Acompañado por 2 de sus hijos, el Dr. Tufi Zuleiman contó sobre sus 50 años de trayectoria en la medicina

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Visitó el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, el Dr. Tufi Zuleiman, quien acompañado por sus hijos César (traumatólogo) y Edgardo Tufi (cirujano), dialogó con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes”, que se emite los martes y jueves, a partir de las 21.30 por Canal 6 ERTV. Zuleiman (padre), que tiene 3 especialidades, cuenta con una trayectoria de más de 50 años en esta profesión, siendo co-fundador del Centro Médico Crespo, una de las clínicas de esta progresista ciudad.

“Después de recibirme, estuve un tiempo en Rosario. Como soy originario de Diamante, mi familia pensaba que me iba a quedar allí, pero me instalé en Crespo, donde siempre me trataron muy bien. Cuando llegué, en 1968, éramos muy pocos médicos en la localidad, recuerdo que estaba el Dr. Soñez, a quien no lo alcancé a conocer, además de los doctores Jacob, Ruda, Albornoz, Goldemberg, Onetto y posteriormente llegaron Volpe y Fernández” acotó Zuleiman, quien recientemente tuvo sendas distinciones, en Rosario y Paraná.

– ¿Tiene alguna estadística de cuántos partos realizó en estos 50 años?

– (Tufi) Son muchos. En el Hospital, he llegado en su momento a los 25 en un mes. En medicina, como en otras actividades, siempre hay que ir capacitándose y en lo personal, siempre me interesó participar en cursos, pensando más que nada en el paciente. Además de médico clínico y ginecología, en 1992, en Rosario, hice una especialización en ecografía. A pesar de los años que tengo, sigo trabajando igual y con ganas de seguir adelante…

– Es una gran satisfacción tener a hijos en la medicina…

– (Tufi) Lo ideal hubiese sido que los 4 fueran médicos, pero las 2 mujeres se inclinaron por otras actividades, una es abogada y la otra odontóloga, de 42 y 37 años, respectivamente…

– (Edgardo) Llevo 23 años como médico y en mi caso, hice la especialidad de cirugía general. La residencia, durante 4 años, la concreté en Quilmes (Buenos Aires), en un hospital zonal, donde adquirí mucha experiencia y la idea era siempre volver a Crespo y no me arrepiento de haberlo hecho. Nos criamos y tenemos nuestros amigos en esta ciudad y estamos a gusto de trabajar acá. De los 50 años en la medicina de nuestro padre, recuerdo cuando éramos chicos, que tenía su consultorio en la casa, salíamos y estaba toda la gente en la sala de espera, incluso afuera, en la vereda. Nosotros íbamos casi todos los fines de semana a Diamante, a la casa de mis abuelos y era muy común suspender una salida, porque había una parturienta…

– (César) La medicina que mamamos en realidad es esa, pero hoy ha cambiado mucho, la sociedad en sí, también cambió…Yo tengo 20 años como médico, soy traumatólogo, médico legista y médico policial de Crespo. Estuve 4 años en Capital Federal, hasta que regresé a Crespo.

– Tufi: ¿Por qué eligió Crespo…?

– (Tufi) Crespo es una comunidad de gente de trabajo, con ganas de luchar. Recuerdo que al principio alquilaba y mi padre me decía que me iba a morir de hambre aquí, donde tenía amistades de chico, ya que venía a la casa de la familia Hamdan, porque mi padre era de origen sirio y nos relacionábamos con ellos. Pasaron 5 años hasta que tuve mi casa, fui conociendo a otras personas, también atendía en lo de la familia Abasto y me ayudaban Aurelia de Montivero y Luisa Ulrich. A las 6.00 de la mañana ya se sentía el ruido de la gente que estaba haciendo fila para ser atendida, no había sábados y domingo. Si uno se quedaba en Crespo, tenía que trabajar también esos días, por ahí nos preparábamos para salir, pero venía una urgencia y cambiábamos todos los planes y nos quedábamos. Después llegó esa gran ilusión de hacer una clínica, primero se planteó hacer una en la ciudad, pero hubo algunas divergencias y se hicieron 2. La nuestra fue en sociedad con Eduardo Fernández Armesto, Julio Bisheimer, Daniel Pagnanelli y Ana Kempa…

– Se casó con una crespense… 

– (Tufi) Mi esposa, es nacida en Crespo, pero a los 7 años se fue a vivir a Diamante. Esa ciudad era una potencia, con el Puerto, el Ejército, todo eso desapareció y se sintió…

– Recuerda alguna anécdota de sus partos…

– (Tufi) Recuerdo uno que tuve que realizar en una casa, porque llovía y no había posibilidad de ir al Hospital. Me llevaron en una estanciera. La embarazada esperaba a Anita Minguillón y aparecí yo, estaba asustada, pero todo salió muy bien. He hecho partos a 3 generaciones de familias, a abuelas que hoy atiendo a las hijas y nietas. La medicina ha cambiado y uno tiene que adecuarse a los tiempos. Todos los días se descubren cosas nuevas. Y antes, hasta por cuestiones de caminos, era todo más difícil. Cuando estudiaba medicina, no estaba el Túnel, por lo que tenía que pasar en balsa y si había mal tiempo no se podía cruzar…

– Siempre se lo caracterizó por escuchar mucho al paciente y hablar con él durante las consultas…

– (Tufi) Nunca dejé de priorizar el valor de la relación médico-paciente. He debatido mucho, incluso con mis propios hijos, sobre el tema de las guardias. Si viene un paciente a las 3 de la mañana, no va a salir de la cama por gusto, sino que viene porque está enfermo o porque cree que está enfermo. Y hay que atenderlo y en la facultad nos enseñaron que al paciente hay que dedicarle el tiempo que sea necesario. Los profesores me decían que cuando te sentás frente a él, el 80% del diagnóstico está en el interrogatorio que uno le hace y el 20 restante, cuando lo revisás. Por supuesto que después apareció todo lo que es la tecnología, ecografías y demás, que indudablemente revolucionó todo…

– (César) Es admirable lo que ha hecho, siempre estuvo las 24 horas al servicio de la gente. Una de las cosas que me acuerdo de él, es que en el patio teníamos gallinas, cerdos, porque la gente que tenía para pagar, le pagaba y sino le daban en agradecimiento, pollos, chorizos, huevos…

– (Tufi) Era un tiempo donde no había celulares como ahora, que es una tecnología que le es mucho más útil a la gente de la campaña que para los de la ciudad. Les cambió la vida. Desde la medianoche hasta las 7 de la mañana no había teléfonos y si había emergencias, había que ir a la policía y desde ahí avisaban a los médicos, eran otros tiempos.

– ¿Hubo y hay “celos” entre los médicos?

– (Tufi) Siempre hubo celos por los pacientes, pero nadie es dueño de los mismos, que tienen el derecho de elegir el médico que ellos crean conveniente. Soy un convencido que hay que compartir conocimientos, porque cuatro ojos ven más que dos. Uno como profesional tiene que ser abierto, conocer sus limitaciones y no creerse omnipotente. El médico debe tener humildad y si es un caso complicado, compartir e intercambiar opiniones, dejando de lado los celos profesionales.

– Con 50 años, sigue desarrollando fuertemente su profesión… 

– (Tufi) Yo paso más tiempo en la clínica que en mi casa y en esto tengo que destacar que la salud me acompaña. No tuve en ese sentido grandes problemas, salvo un accidente, cuando se me cayó encima un portón con una pared. Eso ocurrió hace 9-10 años, en Diamante. Voy a un galpón que tiene más de 100 años y agarro el portón, le pego el tirón y se me vino abajo todo. Me salvé porque me agarró a la mitad. En la pierna tengo 3 clavos pero puedo caminar sin problemas, trotar, estoy como si nada…

– ¿Por qué las clínicas dejaron de tener ambulancias?

– (Edgardo) Por una cuestión legal y de costos también. Hoy sacar una ambulancia a la calle exige tener choferes, enfermeros, seguro, ART, etc. y con sus respectivas guardias. Y tener esos costos, para que salga 2 ó 3 veces por día, era totalmente inviable. Nuestra clínica subvencionaba eso, porque era un servicio más, pero después no se pudo seguir…