Crisis en Zimbabwe tras un aparente golpe de Estado

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Un destacamento militar ocupó esta madrugada la sede de la emisora nacional de Zimbabwe y un portavoz dirigió un mensaje al pueblo para decir que tanto el presidente del país, Robert Mugabe, como su familia, están “a salvo” y desmintió que esté ocurriendo una “toma militar” del Gobierno, pero apuntó en el comunicado contra el entorno de la Presidencia.

No obstante, efectivos del Ejército bloquearon el acceso a edificios gubernamentales de la capital, Harare, como el Munhumutapa, que alberga la oficina del presidente Mugabe, el Parlamento o el Tribunal Supremo, aseguró la cadena de televisión sudafricana News24.

Asimismo, las informaciones apuntan a una fuerte presencia militar en la ruta que lleva a la residencia rural del mandatario, en el distrito de Zvimba, al este de la capital.

El portavoz, en su intervención, justificó la acción aclarando que su blanco son “criminales” del entorno de Mugabe que causaron sufrimiento en el país para “llevarlos a la Justicia”, según consignó EFE.

En la lectura del comunicado, que fue emitida a través de la televisión nacional y que se repite cada 20 minutos en las emisoras de radio nacionales, argumentó que “esto no es una toma militar del Gobierno. Lo que estas fuerzas quieren es pacificar una situación degenerada política y socialmente en nuestro país que, si no es tomada en cuenta, podría resultar en un conflicto violento”.

“Tan pronto como hayamos cumplido nuestra misión esperamos que la situación retorne a la normalidad”, continuó.

También hizo un llamamiento a todos los “veteranos de guerra” de la lucha por la liberación de Zimbabwe a desempeñar el papel de asegurar la paz, la estabilidad y la unidad. Al resto de fuerzas de seguridad les pidió cooperar por el bien del país.

Sin embargo, el secretario general del principal partido de la oposición, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC-T), Douglas Mwonzora, aseguró hoy que están “seguros de que el Ejército está en el proceso de tomar el mando”.

Mwonzora reiteró en una entrevista telefónica desde Zimbabwe con el canal sudafricano ANN7, que: “Esta es la definición estándar de un golpe de Estado. Si esto no es un golpe, ¿qué lo sería?”, a lo que agregó que el partido gobernante, ZANU-PF, “están en la etapa de negación, pero ya no tienen el control”.

Sobre el mensaje que un portavoz del Ejército leyó en la televisión nacional, en el que descartó que una “toma militar” del Gobierno, Mwonzora consideró que “es un comunicado normal cuando los militares intervienen”.

“Hay mucho resentimiento contra (el presidente) Robert Mugabe y su esposa (Grace)”, subrayó el político opositor, que pidió a los ciudadanos que “tengan cuidado”, ya que “la situación es anormal”.

Aunque el secretario general del MDC-T aseveró que “es la hora de salvar al país”, reclamó que “no se permita que haya derramamiento de sangre”.

En la jornada de hoy, mientras crecía la tensión política entre el jefe del Ejército, Constantine Chiwenga, y el presidente del país, Robert Mugabe, previo a la toma de la sede de la emisora, se escucharon varias explosiones en la capital, Harare, según informaron los medios locales, que no pudieron precisar las causas.

Además, el martes bajo el titular “tanques rumbo a Harare entre rumores de golpe de estado en marcha”, el portal The Zimbabwe Mail informó, a partir de agencias de noticias del exterior, que testigos no identificados vieron cuatro tanques desplazándose hacia la capital.

El partido del presidente Mugabe, la Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF, por sus siglas en inglés), acusó al jefe del Ejército de “conducta de traición” destinada a “incitar a la insurrección”, después de que este advirtiera el lunes de que se tomarían “medidas correctivas” si continuaban las “purgas” de oficialistas veteranos.

Por su parte, Chiwenga flanqueado por los mandos del Ejército y la Fuerza Aérea, ofreció ese día una rueda de prensa en la que advirtió contra la “purga” de los miembros más veteranos del partido, justo una semana después de que el mandatario destituyese a su vicepresidente, Emmerson Mnangagwa.

La esposa de Mugabe, Grace, de 52 años, quien jugó un rol determinante en la salida de Mnangagwa, tras meses de ataques verbales, suena ahora como reemplazo del vice, con el respaldo de las influyentes alas de las juventudes del partido y de las mujeres.

EFE