Hasenkamp: Una noble tarea que se afianza en el Centro para la Niñez “Belén”

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Es muy valiosa la tarea que se viene desarrollando en el Centro de Desarrollo para la Niñez “Belén” (CDN) de Hasenkamp, donde 80 chicos, divididos en dos turnos, comparten diferentes tipos de actividades que son organizadas y supervisadas por un gran equipo humano, que con dedicación y responsabilidad le brinda la contención necesaria a este sector de la población.

La entidad es coordinada por Analía Cinquini y cuenta con la colaboración del Consejo Provincial del Niño, Adolescencia y Familia (COPNAF), desde donde se remiten las partidas para ayudar en cierta parte con el pago de los sueldos del personal y los gastos para la copa de leche, pero los costos en su mayoría se hace cargo el municipio local, a través de la Secretaría de Acción Social, que se encuentra a cargo de Alicia Kahlert, lo que ha permitido que la institución siga creciendo.

En comunicación con El Observador, Cinquini mencionó que “todo el personal del Centro realizó el año pasado el curso de preventor en adicciones, capacitados desde la SELCA (Secretaría de Lucha Contra las Adicciones), lo cual nos permitió trabajar con los padres de los niños en el fortalecimiento del diálogo con sus hijos, ya que estamos seguros que de esta manera van a buscar la contención en ellos y no en lugares equivocados. Además, realizamos una vez al mes un taller de juegos entre padres e hijos, donde buscamos que juntos compartan una grata jornada de entretenimiento y diversión. El lugar está abierto a toda la sociedad, pero la prioridad es recibir a chicos de menos recursos, a quienes se les brinda el desayuno, la merienda, apoyo escolar y actividades recreativas y talleres, donde 40 concurren en horarios de la mañana y el resto en horas de la tarde”.

– ¿Cómo y por qué se creó la institución?

– Surgió a partir de que en una época en la localidad había chicos que pedían en la calle, andaban deambulando por las noches y en ciertos casos descalzos, por lo que un grupo de vecinos, encabezados por un enfermero del pueblo, que ya falleció, comenzó a trabajar para solucionar esta problemática y fue así que comenzaron a reunirse en el Centro Comunitario y pidieron el asesoramiento del Consejo del Menor, lo que permitió crear en primera instancia el Hogar Belén. A medida que pasaron los años la entidad fue creciendo y en 2006 se modificó la ley respectiva y los hogares diurnos fueron establecidos como Centros de Desarrollo. Mientras tanto en la actualidad seguimos trabajando de manera conjunta con las distintas escuelas, brindándoles a los chicos la ayuda necesaria y tratando de que los padres se involucren en las actividades que programamos.

Sabemos que la situación económica y social está difícil, pero estamos respetando el cupo de asistentes, ya que queremos continuar ofreciendo de la mejor manera un servicio de calidad, donde el seguimiento que hacemos es personalizado y cada uno de nosotros puede trabajar con los chicos de manera individual y ofreciendo además el apoyo a su familia, dentro de las posibilidades que se nos van presentando. Asimismo contamos con la intervención de un excelente equipo de profesionales, que ante las problemáticas que surgen, entre ellas las situaciones de violencia de toda índole, nos van asesorando y trabajando con los organismos pertinentes para solucionar de la mejor manera cada caso. A su vez, el edificio se encuentra en perfectas condiciones y desde el municipio permanentemente están atentos ante las necesidades que vamos teniendo, mientras que contamos con el apoyo continuo, tanto del padrino de la institución Gustavo Gómez de la Consignataria Hasenkamp, como de los miembros de la Cooperadora, con los que venimos realizando un trabajo mancomunado.

– ¿Cuáles son los objetivos planteados por el grupo de trabajo que encabeza?

– El objetivo es orientar a los chicos a que sepan lo que quieren ser en esta vida y enseñarles que todo lo que se propongan, por más difícil que sea, con esfuerzo y dedicación lo pueden lograr. Tratamos de trabajar en la autoestima y remarcándoles que nunca deben bajar los brazos ante las adversidades que se les presenten, además desde nuestro lugar bregamos por su seguridad, observando que nadie los maltrate y tengan la contención necesaria y en todo momento. No todos los chicos tienen los mismos problemas y a algunos les cuesta más que a otros comunicarse, por eso nuestra tarea está en protegerlos, procurar que sean felices y que sigan adelante. Estoy muy agradecida del equipo que me acompaña, porque son muy buenas personas y destacados profesionales, que hacen lo posible para que el Centro Belén siga creciendo y para que todos los chicos continúen teniendo las mismas oportunidades y derechos que se merecen.

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