Subió al colectivo y se encontró con el chófer que había matado a su hijo

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Carmen Lusardi atravesó el desgarro de la muerte de su hijo, Ayrton Sires, de 14 años, atropellado por un colectivo de la compañía Plaza en julio de 2012, cuando estaba por entrar al colegio. Y ayer a la mañana, sus heridas se reabrieron de la peor manera: subió a un micro de esa empresa para viajar a Buenos Aires y el conductor era el mismo hombre que en abril de este año había sido condenado a dos años y medio de prisión e inhabilitación para manejar por ocho años por el homicidio de Ayrton.

Eran las 9,30 y, como todos los miércoles, Lusardi abordó la unidad en la terminal platense de 4 y 42. Al subir los escalones la mujer, conmocionada, se animó a preguntarle al chofer: “¿Vos no serás el que creo que sos?”, inquirió. La frase y el cruce de miradas alcanzaron para que ambos se reconocieran.

Es que los recuerdos estaban frescos: el juicio oral que dispuso la condena del conductor Juan Carlos Ibáñez terminó hace apenas seis meses. En abril de este año, la madre a Ayrton y el colectivero estuvieron más de siete horas frente a frente en la Sala II de la Cámara Penal platense que llevó adelante el proceso.

Pero Carmen no se quedó con ese intercambio y esas palabras temblorosas que nacieron de la sorpresa inicial. Cuando ya estaban en viaje y antes de llegar al peaje de Hudson, Lusardi comenzó a filmar al conductor y pidió: “Decile a todos que sos el que mató a mi hijo. Que fuiste condenado a no manejar por 8 años y que ahora estás acá”, mientras tomaba la imagen con su celular.

Ibáñez detuvo la unidad de la empresa Plaza y sin dar ninguna explicación reclamó a los pasajeros que se bajaran. Sólo explicó que “otro micro los va a llevar hasta su destino”.

La mamá de la víctima del tránsito había llamado también al 911 y reclamó un patrullero de Seguridad Vial. Ellos confeccionaron un acta donde consta la presencia de Ibañez al volante del colectivo.

“Está claro que a este personaje no le pesa la muerte de mi hijo. No tiene moral y no tiene conciencia. Es un inescrupuloso. No entiendo cómo nadie controla estas cosas”, protestó Lusardi.

 

Fuente: El Once