Impactantes experiencias en África y Asia del “Médico sin Fronteras”, Dr. Leonardo Vigna

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El cirujano por excelencia, Dr. Leonardo Vigna (67 años, 2 hijos. Su esposa es anestesista), cuenta que habitualmente hace cerca de 10 operaciones diarias y que también llegó a hacer 18 intervenciones quirúrgicas por jornada. Integra la organización llamada “Médicos Sin Fronteras”, que es una entidad humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin ninguna discriminación por raza, religión o ideología política. Esta semana visitó el “Centro Periodístico de Entre Ríos” en Crespo y habló una hora con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes” de Canal 6 ERTV.

Vivió desde muy joven en Entre Ríos y desde 1982 ha recorrido numerosos países del mundo, especialmente en África y Asia y contó recuerdos interesantísimos sobre su vida en Nepal y Yemen, especialmente cuando tuvo que operar con linternas a un embajador alemán. “Los Médicos sin Fronteras vamos a lugares extremadamente difíciles, donde otros profesionales no se animarían. Estos últimos 3 meses trabajé en Yemen, en un hospital de guerra, donde han caído bombas a 5 km. de donde yo estaba. Es tremenda la cantidad de aviones y barcos que están controlando en esa zona en conflicto permanente, no solo con grandes potencias, sino también entre ellos mismos, ya que están en una tremenda ‘guerra civil’. A mí me mandaron a un hospital al noroeste, muy cerca de la frontera con Arabia y el Mar Rojo. En agosto del año pasado, tiraron una bomba en el hospital…”

– ¿En cuántos países trabajó…?

– En 1982 era médico del Sanatorio Adventista de Libertador San Martín y después nos fuimos con mi señora a Nepal, donde trabajamos hasta 1997. También estuvimos en Austria, Estados Unidos, en Malauí, que se la consideraba “la Suiza del África”, un país rodeado por Mozambique, Zimbabue y Zambia. También trabajé en Tanzania y Uganda

– ¿Qué lo llevó a ser un médico sin fronteras?

– La vocación… Médicos sin Fronteras tiene distintas sedes. La que me empleó a mí está en Barcelona (España). También hay en París, Bruselas, Japón, Holanda… Cada uno tiene sus proyectos. Lo que gano es muy poco. Lo hago porque uno debe tener cierto grado de voluntarismo. No todo en la vida es ganar dinero

– ¿Hay muchos profesionales en esta Organización?

– Hay muchos. Cuando fui a Yemen, precisamente reemplacé a un argentino. Los interesados en sumarse, pasan por un criterio de selección muy importante. Uno no solamente califica por los títulos, sino que también se tienen en cuenta antecedentes y deseos que se tiene. Por otra parte, hay rigurosos exámenes psiquiátricos y psicológicos que pasar. No es fácil la vida allá…

– ¿Por qué quiere regresar a Yemen…?

– Parece que están contentos con mi labor. Lo discutí con mi señora y finalmente acepté. Me voy por otros 3 meses al mismo lugar…

– ¿Qué operaciones se realizan en esos campos de batalla?

– Prácticamente todos los días tenemos a heridos de bala, atendemos partos, cesáreas… Las mujeres allá andan totalmente cubiertas con el velo. Es un drama atenderlas, porque tienen mucho pudor y no quieren ser revisadas. Tienen que venir con una familiar, que se queda a su lado, cierra todas las cortinas y recién ahí las puedo atender. Las mujeres son unas máquinas de hacer hijos, porque todas tienen no menos de 10. He visto una mujer de 38 con 18 hijos…

– ¿No toman anticonceptivos…?

– Por la religión, no está permitido. Los úteros de estas mujeres, son cada vez más fácil de romperse. He hecho cesáreas y me encontré con que el útero se rompió y el chico flota entre los intestinos. El bebé está muerto en esas situaciones, pero hemos salvado a las madres. Uno les dice que se hagan la ligación de trompas y no quieren, no lo hacen…

– ¿Y desde el Estado no hay prevención para esos casos…?

– No hay Estado. No hay controles… Atendemos a personas baleadas y no hay policías que vengan a tomar nota…

– ¿Tiene miedo…?

– No… Lo importante es tener respeto por los demás. Ellos me han respetado y quieren, por eso me han pedido que vaya …

– ¿No le duele estar desarraigado de su familia?

– Por suerte tengo una esposa ideal que me acompaña, me estimula y que sabe como soy. Ahora me voy hasta septiembre a Yemen y luego viajó a Düsseldorf (Alemania) a hacer un curso sobre complicaciones obstétricas, por las fístulas que se producen por la cabeza del feto que comprime la vejiga. Lastima la vejiga y la vagina. Tuve un caso donde una partera le dio a una parturienta una inyección de oxitocina y el útero se contrajo tanto, que encajó la cabeza de tal manera que rajó la vagina, vejiga y útero. Cuando voy a operar, me encuentro con que el chico estaba en esa posición y lo resolví desconectando los uréteres, reparé la vagina y la vejiga y reinserté los uréteres. Como muchos de estos casos se pueden arreglar, quiero ir a aprender más…

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