Crespo: Padre Schmidt habló sobre las actividades de la Parroquia del Rosario

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Visitó el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, el sacerdote Rubén Schmidt, a cargo de la Parroquia Ntra. Sra. del Rosario de Crespo, quien dialogó con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes”, que se emite los martes y jueves, a partir de las 21.30 por Canal 6 ERTV. En una charla de media hora, el párroco no dudó en afirmar que en la actualidad “hay mucha búsqueda religiosa, más aún por las situaciones confusas y difíciles que se están viviendo, de incertidumbre, angustia, dolor, un mundo que aparentemente ha avanzado en muchas cosas, pero ha involucionado en otras. Se suponía que los seres humanos nos tendríamos que entender cada vez más, pero se entienden cada vez menos y es ahí donde surge la necesidad de la parte espiritual. Nosotros visitamos mucho a los enfermos, abuelos y cada familia es un ‘mundo’ distinto. A veces, la apariencia parece indicar que tienen todo y no es así. Siempre decimos que la lectura de la palabra de Dios, la oración, son cosas que ayudan enormemente a las personas a sobrellevar esas cosas que aquejan. Muchos se preocupan por lo material, que no es que uno tenga que despreciarlo, porque también las hizo Dios, sino lo que se debe hacer, es darle una justa dimensión y que sea un instrumento de supervivencia y usarlo para hacer el bien”. 

– ¿Cuáles son las mayores problemáticas que se ven en Crespo?

– La envidia, rencores, resentimientos, ambiciones, egoísmos, que son problemas que también tienen otras ciudades. Vemos que los conflictos familiares son más numerosos que antes, los padres son cada vez más inmaduros y hay muchos chicos que nacen sin que los padres los busquen. Antes, las parejas se casaban para tener hijos, hoy muchos se casan porque tienen hijos o no se casan y tienen compromiso con los hijos no sé hasta qué punto. No sé si es por falta de conciencia o responsabilidad, no sabría cómo llamarlo, pero es como que el mundo ha cambiado y transformado a las personas en ese sentido. Desde la Iglesia alentamos a los jóvenes a que lleven un noviazgo lindo, se promueve la castidad hasta el matrimonio, pero el mismo ambiente va condicionando a las parejas. En ese sentido, la Iglesia tiene una doctrina común que es para todos, valora mucho el tema de la pureza, virginidad… Estamos en una etapa de gran crisis donde los cristianos, la gente de bien y de fe, pueden hacer mucho, que hay otro estilo de vida y que de tanta inmoralidad es como que uno se harta…

 – La comunidad de Crespo se caracteriza por ser muy solidaria, en las parroquias se ve con la Colecta de Cáritas: ¿Llegan familias a la Iglesia por alimentos, ropa, frazadas…?

– Cáritas está trabajando mucho y bien. En este último tiempo ha aumentado un poco la demanda de las personas que vienen en pedido de ayuda, por ejemplo de alimentos, igualmente Crespo tiene una realidad muy particular. No padece tanto estos problemas, como ocurre en muchas otras parroquias. La semana pasada hablé con un sacerdote de Paraná, que está en una zona periférica de esa ciudad y la necesidad que ellos tienen es muy grande. En Crespo podemos decir que somos privilegiados. No obstante, Caritas Parroquial hace su trabajo de asistencia y está ayudando también a otras zonas necesitadas, por ejemplo con la ropa que nos dona la gente.

– ¿Están conformes con la participación que hay en las actividades parroquiales?

– Es una parroquia muy dinámica, con mucha vida y con gran participación, igualmente creo que no es como antes, porque las Iglesias actualmente no se ven tan llenas. Nosotros tenemos 4 misas durante los fines de semana y hay buena participación. En cuanto a las actividades que tenemos, participan semanalmente unos 1.000 jóvenes y niños, aparte de los adultos. Solamente en catequesis, hay más de 600 chicos. Los fines de semana tenemos el grupo juvenil Scout, que es numeroso, los monaguillos, Infancia Misionera, Acción Católica… Tenemos 80 catequistas que se mueven en la semana y hay otros grupos, como la Liga de Madres, el grupo de padres que han perdido a sus hijos, que se reúne todos los días 15 de cada mes, entre marzo y diciembre. Es un espacio de reflexión y oración, se lee un texto bíblico y se comparten experiencias. No es un grupo numeroso, pero que se ha mantenido estable en el tiempo. La idea es acompañarlos, porque sabemos que sepultar a un hijo es lo más doloroso, desgarrador y hemos considerado oportuno armar ese grupo para quienes deseen participar. No hacemos magia, ni milagros, pero sí colaboramos para fortalecer, acompañar…