En Argentina, más del 13% de los niños se hace “pis” en la cama. Cómo controlarlo y curarlo

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La enuresis se define como el acto repetitivo de orinar en forma involuntaria en la cama o en la ropa, con episodios de mojado de al menos 2 veces por semana, durante un período mínimo de 3 meses consecutivos. También se considera enuresis cuando estos episodios causan estrés e interfieren con la actividad social, académica u otro aspecto importante de la vida del individuo. Se clasifica en primaria, en aquellos casos en los cuales el niño nunca pudo contener la orina en forma consistente y secundaria, cuando sufre una recurrencia después de haber controlado esfínteres por un período de 6 meses o más. En estos casos, debe buscarse una posible causa orgánica o una patología responsable. Profesionales médicos consultados por El Observador aseguran que la mayoría de los niños resuelve este problema, siendo contados en la adolescencia, los que continúen con enuresis.

 

13% de casos 

 

El 13% de los niños de Argentina, entre 5 y 11 años, padecen enuresis nocturna, que a menudo, es causada por la sobreproducción de orina por la noche o por la reducción de la capacidad de la vejiga. También es probable que haya factores genéticos y hereditarios, ya que casi 2 tercios de los niños que mojan la cama de noche tuvieron uno o ambos padres con antecedentes en esa condición. Generalmente, suelen tener sentimientos de culpa y vergüenza por pensar que no están creciendo.

El primer paso es consultar a un urólogo, nefrólogo infantil o pediatra, que son las personas más adecuadas para decidir sobre las medidas a tomar. Lo más frecuente es que el profesional realice una exploración física completa del niño, un análisis de orina y puede que solicite una ecografía abdominal. Y si lo considera necesario, puede solicitar la realización de pruebas más específicas para estudiar las vías urinarias y un estudio urodinámico para analizar la micción del niño.

 

Hábitos y conductas  

 

Es fundamental verificar y de ser necesario, modificar los hábitos de conducta del niño. Si bien estas modificaciones no solucionan por sí solas los episodios de enuresis, reducen notablemente la oferta de orina nocturna a la vejiga durante la primera hora de sueño, que no será modificada por ninguna medicación.

Entre esas medidas están: establecer un horario miccional: lo más adecuado es que el niño orine unas 6 veces o más al día (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y al acostarse). El chico debe realizar una ingesta de líquidos frecuente y repartida a lo largo del día. Debe beber más por la mañana, menos por la tarde, poco por la noche y nada antes de acostarse.

Se debe llenar un “calendario miccional”, donde se plasmarán las “noches secas” y las “húmedas”, lo que posibilitará observar sus progresos. También servirá para que el médico vea la evolución del niño una vez establecido el tratamiento.

Está claro que hacerse “pis” en la cama repercute en la calidad de vida del niño y en la de su familia. Por eso, padres e hijos con este problema, buscan eludir ciertas situaciones y actividades donde quede expuesto esta situación. De ahí que muchos chicos con enuresis no se queden a dormir en casa de sus amigos, no compartan viajes escolares ni campamentos y hasta les resulte problemático salir de vacaciones con sus padres. La enuresis, muchas veces genera angustia en la familia y sobre todo en el niño, que se aísla y evita las actividades sociales para no ser blanco de bromas de amigos, lo que provoca en definitiva, que tenga una menor autoestima, de ahí la importancia de recurrir a tiempo con especialistas y encontrar una solución.

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