Bragachini: “Las máquinas del futuro estarán robotizadas en un 70%”

Publicado el 3 de Agosto de 2017 por

Precisas, robotizadas y automatizadas, amigables con los operarios y el ambiente y con inteligencia precargada y con registros de datos, serán las maquinarias agrícolas del futuro, según explicó Mario Bragachini, especialista en agroindustria y agregado de valor del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Además de estar munidas de sensores con infrarrojos, dichos equipos podrán realizar diagnósticos para la toma de decisiones, explicó el técnico, quien remarcó que “serán más productivos, con menos consumo de energía y emisiones”. No sólo serán inteligentes para producir granos y forrajes sino cultivos regionales e industriales y producciones pecuarias, todos con procesos y productos trazados y certificados, destacó Bragachini, quien aseguró que “las máquinas del futuro estarán robotizadas en un 70%. Será clave adaptarlas y guiarlas respetando el suelo, cultivo, clima y otras variables”.

En cuanto a las energías renovables, el técnico consideró que “tendrán mucho protagonismo en el sistema agroalimentario argentino”, así como las impresoras 3D, los satelitales y nanosatélites, redes de radares y el sensoramiento remoto portable sobre satélites, aviones, drones, para optimizar el manejo de insumos y cultivos. A su vez, las máquinas estarán hechas con nuevos materiales más biodegradables, aceros de alta resistencia y materiales aleados de bajo peso, muchos biomateriales.

“El futuro encontrará al sector de máquinas, agropartes y agrocomponentes argentinos muy actualizados y tremendamente diversificado, con competitividad sistémica y más de 50% de nuevos puestos de trabajo incorporados”, vislumbró Bragachini, al tiempo que sentenció: “Argentina y la metalmecánica de baja y alta complejidad tienen buenas posibilidades de desarrollo prospectivo al 2025”.

 

Nuevas inversiones

 

Para que la Maquinaria Agrícola Argentina (MAA) continúe en pleno crecimiento, serán necesarias las inversiones en búsqueda de tendencias tecnológicas, los desarrollos innovadores patentables y más y mejores tecnologías de proceso. “Debemos pensar en máquinas globales capaces de sustituir importaciones y lograr competitividad en las exportaciones”, puntualizó, al tiempo que advirtió sobre el riesgo que implica el fuerte crecimiento de las importaciones que pone en riesgo el trabajo argentino. “Necesitamos consolidarnos en el mercado interno, que hoy sólo representa un 50% y en franca caída de representatividad, para alcanzar el nivel de competitividad sistémica con un 30% de la facturación en el exterior” dijo. De acuerdo con el especialista, “en los últimos años, los argentinos lograron innovar y lograr patentes internacionales muy importantes en materia de maquinaria agrícola”.

 

Récord en ventas

 

Bragachini mencionó que “en 2016 hubo un gran aumento de rentabilidad del sector agropecuario, que reactivó el mercado interno y la industria nacional de máquinas agrícolas”. A su vez, dijo que los cambios arancelarios positivos para las exportaciones y la buena política crediticia del Banco Nación, pusieron al productor en el lugar de comprador, por lo que las inversiones dolarizadas crecieron en un promedio cerca del 25% durante 2016”.

En este sentido, Bragachini consideró como “muy positivo” que los excedentes del sector en 2016 hayan generado una inercia en 2017, lo que impactaría en un nuevo crecimiento del 20% de inversión dolarizada en el mercado. Sin embargo, de acuerdo a las estimaciones del técnico, “las rentabilidades actuales de los granos y las actividades agropecuarias indicarían una caída de la capacidad de compra en 2018” y compartió su preocupación por “la facilidad de ingreso de máquinas y componentes importados con una competitividad muy peligrosa”.

En este contexto, consideró “fundamental” la necesidad de una “Ley de Maquinaria Agrícola” a fin de promocionar y proteger, con incentivos concretos, el crecimiento de los componentes nacionales en la fabricación, dentro del mercado interno y además favorezca crediticia e impositivamente las exportaciones de maquinaria y agrocomponentes, dado que el cálculo indica que cada millón de dólares exportado por el sector representa 35 a 40 nuevos puestos de trabajo en el interior productivo”.