El gobierno envió al Congreso el proyecto de ley sobre libertad religiosa

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El Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley sobre libertad religiosa, que fue elaborado en consenso con la mayoría de los credos y que incorpora derechos para todas las religiones y suma el concepto de la objeción de conciencia.

La iniciativa busca convertirse en una ley de consenso entre todas las fuerzas políticas para reemplazar la Ley Nº 21.745, vigente desde 1978.

“La Argentina tiene una tradición de libertad de cultos y convivencia histórica entre ellos que se viene incrementando cada vez más. Cuando era arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio contribuyó mucho en esta tarea”, destacó el secretario de Culto de la Nación, Santiago de Estrada, en declaraciones a la agencia Télam.

La futura “ley cristaliza esa tarea en un proyecto que asegura la libertad de cultos, garantiza los derechos de cada uno y sigue la línea que en el país ya se viene desarrollando desde hace tiempo”, agregó.

El proyecto ingresó por la Cámara de Diputados a principios de la semana pasada, con la firma de la saliente canciller Susana Malcorra y será tratado en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, que preside la diputada de PRO, Cornelia Schimidt Liermann, y resta definir si intervendrán otras comisiones como la de Justicia y Legislación General.

Tras una ronda de consultas de varios meses, la iniciativa oficial logró el apoyo de la Conferencia Episcopal Argentina, la Mesa Consultiva de Federaciones y Asociaciones de Iglesias Evangélicas de la Argentina, la DAIA y la AMIA, el Centro Islámico de la Argentina, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) y la Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía, entre otros.

“Tenemos muy buenas expectativas en cuanto a su tratamiento en el Congreso porque es un proyecto consensuado con la mayoría de las organizaciones religiosas, sobre un tema que no presenta ningún conflicto, que no es una ley con sentido político, ni compromete presupuesto”, subrayó el subsecretario de Culto, Alfredo Abriani.

Según la Secretaría de Culto, uno de los principales cambios que incorpora el proyecto es que la inscripción en el Registro Nacional de Cultos -que pasará a llamarse Registro Nacional de Entidades Religiosas- deja de ser obligatoria y pasa a ser optativa.

De esta manera, precisó, se pasa de un “sistema de control y vigilancia” de las comunidades religiosas, a uno donde “se valora la libertad religiosa prevista en la Constitución Nacional”.

Además introduce el concepto de “adecuación razonable” en el ámbito laboral -una especie de garantía para los trabajadores de no verse forzados a laborar en días incompatibles con sus creencias o bien realizar prácticas que las violenten- así como el concepto de “objeción de conciencia”.

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