¿Bebés que nacen por cesárea, tienen doble riesgo de padecer alergia a la leche de vaca?

Publicado el 7 de Mayo de 2017 por

Los bebés nacidos por cesárea tienen dos veces más riesgo de ser alérgicos a la proteína de leche de vaca (APLV) que los que nacen por parto natural, afirmaron especialistas y precisaron que en el país, padecen esa reacción unos 50.000 chicos menores de 3 años. La conclusión surge del estudio “¿Es el parto por cesárea un factor de riesgo para el desarrollo de APLV en lactantes argentinos?”, realizado por el pediatra gastroenterólogo Christian Boggio Marzet, junto a las doctoras María Anabel Tilli y María Teresa Basaldúa, del grupo de trabajo en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Pirovano de Buenos Aires.

El presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, Claudio Parisi, señaló que la APLV “se manifiesta mediante síntomas inespecíficos, que pueden incluir sangrado en la materia fecal, erupciones cutáneas, cólicos y retraso en el crecimiento, por lo que muchas veces se demora varios meses en llegar al diagnóstico. Si bien hay varios tipos, el tratamiento se inicia con la ‘dieta de exclusión’: la supresión inmediata en la dieta de la mamá del alimento sospechado, en este caso la leche de vaca y sus derivados, mientras que cuando ya no se amamanta o el bebé recibe alimentación complementaria, la supresión también debe alcanzar al niño”.

“Afortunadamente, la mayoría de los cuadros de APLV, cualquiera sea su origen, suelen revertirse por sí solos antes de los 3 años. Sin embargo, en niños pequeños representa un problema serio que debe atenderse, ya que se corre el riesgo de que se presente un cuadro severo de desnutrición y complicaciones, como problemas serios en el crecimiento”, completó Parisi.

Por su parte, Boggio Marzet indicó que “la conclusión principal del estudio es que aquellos niños que no transitan el canal vaginal, tienen el doble de riesgo de desarrollar ese tipo de alergia y también reacciones tardías como reflujo gastroesofágico y cólicos, aunque no es el único factor que condiciona”. El profesional explicó que la flora intestinal, técnicamente llamada “microbiota”, está colonizada por millones de bacterias que “determinan gran parte de la inmunidad del individuo”.

“El bebé recibe de su madre esos primeros gérmenes beneficiosos por nariz y boca durante su paso por el canal vaginal y se alojan en su intestino. En contrapartida, los primeros gérmenes que reciben aquellos que nacen por cesárea son los que circulan en la sala de parto, que no lo ayudarán en el desarrollo de su sistema inmunológico en el intestino”, detalló. La situación empeora, apuntó, cuando la mamá recibe antibióticos por alguna infección durante el embarazo o aún durante el propio parto, cuando el nene es prematuro o cuando desde muy temprano no recibe lactancia materna.

“Promoviendo el parto vaginal siempre que sea posible y fomentando la lactancia materna, contribuiremos a la formación de una microbiota más protectora, que sin dudas ayudará a la formación del sistema inmunológico del intestino y lo fortalecerá frente a agresiones como las alergias a la leche de vaca”, completó el especialista.

En esos casos y como complemento de la leche de vaca, que el niño no puede ingerir, “se recomienda incorporar leches de fórmula especiales bajo indicación del médico tratante. Por lo general y si las manifestaciones son leves, se indican fórmulas especiales que tienen la proteína de leche ‘rota’ o fragmentada, lo que disminuye su capacidad de generar alergia. Si los síntomas son más severos, se recomiendan las fórmulas a base de aminoácidos, donde la proteína está fragmentada al 100% y su capacidad de generar alergia es prácticamente nula”, detalló. El especialista recordó además que la cobertura de esas fórmulas “está garantizada por la ley de leches medicamentosas, que entró en vigencia en febrero”.