Afirman que un 40% de mayores de 60 años padecen cataratas

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Un 40% de las personas mayores de 60 años padecen cataratas, la causa más común de ceguera, que ocurre como consecuencia del envejecimiento de los tejidos del ojo y que es tratable con cirugía, “una práctica cuyo éxito es superior al 95%”, afirmó Nicolás Fernández, miembro de la Sociedad Argentina de Oftalmología y de Cirugía Refractiva y Córnea.

“Las cataratas ocurren cuando el cristalino (la lente del ojo) se torna opaco, situación que promueve una disminución de la agudeza visual, una visión borrosa e imprecisa, encandilamiento, fotofobia y dificultad en la visión nocturna”, explicó el especialista, quien detalló que con los años, las cataratas maduran naturalmente y de manera lenta y progresiva, producen cambios que afectan la calidad de la visión. Así, a los pacientes con cataratas se les hace difícil renovar su licencia de conducir, ver los colores y los rostros con detalle o simplemente, leer el diario o los mensajes en el celular.

“Generalmente esas dificultades se van instalando de manera paulatina, a punto tal que el paciente lo nota poco, porque se va acostumbrando progresivamente a su nueva manera de ver”, remarcó el profesional, quien señaló que “las cataratas se consideran una parte normal del envejecimiento. Dos de cada diez personas mayores de 50 años las padecen y luego de los 60 el valor asciende a 4 de cada 10”.

“No todas son iguales: algunas quitan más visión que otras y también están las que lo hacen más rápidamente que otras, pero, en general, son progresivas y ponen en riesgo las actividades cotidianas, incluso el deambular, ya que los desniveles como escalones, cordones o irregularidades del piso pasan inadvertidos para los pacientes”, graficó.

Además de la edad, hay otros factores de riesgo como la herencia, la diabetes, una larga exposición al sol a lo largo de la vida, el consumo de cigarrillos, haber padecido trastornos visuales serios y un prolongado uso de esteroides, ya sea tópicos o sistémicos.

Entre las recomendaciones, sobresalen el empleo de anteojos de sol adecuados (que protejan al ojo contra los rayos ultravioletas o UV), controlar el nivel de azúcar en sangre, realizar ejercicios físicos periódicamente y no fumar.

“Ahora bien, cuando los síntomas afectan la calidad de vida cotidiana, se debe considerar la posibilidad de realizar una cirugía, cuyo éxito es superior al 95%”, aseguró el profesional, quien señaló que se trata de una de las prácticas más realizadas: “Se utilizan lentes intraoculares e incluso multifocales, que brindan un alto índice de independencia de anteojos de cerca y lejos. La cirugía se realiza con anestesia en gotas y una muy leve sedación, y los pacientes regresan a su casa al término y en cuestión de días retoman sus actividades”, detalló. Comentó además que en los últimos años hubo “un avance de calidad y seguridad muy grande en ese tipo de cirugía con la incorporación de un nuevo láser llamado de ‘femtosegundo’, que permite adecuar la profundidad, extensión y localización de las incisiones y con una precisión muy superior a la técnica convencional. Incluso se puede realizar la fragmentación del cristalino y casi toda la intervención con ese procedimiento sin tener que recurrir al ultrasonido, que fue la técnica estándar durante 25 años”, describió.