Carolina Rojo: Con un espíritu de hierro afronta enormes desafíos

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Una competencia con las características del triatlón naturalmente que no está destinada para cualquier ser humano. Demanda una preparación sumamente exigente, acondicionar el cuerpo física y mentalmente para tal desafío, no es materia sencilla. Mucho más aún para aquellos valientes apasionados que se animan a los Ironman, los cuales tienen como principal característica las distancias extensas que demandan varias horas de acuerdo a su distancia o también a la categoría que represente el competidor.

En ese mundo vive Carolina Rojo, deportista vialense que hoy se encuentra radicada en Santa Fe. “Soy amateur”, es lo primero que le aclara a El Observador tratando de minimizar su sacrificio gigante por una disciplina que aprendió a amar. “Arranqué hace varios años, luego dejé porque fui mamá y retomé hace unos tres años. Siempre hacía deportes en Viale, atletismo, básquet (jugué para la liga), corría maratones… Cuando me vine a Santa Fe, empecé a entrenar y desde hace un tiempo me volqué al triatlón”, explica.

Hace unas semanas participó del Ironman 70.3 de Punta del Este (Uruguay), uno de los clasificatorios para el World Championship 2018 en Sudáfrica (una de las pruebas más importantes del año para la disciplina). Carolina finalizó 3ª en su categoría y quedó entre las 10 primeras de la general. “Para una prueba de esas dimensiones te lleva uno o dos meses de entrenamiento fuerte. Igualmente yo entreno todo el año, de lunes a lunes. Previo a la carrera uno se pone más exigente en función de los objetivos. En cada carrera uno puede clasificar a mundiales, ahora estuve más cerca que otras veces y ya me quedé con las ganas de ir a Sudáfrica. Tenemos una rutina armada con mi entrenador y hay días que hacemos doble turno”.

Con esa meta puesta en su agenda 2018, la vialense se prepara. “Todavía tengo dos carreras para clasificar, una es en marzo que se correría en Bariloche 70.3 (Medio Ironman), que es la marca que permite clasificar y en abril nuevamente en Punta del Este. Esas dos carreras son clasificatorias para Sudáfrica en septiembre del año que viene”. Esta prueba tendrá una distancia de 2.000 metros de nado, 90 kilómetros de ciclismo y 21 kilómetros de trote, donde viene empleando un tiempo que ronda las 5 horas. “De las tres disciplinas que posee un triatlón antes me costaba mucho la bici y este último tiempo fue donde más me perfeccioné, entrené para mejorarlo y me dio muy buenos resultados”, comenta.

Ante una exigencia de esta magnitud, el cuerpo entrega sus señales. “Se termina cansado, biológicamente las fibras musculares se destruyen, pero con el paso del tiempo el cuerpo se acostumbra más. No es lo mismo que al principio; es como que ya está más acostumbrado, pero igualmente se necesita descansar y no es fácil. A veces uno se ‘envicia’ y el cuerpo pasa factura, por eso es necesario descansar un poco y una buena alimentación”.

La deportista vialense hoy se destaca en el plano nacional e internacional dentro de una disciplina de las más exigentes que se conocen. Con el coraje propio de un atleta, afronta los entrenamientos de cada día para luego hacerle frente a los desafíos de turno. “Soy amateur” había dicho al principio de la entrevista, pero el espíritu y su pasión coinciden con características de grandes profesionales.

Entrerriano: Consultada sobre el Circuito Entrerriano de Triatlón, Carolina explica: “Es una competencia muy importante en el país, con un gran nivel; pero se basa en distancias cortas y yo no soy explosiva. Tengo un mejor rendimiento en pruebas más extensas para las cuales tenés otro tipo de preparación”.