Diamante: Piden 20 años de cárcel para el jefe Scout acusado de corrupción de menores

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Baden Powel dio forma al “Sistema de Patrullas”, parte principal de su entrenamiento scout, que involucra a los chicos a organizarse ellos mismos en grupos pequeños con un líder de patrulla. A la Argentina el movimiento scout llegó en 1912, y en 1937 se crea la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA). En 1966 se incorpora oficialmente a la Iglesia Católica, hasta este año, cuando la Asociación Scout de Argentina decidió apoyar el matrimonio igualitario y fueron expulsados de las filas del catolicismo por el ultramontano arzobispo de La Plata, Héctor Aguer.

Pero el 95% de los scouts han surgido alrededor de un templo católico y son guiados por dirigentes que abrevan en esa religión.

El decálogo del scoutismo pone, como ley primera, que el boy scout “ama a Dios y vive plenamente su fe”.

En Diamante, la parroquia principal es San Cipriano y San Javier, y el nombre del grupo scout es, cómo no, San Cipriano.

El Grupo Scout N° 287 San Cipriano siempre tuvo reputación, un líder carismático y el cobijo de la Iglesia, de modo que las familias confiaron a pie juntillas en el cuidado de sus hijos a su director, que los acogía, los llevaba de campamento, programaba actividades en su propia casa, velaba su sueño.

Nada podía fallar: Su líder era un hombre conocido por todos, profesor en el Colegio Santa María, jefe del Grupo Scout N° 287 San Cipriano, que funciona contiguo a la capilla Buen Pastor, en 3 de Febrero y Serrano, de modo que allá iban todos. Todos los padres dejaban a sus hijos a su cuidado.

 

Informe de Ricardo Leguizamón y Gonzalo Núñez de la redacción de Entre Ríos Ahora

 

Juan Alberto Forcher, el líder de los scouts de Diamante. Un líder bajo sospecha, que se encamina a enfrentarse a un tribunal, acusado de corrupción de menores.

Nadie imaginaba –ningún padre lo supo a tiempo, lo supieron mucho después—lo que hacía el jefe scout con sus hijos en los campamentos.

No siempre el campamentismo se practicaba en las afueras de Diamante. En ocasiones, se reunían en la sede de los Scouts, en pleno centro de Diamante, al lado del Colegio Santa María, detrás de la capilla Buen Pastor, y si ese plan no les apetecía, podían quedarse también en la casa del jefe del grupo Scout, en Urquiza al 500. Espacio suficiente había: Forcher, de 54 años, es soltero y vive solo.

Entonces, ya sea en los campamentos, o en el salón del Grupo Scout, o en su casa particular, Juan Alberto Forcher se las ingeniaba para sumar a los chicos para sus juegos, un grupo reducido, no más de una docena de pibes. Uno de esos juegos se llamaba “cortar riendas”, liberar la cabeza del pene del prepucio; otra, ocuparse de la depilación de la zona pélvica, alrededor del pene; en ocasiones, someter a cada uno de los adolescentes a una rutina precisa: medir la extensión del miembro viril. Todos esos “juegos”, claro, eran con una condición sine qua non: todos los scouts debían estar completamente desnudos.

A lo sumo, con ropas mínimas. Eso era así cuando jugaban al juego de la “toldería de los indios”, y Forcher los hacía desnudar y sólo vestir con taparrabos.

Pero casi siempre el guiño era sacarse la ropa y quedarse desnudos: los chicos del Grupo Scout San Cipriano y también el jefe del Grupo Scout San Cipriano, Juan Carlos Forcher. Todos sin ropa. “No se preocupen, que esto no sale de acá”, los convencía.

A veces los tocaba también: les tocaba la zona de los genitales a los scouts, y los filmaba.

Forcher filmó todas y cada una de las juntadas con los chicos.

Todo lo que hizo Forcher en sus años al frente del Grupo Scout de Diamante quedó prolijamente filmado: en videocasetes, en DVD, en pendrive, y archivado en su casa.

Verdaderas colecciones de pornografía infantil, todo prolijamente ordenado, prolijamente guardado. Miles de horas de filmaciones que muestran, sin mediación, de cómo corrompía adolescentes, de qué modo los hacía desnudar, de qué modo él participaba en los juegos, desnudo; de qué manera los tocaba, con cuánta lascivia se excitaba viendo adolescentes sin ropa.

 

Su casa, una videoteca gigante de pornografía infantil: Forcher dirigió el Grupo Scut San Cipriano entre 2005 y 2013. Pero su trabajo con chicos viene de antes, de principios de la década de 1990.

 

¿Cómo empezó?

Durante años, los “juegos” de Forcher, su manía de filmar todos esos “juegos” con los scouts, habían quedado sepultados bajo el más cerrado secretismo. Todos sabían que había horas y horas de filmación de los campamentos, ellos, los niños exploradores desnudos, Forcher desnudo, pero lo que casi nadie conocía era que todo había sido archivado de modo paciente, con la paciencia de los pocos, en un archivo personal. Todo eso estaba en poder del jefe scout Juan Alberto Forcher.

A finales de junio de 2015, después de la denuncia presentada en la Justicia por dos exintegrantes del Grupo Scout San Cipriano, dos hermanos, L y J C (Entre Ríos Ahora preserva sus identidades), hoy residentes en Junín, provincia de Buenos Aires, se allanó la vivienda de Forcher.

Los fiscales Gilberto Daniel Robledo y Laureano Dato, de la Unidad Fiscal de Diamante, quedaron sorprendidos al ver la cantidad archivada, las horas de filmación, las películas pornográficas que Forcher almacenaba en su casa.

Desde aquella denuncia de los hermanos L y J C, iniciaron una compleja investigación penal preparatoria que le llevó más de dos años. El miércoles 18 de octubre la causa fue elevada a juicio oral por el juez de Garantías de Diamante, Julián Vergara, con una petición durísima de parte de los fiscales: pidieron 20 años de cárcel para Forcher.

Todo se disparó, eso presumen los fiscales, después de que los casos de abusos que salpican a tres miembros del clero paranaense –Justo Ilarraz, Juan Diego Escobar Gaviria y Marcelino Moya—despertaron la inquietud de los hermanos, L y J C. Primero, sondearon a su exjefe del Grupo Scout: averiguaron si esas filmaciones que les había hecho desnudos se guardaban. Se comunicaron por mensaje privado de Facebook. Cuando supieron que era así, y reconstruyeron lo que habían soportado siendo menores, decidieron presentarse en la Justicia.

Los hermanos L y JC tienen ahora 37 y 38 años, respectivamente. “Cuando jóvenes participaron del Grupo Scout de Forcher, entre 1993 y 1997. Ellos primero hacen la denuncia en Paraná, y luego la amplían acá, en Diamante, y dieron nombres, nombres de otras personas que participaban cuando chicos del Grupo Scout”, cuenta Robledo.

 

¿Qué tipo de abusos cometía Forcher con los chicos del Grupo Scout?

 

No eran abusos, era corrupción. Todas las actividades que les hacía hacer a los chicos, de entre 13 y 16 años, eran con ellos desnudos, los filmaba, los hacía masturbarse. Forcher, también desnudo. Los hacía depilar frente a él, los llevaba a dormir a todos en la dependencia de los Scout, detrás de la parroquia, y todos dormían desnudos. Todo eso está filmado, y fue lo que encontramos en el allanamiento. Después del testimonio de los hermanos, aparece un testigo, MV, que le da el carácter de denuncia a su testimonio. También vinieron cuatro chicos, mayores de edad, de 18 años, que contaron algunos hechos. Pero avanzar con la denuncia de los hermanos nos hacía enfrentar a la posible prescripción de los hechos.

 

–¿Por qué no se aplica la Ley Kunath, que corre el plazo de prescripción?

–No podemos, no se puede aplicar en forma retroactiva. Siempre se aplica la ley más benigna. De modo que no pudimos avanzar con los casos de los mayores, pero sí con los cuatro chicos más jóvenes, de unos 18 años, que son casos más recientes. Con ellos, abrimos una causa por corrupción de menores. Se trata de un delito de acción pública, y no se requiere el consentimiento de la víctima para investigar. Nosotros tomamos conocimiento en el curso de la investigación, advertimos estos cuatro hechos, entonces abandonamos la hipótesis del abuso y nos enfocamos en la corrupción.

 

–¿Por qué corrupción?

–Es corrupción de menores porque Forcher los filmaba, los obligaba a hacer actividades desnudos, y él, como formador, lo que hacía era corromperlos en el desarrollo sexual. Al hablar ahora con esos chicos, lo toman como algo natural, y no es natural. Eso está filmado, está filmado cuando los hacía masturbar a los chicos.

 

–¿Esa es la prueba más contundente que hay, las propias filmaciones de Forcher?

–Es todo. Las imágenes, sí, son una prueba objetiva, que no se puede obviar. Pero también está la pericia psicológica que se le hace a Forcher, y las que le hacen a los chicos.

 

 

Silencios

El fiscal Dato cuenta que las pericias psicológicas de los cuatro chicos que declararon como testigos muestran de qué modo han llegado a “naturalizar” las situaciones que vivieron junto al jefe del Grupo Scout San Cipriano. “Los peritos advierten que han sido claramente objeto de seducción por parte de un adulto. Y que había un mismo patrón de conducta: este hombre se acercaba a chicos de 13, 14 años, que tienen su sexualidad en desarrollo y los empezaba a seducir, comprándoles algo, llevándolos a tal lugar, subiéndolos a su auto. Esas conductas son los que nos llevan a volcarnos por la hipótesis de la corrupción”, señala.

Las pericias psicológicas y psiquiátricas de los cuatros chicos, asegura Dato, “fueron contundentes. Y en esas pericias hubo un perito de parte, de modo que son estudios incuestionables”.

En ese marco, asegura el fiscal, la causa se sostiene en los propios testimonios, pero la prueba de cargo contra Forcher, que fue jefe del Grupo Scout San Cipriano desde 2005 hasta 2013, las filmaciones, resultan demoledoras. “En la videoteca que tenía Forcher, estaban las filmaciones que hacía en los campamentos, en su casa, junto a innumerable cantidad de material pornográfico infantil”, abunda.

Desde junio de 2015, cuando se hizo el allanamiento en la casa de Forcher y se secuestró la voluminosa videoteca, los fiscales Robledo y Dato estuvieron trabajando en el análisis de la prueba, que fue luego evaluada también por el Gabinete de Informática Forense del Ministerio Público Fiscal, que produjeron un informe que resultó clave para la acusación a Forcher durante la audiencia de elevación a juicio, oportunidad en que la acusación pidió 20 años de cárcel por el delito de corrupción de menores.

Concluido el farrogoso trabajo de analizar la prueba, entonces, la causa Forcher entró en etapa final. El martes 18 se realizó la audiencia de remisión a juicio de la causa y a pesar de que la defensa del jefe del Grupo Scout Diamante, representada por Nelson Schlotahuer, interpuso algunos planteos de nulidad, finalmente el juez de Garantías Julián Vergara resolvió elevar la causa a juicio oral, con un pedido de parte de los fiscales de 20 años de cárcel para Forcher.

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