María Grande: Geraldine Barroso y sus comienzos en el mundo del karting

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Geraldine Barroso sentó un precedente en la ciudad y en el ambiente fierrero de la región al convertirse en la primera mujer en sentarse en un karting y salir a competir. Fue en la prueba del Río Paraná donde vio luz verde, pero la historia viene desde sus primeros días de vida. Así lo explica en conversación con El Observador.

“El acercamiento al automovilismo se da prácticamente desde que nací porque mi familia y fundamentalmente mi papá (Miguel Barroso), siempre estuvo ligado a este deporte. Trabaja en un taller donde preparaban karting, íbamos a todas las carreras y siempre me gustó. Inclusive cuando tenía 5 años me propusieron correr, pero a esa edad necesitaba el aval de mis padres mediante la firma de una autorización pero nunca lo quisieron hacer porque era muy chica. Pasó el tiempo, mi papá dejó de trabajar en ese lugar y se enfrió el tema”, recuerda.

“Cuando era más grande, a los 12 ó 13, empecé sola a ver el automovilismo, mirando carreras los fines de semana. Ya más grande con internet y las redes sociales, empecé a seguir a pilotos. Ver desde los viernes las clasificaciones y los domingos esperar la hora de la carrera, fue normal al punto que cuando cumplí los 15 a todas mis amigas les hacían fiesta y mis padres me preguntaron si quería una, pero les dije que no porque quería un karting o un Fórmula Renault. En ese momento corría Johan Brondi en esa categoría y yo quería correr en la misma. Obviamente se negaron, no me iban a regalar un karting y menos un auto”, resalta.  Su relación con los autos siguió de cerca y se profundizó cuando sus amigos comenzaron a competir. “Somos un grupo de amigos fierreros y todos hemos estado en ese ámbito acompañando en las carreras, yendo al autódromo y demás”.

Siempre como testigo preferencial, hasta que un día le tocó a ella. “El año pasado me propuse comprar un karting y lo pude hacer. Primero compré el chasis, porque no es fácil conseguir un karting armado entero. Luego pude adquirir el motor y se lo llevé a Pablo Burdese que es motorista, lo hizo a nuevo y listo para largar. Hace un mes fuimos a probar al kartódromo de Villaguay, el más complicado de la zona y ahí le dije a mi papá que la próxima carrera iba a correr”. De esa manera fue de la partida en la 8ª fecha del Karting Río Paraná en el autódromo de la capital provincial.

En el debut debió sortear diversos obstáculos vinculados precisamente a una primera carrera. Primero la adaptación a un circuito desconocido y luego aspectos relacionados a lo reglamentario, entre ellos un motor pasado en caballos de fuerza y luego la falta de peso. En pleno fin de semana se trabajó sobre esos detalles. “Debimos agregar peso, no sabíamos bien cómo distribuirlo y no salió bien. Salí a clasificar con un karting que no conocía y estuve muy lejos en los tiempos que había dado el sábado. En la serie tuvimos el problema que me quedé sin embrague y la final ya fue diferente. Después de todos los arreglos y ya más confiado conociendo el karting, se hizo una buen carrera. Hubo sobrepasos y me sentí cómoda. Lo único fue la complicación que tuvimos en la última curva cuando iba en la mitad literal del pelotón y me tiré a pasar por adentro, lo mismo hizo otro piloto y no teníamos lugar en ese sector para los tres. Nos tocamos y yo quedé relegada pero pude remontar muy bien y terminar la final con el pelotón”.

La intención es seguir dando el presente en las próximas dos carreras del campeonato con la mente puesta en arrancar desde el primer día en la venidera temporada. La primera vuelta está dada, el gustito ya fue tomado y Geraldine no se bajará fácilmente de algo con lo que siempre soñó. De verlo y disfrutarlo de afuera, hoy lo goza como una protagonista más. A pesar de que sea una tierra de ellos, no desacelerará fácilmente.

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