Aseguran que soplar las velas de cumpleaños “desparrama bacterias”

Publicado el 1 de Agosto de 2017 por

Una fiesta de cumpleaños no está completa si la persona homenajeada no sopla las velas de la torta. Una investigación realizada por Paul Dawson, investigador y profesor de seguridad alimentaria de la Clemson University, en Carolina del Sur, derriba buena parte de esa ilusión y de la de tantísimos niños que adoran y esperan el momento de las velitas. El trabajo revela que esa costumbre puede ser muy divertida pero no es, precisamente, higiénica. Según los resultados de dicho estudio, el momento del soplido sobre las velitas encendidas (y sobre la misma torta) provoca que la cantidad de bacterias presentes en el pastel sea catorce veces superior a la que habría en condiciones normales.

 

En su experimento, el investigador hizo que los voluntarios comieran diversos tipos de alimentos de los que se suelen consumir en una fiesta de cumpleaños, para estimular sus glándulas salivales y luego, les hizo soplar las velas de la torta de cumpleaños. Al analizar el pastel se descubrió que la cantidad de bacterias presentes era mucho mayor que en otros en los que nadie había soplado las velas. Evidentemente, la saliva es el método por el que esas bacterias se propagan desde la boca de la persona que celebra su cumpleaños a la torta, y de ahí al resto de los comensales.

 

Tal y como explica el doctor Dawson, la boca de cualquier persona está llena de microorganismos aunque, afortunadamente, la mayoría de ellos no son dañinos. De cualquier forma, sus resultados revelan que la práctica de soplar las velas en un cumpleaños puede servir para contagiar resfriados y dolencias similares entre los niños.

 

Sin embargo, el investigador afirma que las fiestas de cumpleaños no deben ser arruinadas por esto dado que, según su perspectiva, “no es un gran problema para la salud”. Claro, nuestras bocas están llenas de bacterias, la mayoría de ellas no dañinas (cuando hablamos de daño, hablamos de algo serio, duradero y de probables y peligrosas consecuencias). Si las tortas de cumpleaños contribuyeran significativamente a la propagación de enfermedades mortales, la humanidad estaría largamente alterada. Lo que sí sugiere Dawson es “evitar que el cumpleañero sople las velitas de su torta si está muy enfermo”.