Sal: Promueven más trabajos en conjunto con panaderías, comedores y en escuelas para combatir al “asesino olvidado”

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El consumo en exceso de sal, es un factor de riesgo en la salud por el aumento de la presión arterial, lo que conlleva enfermedades crónicas que afectan al corazón, al cerebro, los riñones, entre otros órganos. Desde el lunes 20 al domingo 26 de marzo, se desarrolló la Semana Mundial de Concientización sobre el Consumo de Sal, promovida por la Organización Panamericana y Mundial de la Salud, que en esta ocasión tuvo como lema “Sal, el asesino olvidado”. En nuestra provincia, el Ministerio de Salud viene promoviendo distintas estrategias y en ese marco, más de 30 panaderías entrerrianas ya adhirieron a una iniciativa que tiende a que se use menos de esta sustancia en la elaboración de los producto de panificación.   

Desde el área de Nutrición Saludable de la Coordinación de Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, la nutricionista Evelyn Baraballe, expresó que “también se va a trabajar con los restaurantes y otros lugares donde se venden alimentos, con la indicación de que no dispongan más el salero en la mesa, que en su lugar ofrezcan sobrecitos que no pueden tener más de 5 gramos de sal e incorporen en el menú, un plato sin sal” más un mensaje sanitario sobre lo que implica el consumo excesivo de esa sustancia. Desde la Coordinación además se elaboraron instancias de concientización, en una labor que se desarrolla en conjunto con las escuelas entrerrianas, para que esas recomendaciones, lleguen cada vez a más familias.  

Según datos oficiales, el consumo de sal en el país es de 11 gramos por persona, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda un máximo de 5. Asimismo, el 70%  de la ingesta de sodio proviene de alimentos procesados. En Argentina, este año se reglamentó la Ley Nacional N° 26.905 que regula el consumo de este condimento. La norma plantea la reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos procesados; regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos del consumo en exceso; promueve la eliminación de los saleros en las mesas de los locales gastronómicos; fija el tamaño máximo para los envases individuales en los que se vende sal. La norma contempla que las empresas, para vender e importar, deben reducir la sal agregada de sus productos elaborados en el marco del Código Alimentario Argentino. Sobre todo sopas, aderezos, galletitas, chacinados y embutidos.

“Desde la primera vez que le empezamos a dar de comer a los bebés, hay que hacerlo sin sal, así se forman el gusto, el paladar y los hábitos. Hay que tener cuidado en todas las etapas de la vida, no esperar a que aparezca la enfermedad para empezar a cuidarnos con este tema”, reflexionó la profesional.