¿Está bien dictar educación religiosa en las escuelas públicas?

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Siete años atrás, un grupo de madres salteñas quiso impedir que sus hijos, alumnos de escuelas públicas, recibieran educación religiosa. El caso llegó a la Corte y esta semana se les dio la razón. Se prohibió su dictado durante el horario escolar en Salta por considerar que el inciso “ñ” de la ley provincial es “discriminatorio y afecta la privacidad de los alumnos”.

 

El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, celebró el fallo de la corte. “Ratifica una línea genética de tradición laica en la escuela pública argentina. Es una decisión razonable ya que no vulnera ningún derecho y ofrece la posibilidad de recibir enseñanza religiosa fuera del horario escolar”, dijo a Infobae.

 

En una encuesta que este medio realizó, la mayoría de los participantes se manifestó en contra de la obligatoriedad y a favor de la posibilidad de elegir si los chicos reciben educación religiosa o no. Algunos pocos la consideran importante porque “aporta valores”; otros piensan que la religión se debe brindar “solo en casa”.

 

Alejandra Cardini, directora del programa de Educación de CIPPEC, consideró un “gran paso” el fallo de la corte. “La escuela debe priorizar los procesos de aprendizaje y no la transmisión de contenidos en sí misma. El desarrollo de la capacidad de debatir con evidencias y argumentos fundados y no en base a contenidos indiscutibles es clave para la construcción de una ciudadanía activa y alcanzar una sociedad cohesionada y solidaria implica no dividir ni discriminar a los alumnos por sus filiaciones políticas o religiosas”.

 

Norberto Padilla, consejero de la UCA y ex secretario de culto de la Nación, en diálogo con Infobae, consideró que “la enseñanza religiosa no se impone en Salta” ya que se le pregunta a los padres qué tipo de educación quieren para sus hijos.

 

“No comparto los fundamentos del fallo. En Salta hay una tradición católica instalada que mantiene gran respeto hacia otras religiones. El derecho de la minoría no tiene que anular el de la mayoría”, señaló Padilla. La parte positiva, dijo, fue que se contempló la posibilidad de religión fuera del horario escolar.

 

Para muchos, la enseñanza religiosa se alzó como una fuente de valores, con el potencial de recomponer el tejido social. Carina Cabo, doctora en ciencias de la educación, no está de acuerdo: “La religión no será la que pueda re-ligar a los ciudadanos que transitan a diario la exclusión, la pobreza, la violencia, al menos al interior de la escuela. La función de la institución educativa – gratuita, gradual y obligatoria- es la de formar ciudadanos preparados para afrontar la complejidad del mundo con amplitud crítica”, sostuvo.

 

Después del fallo del martes, solo quedarán Tucumán y Catamarca con enseñanza religiosa inmersa en sus planes de estudios. “El nuevo fallo obliga a reflexionar sobre la situación en estos territorios así como en otras provincias donde la normativa es ambigua y en aquellas escuelas donde los ritos y prácticas escolares siguen teniendo un fuerte peso religioso”, advirtió Cardini.