Alarmante vicio-epidemia: Por fumar, mueren 40.000 argentinos por año

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fumarEn nuestro país se estima que mueren por año 40.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. En 7 segundos una cuarta parte de la nicotina de un cigarrillo llega al cerebro a través de la arteria pulmonar y provoca diferentes consecuencias. La neumonóloga Alejandra Doval, integrante de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de Entre Ríos, sostuvo que “elegir no fumar es apostar a la vida y fundamentalmente dar un mejor ejemplo”.

Al contrario de lo que por tiempos se haya extendido como parte de mitos culturales, los especialistas aseguran que todas las formas de tabaco son dañinas para la salud, sean cigarrillos mentolados, habanos, pipas, tabaco de mascar y demás e incluso los electrónicos, los que “tampoco trajeron aparejados, desde el punto de vista sanitario, ningún tipo de resultado satisfactorio, debido esencialmente a que no está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)”.

Las enfermedades más importantes producidas por el tabaco son las cardiovasculares, hipertensión, arritmias, infartos, accidentes cerebros vasculares, enfermedades respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquitis crónica, enfisema, reactivación asma, enfermedades digestivas, gastritis, úlceras, esofagitis, enfermedades del aparato reproductor y oncológicas entre otras seleccionadas dentro de un listado bastante más largo.

Se estima que la adicción se inicia con 10 cigarrillos al día, de todos modos uno solo, ya genera en el organismo vasoconstricción generalizada, que es nociva para la salud e influye en la fertilidad tanto masculina como femenina, disminuyendo el flujo sanguíneo en la placenta, favoreciendo los partos prematuros, que haya recién nacidos de bajo peso y aumento de la mortalidad infantil. En los varones, por igual motivo, causa impotencia.

En lo que hace al “pucho” ocasional, al que por ejemplo se conoce como el cigarrillo “postre de la cena”, tampoco es bueno, aclaró la médica. En conclusión, fumar uno o dos cigarrillos si bien no es adicción, “es dañino para la salud”. Las encuestas de factores de riesgo, aseguró Doval, fijan el inicio del fumador entre los 12 y 13 años y se sabe además que es la vía de inicio para otras adicciones.

Otro de los grandes temas es el porqué de engordar de modo notable a medida que se va dejando la adicción del cigarrillo. En esa línea, la neumonóloga advirtió que el principal factor en ese sentido es que mucho de ese proceso tiene que ver con la quema de calorías, ya que la temperatura de un fumador es 6% mayor que la de uno que no lo hace. Es decir, el metabolismo se acelera y con ello entonces, la quema de calorías. Al dejar de fumar, el metabolismo se normaliza y la quema es menor. Pero eso, dijo la profesional, “no debería afectar a las personas si deciden dejar de fumar y llevar una vida sana y normal. Además, emocionalmente la falta de nicotina hace que el cuerpo humano no genere tanta adrenalina, ya que la misma, hace que la produzca. Todo lo cual, genera una mayor necesidad de glucosa y un estrés mayor que puede acabar en ansiedad”.

Este proceso entonces, aclaró Doval, “hace que tengamos más ganas de ingerir alimentos y con mayor aporte calórico, ya que el organismo nos lo pedirá. También, la falta de nicotina en el organismo hace que el sistema digestivo funcione mejor, es decir se recupera la secreción normal de jugos gástricos, el movimiento intestinal y la asimilación de los nutrientes será mucho mejor. A lo que hay que sumar la recuperación del gusto y el olfato que hace que degustemos más los alimentos, haciendo que comer sea un placer mayor”.

La promulgación de la Ley Nacional de Control de Trabajo (26.687) de 2011, significó un gran avance desde el punto de vista legislativo al prohibir la publicidad y el patrocinio. También lo hizo el hecho de haber introducido advertencias sanitarias gráficas en el paquete de cigarrillo, cubriendo un 50% de su superficie a incluir el teléfono de la línea de ayuda al fumador.Si bien la epidemia disminuyó en los últimos 8 años, tanto en el grupo de 13 a 15 años como en el de 18 y más, sigue siendo preocupante su impacto en la salud.

 

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