. Oneto comentó que “son 4 de los más de 280 pacientes que han sido operados. Recordemos que esto no está indicado para todos, sino para quienes ya tienen la enfermedad, porque tener unos kilos de más es una cosa y obesidad es otra, que no se resuelve así nomás. Primeramente, el equipo requiere un pedido de preparación por parte de los pacientes, porque tienen que hacer un esfuerzo y un cambio de vida. El trabajo se centra en aspectos clínicos, psicológicos y cuando están en condiciones, ahí recién se hace la cirugía. Después sigue el control, que al principio es más estricto y después se realiza cada 6 o 12 meses”.

– Se lee mucho que los padres cometen el error de darles a sus hijos desde pequeños, mucha comida chatarra y cosas muy dulces y saladas…

– (Oneto) Es la comida que se ofrece actualmente, porque el sabor es mejor y estamos acostumbrados a consumir porciones más grandes de cosas más dulces o saladas y eso es adictivo. Por otro lado está el sedentarismo. Se sabe que la genética de algunas personas está más predispuesta a la obesidad que otras. La genética carga el arma y el ambiente lo dispara…

– ¿En qué consiste el proceso?

– (Oneto) Hay 2 técnicas: la manga gástrica, que lo que hace es restringir la capacidad del estómago y el baypass gástrico. Yo hago las dos. La primera es la que se usa más en el mundo. Tienen resultados similares, pero no requiere de tanta vitamina ni suplementos dietarios como la otra…

– Cuénteme Ana, por qué se decidió operarse…

– (Mautone) Yo llegué a pesar 165 kilos. Hace 10 días que me operé y en esa misma jornada, ya estaba caminando. Uno llega con mucho entusiasmo. Estuve 9 meses en lo previo, porque soy docente y quería operarme en diciembre para no dejar mis alumnos. Uno necesita sus tiempos, porque cambiar un hábito tan grande no se hace en un mes. Antes comía todo lo que se me cruzaba. Tengo 3 hijos, de 28, 18 y 8 años y todos “flacos”. Mi familia no me decía nada (por su estado). Un día de Navidad, en la mesa familiar, dije “voy a adelgazar”; todos me miraban, porque siempre decía lo mismo y nunca se daba el cambio. Todos pedíamos nuestros deseos y yo vuelvo a decir “este año quiero adelgazar”. Mi hermana me dijo “no me digas más eso: hacelo”, con una cara muy seria y uno de mis hijos me dijo: “Mamá me gustaría saber cómo sos en la vida real”. Empecé a ver las miradas hacia mí con lástima. Ese día sentí un “click”. Empecé a hacer dieta con 165 kilos y vi que no podía sola. En ese momento tenía 5 piedras a la vesícula, tomaba 8 medicamentos, remedios para la presión, para el “hígado graso”, metaformina porque tenía pre-diabetes… Me fui a la clínica, donde le dije a la Dra. Silvana Elsässer “jamás me operaría, porque eso es dañino para mi cuerpo”. La doctora me miró y me dijo “¿Y cómo estás ahora no es dañino?”. En la primera consulta, el doctor me dijo: “usted debe bajar a 120 para que la pueda operar”. Salí pensando que no había chances… Después comprendí que todo tiene su tiempo y que son necesarios todos los procesos previos que me van indicando hacer. Con la Dra. Silvana Elsässer, la nutricionista Virginia Llobet y la psicóloga Claudia Bolzán, lo logré. Ahora ya bajé a 109 kilos y voy a seguir bajando…

– (Oneto) En la preparación tuvo que hacer la dieta líquida, de 7 a 10 días con agua, té y caldo y nada de sólido y después 15 días más… Están muy bien preparados, son héroes, porque logran resolver un problema que vienen arrastrando desde hace muchos años…

– (Mautone) Integro uno de los grupo de WathsApp de la Clínica Parque, donde los integrantes nos apoyamos mutuamente. Allí hay que decir la verdad de los que nos pasa…

– A ver Carina, cuénteme cómo fue su experiencia…

– (Haberkorn) Tuve una primera consulta con el doctor para ver si estaba en condiciones de poder operarme y faltaba siempre algo que es importante: que uno mismo esté convencido que lo va a iniciar, más que nada porque es un proceso que es para siempre. Y hay muchas cosas que uno tiene que cambiar más allá de la operación. Llegué a pesar 116 kilos y actualmente tengo 80. Mido 1.78 y ahora me veo bien. En un momento empecé a sentirme y a verme mal…  

– ¿Cuándo empezó a tener problemas de obesidad?

– (Haberkorn) Tuve problemas desde muy chica. Hice todo tipo de dietas, usé pastillas… Busqué todas las opciones que uno cree que son mágicas. Con los embarazos quedé con un peso casi imposible de bajar, pero con el acompañamiento de los profesionales de este equipo, pude bajar en principio lo que me pedían y después, en cuanto a la necesidad orgánica del apetito, ha cambiado. Tengo que destacar el acompañamiento del Dr. Christian Oneto y de la Dra. Silvana Elsässer, como de todos los integrantes del equipo, porque es importante la parte emocional. El “gordito” siempre necesita apuntalamiento en esa cuestión y lo mismo en el hogar. Por ahí hay gente que lo tiene a ese apoyo y otra que no. Si se cuenta con la colaboración en casa del marido e hijos, es mucho mejor…

– (Voltolini) Llegué a tener 115 kilos, con una estatura de 1.72 m. Mi papá mide 1.85 y pesaba 114 kilos y yo lo superaba en kilos. Intenté dietas y seguía subiendo. Fui a visitarlo al Dr. Oneto, estuve 5 meses de tratamiento, porque hay que bajar un porcentaje de peso para acceder a la cirugía, que se hizo hace casi 2 años. Tenía hipertensión descontrolada, la glucemia muy alta, problemas de hernia de disco que me producía dificultad en la motrocidad, no podía caminar bien, no podía atarme los cordones. Ahora es totalmente distinto. Bajé 41 kilos, pero el doctor me dijo que estaba muy flaca, así que aumenté algo y ahora tengo 79 Kg. Uno se entusiasma y no es dejar de comer. Lo importante es tener un peso saludable. Hago actividad física, cuando antes hacía una cuadra y ya me cansaba…  

– ¿Cómo reaccionó su familia?

– (Voltolini) Siempre me apoyaron en la decisión. Me acuerdo que estaba haciendo la dieta líquida en enero. Nos habíamos ido a las termas con mi pareja y no salíamos a comer. Me acompañó en ese proceso…  

– (Gettig) Yo llegué a tener 131 kilos y ahora estoy en 88, es decir que bajé 43 kg. La operación se hizo en julio de este año. Yo ya no caminaba ni media cuadra. Siempre buscaba que alguien me haga un mandado, porque sufría mucho. Ahora camino 40 cuadras diarias sin problemas. Cuando me encuentran en la calle, muchos desconcertados me miran 2 veces, por el cambio que tuve. Mi familia me apoyó mucho, tanto mi marido, como mis hijos y nietos. He tomado pastillas para la presión, que ahora ya no las necesito más. Antes comía lo que viniera. Muchas cosas fritas… Ahora me hago ensaladas, un medio tomate o tengo huevo duro en la heladera, queso descremado o leche descremada. No tuve problemas en cambiar los hábitos. La ayuda del equipo de la Clínica Parque fue muy importante…

– (Voltolini) El doctor dijo que somos héroes, seguramente porque hay que hacer un gran sacrificio. Hay gente que me pregunta, ¿qué hiciste para lograrlo…? Y cuando les digo que me operé, es como que fuera fácil. Uno tiene que hacer mucho esfuerzo. Hay que estar dispuesto para poner algo de uno. Pero ese sacrificio tiene su recompensa…

– ¿Les consultan otras personas…?

– (Haberkorn) Sí y quien quiera preguntarme, estoy dispuesta desde mi humilde lugar, a hablar de los beneficios que tiene esta operación, no sólo en lo estético, sino en los beneficios de la salud…

– (Oneto) Hace 17 años que hacemos estas intervenciones. Hay todo un proceso de maduración también. Está el elemento que te hace decidir, que es duro y difícil. A uno le tiene que caer la ficha para definirlo…

– (Voltolini) Yo estoy muy contenta por haber tomado esta decisión. El equipo es una gran familia que nos acompaña en estas decisiones. Y a las personas que dudan, les digo que se acerquen y consulten…

– ¿Alguno vuelve a engordar?

– (Oneto) La posibilidad está, por eso lo importante del control. Actuamos para que eso no pase. La idea es que se controlen por lo menos, una vez por año. Con eso podemos detectar eventuales problemas y actuar antes que aparezca el mismo…

– (Mautone) Mi hermano vivía en España y en mi anterior estado, no podía visitarlo por no poder subir a un avión y porque no entraba… Y he tenido otras anécdotas para contar, como sentarme en un banco y caerme. Lo cuento ahora con humor, pero la vergüenza que da estar en ese momento…. No podía ir a ningún lado. Todo era problema. Lo mismo con la ropa…

– (Gettig) Para mí era todo un problema subir a un micro. Yo me prendía de todos lados para ascender al mismo. Hoy estoy muy agradecida al Dr. Oneto, a su equipo y a mi familia y en especial mi nieta, que estudia psicología y es la que me incentivó a operarme. Me siento muy bien y quiero seguir en la lucha…

– (Mautone) Para luchar contra la obesidad, no es cerrar la boca. Tiene muchas causas. Y con esta solución médica, es un modo de liberarnos. De ser nosotros mismos otra vez. El consejo que les damos a todas las personas obesas que están sufriendo, es que hay esperanzas y que deben tener fuerzas e intentar solucionar su problema, como lo hicimos nosotros…