Especialistas explican cómo se puede mejorar la reproducción del ganado vacuno en Argentina

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Especialistas en ganadería afirman que en el rodeo de cría argentino, las vacas en la actualidad llegan al momento del servicio demasiado delgadas, en desmedro de una alta fertilidad. En promedio, con 50 kilogramos más de peso vivo del animal, aplicando tecnologías de proceso que aumenten la eficiencia de los recursos disponibles, permitirían mejorar los índices reproductivos y en particular, incrementar 15 puntos el índice de preñez.

Aníbal Pordomingo, coordinador nacional de Producción Animal del INTA, explicó que en el país “por cada 100 animales en un planteo de reproducción, sólo un poco más del 50% produce un ternero”. Comparativamente planteó, “en otras partes del mundo, en ambientes similares, ese índice supera el 80%, por lo que nuestros valores son bajos”.

El problema para mejorar ese indicador es que, en Argentina, la hembra promedio de cría es demasiado delgada al momento del servicio, lo cual es incompatible con una alta fertilidad. En ese sentido, Patricia Menchón, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, afirmó que “una de las estrategias, consiste en lograr el acople de un período de máximo requerimiento, como es el servicio, con la máxima oferta forrajera”. Observó también, que el momento óptimo del año “dependerá de cada sistema: podrá ser una primavera climática o entrado el verano en aquellos lugares donde hay mayor predominio del campo natural”.

Para aumentar la productividad de los rodeos de cría por encima del índice actual, “la elección del momento del destete es otra decisión importante”, explicó Menchón, quien detalló que en ese momento, “la vaca reduce los requerimientos de la lactancia a prácticamente, niveles de mantenimiento” y agregó que “de esta manera, puede recuperar su estado corporal para afrontar el próximo ciclo productivo”.

En cuanto al índice de destete, que en Argentina está en el 63%, Perdomingo precisó que “la expectativa sería acercarse todo lo posible a un ternero por vaca por año”. En ese sentido, expresó que “el primer gran desafío es lograr la mejor alimentación de la vaca”.

 

Ordenamiento de la reproducción

 

El coordinador nacional señaló que lograr “una mayor tasa de preñez sostenida no es solo un éxito reproductivo, sino organizativo, de la sanidad, alimentación y de la empresa en general: es el productor quien controla el rodeo y no a la inversa”. En ese marco, el especialista explicó que si se preña el 60% de las hembras “se está generando un ternero por cada dos vacas –o cada vaca tiene un ternero año por medio– cosa que ocurre en un estado casi natural, sin mayor gestión”. En contraste, un planteo que aumenta la preñez a 75% “es un rodeo que pasa de subfertilidad y subnutrición a una trayectoria de ordenamiento de la reproducción, sanitario, alimenticio y organizativo” y en este caso, se instala en otro nivel en el que “ya es el productor quien maneja la estrategia reproductiva y no el rodeo por sí mismo”, precisó.

 

Planificar la oferta forrajera

 

Para Pordomingo, el reto de planificar la disponibilidad de alimento “no es simple de abordar, porque depende mucho de las capacidades de las empresas de cría para generar más forraje y complementarlo”. Comentó también que “en algunos casos se trata de implantación de nuevas pasturas, en otros de infraestructura para manejar o administrar mejor el forraje disponible del campo natural o implantado –alambrados, picadas, aguadas, comunicaciones e instalaciones– o poder diseñar un negocio ganadero que soporte y justifique el salto en inversiones y costos iniciales”.

Según Menchón, “la aplicación de tecnologías de insumos y de procesos, tales como la implementación de fertilizaciones estratégicas y de pasturas y verdeos de invierno y verano, permiten modificar la oferta”. Y precisó que “de este modo, se puede lograr un impacto favorable en los niveles de productividad a través de la condición corporal de los vientres”.

En esa línea, consideró que “hay que evitar los sobrepastoreos y subpastoreos para no afectar la futura productividad del recurso”. Resaltó además que “tampoco debe descuidarse el estado de las instalaciones en los sistemas de cría bovina ya que, un adecuado mantenimiento de los alambrados permite organizar apotreramientos de acuerdo a las aguadas disponibles, a fin de hacer un uso eficiente de los recursos forrajeros”.

Finalmente, la especialista estimó que “es muy importante la capacitación permanente del personal de campo” porque es el que a diario toma “las decisiones en los sistemas de cría”.

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