Elías estuvo en El Observador y explicó porqué se le dio una pensión a mujer que convivió con un cura

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Elías [1600x1200]Visitó esta semana el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, el presidente de la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos, Dr. Daniel Elías, quien dialogó con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes”, que se emite los martes y jueves a las 21.30 por Canal 6 ERTV. Si bien Elías habló de su gestión al frente del organismo, se hizo principal hincapié en el “Caso Barón”, el cual fue hace unos días, noticia de impacto mundial y de revuelo incluso en el Vaticano, al revelarse que el fallecido Padre Carlos Barón, había convivido casi 20 años con una mujer, cuyo nombre no fue publicado, pero que demostró que había compartido abiertamente su vida y bienes con el sacerdote, por lo que Elías firmó el conforme para que cobre una pensión.

– ¿Cómo llega a otorgarle esta pensión, que tanta conmoción generó…?

– El sacerdote desempeñaba un cargo provincial, que está en el escalafón de Salud, que es el de capellán, en este caso lo hacía en el Hospital Fidanza de Colonia Ensayo. Además, tenía horas cátedra, de educación secundaria, por lo que era un trabajador aportante al sistema provincial. Hago esta aclaración, porque muchos entienden que esta pensión viene de un sueldo como cura y no es así, sino que proviene de un haber como empleado público y él, precisamente estaba iniciando los trámites jubilatorios. Cuando inició ese proceso, tenía 62 años, falleció y a los pocos meses se presentó a la Caja una mujer de la misma edad, argumentando tener derecho a la prestación de la pensión por fallecimiento, invocando calidad de conviviente supérstite, lo que comúnmente se denomina concubinato. Hace una presentación formal y los que la recibieron advirtieron que el cargo de capellán, demostraba que se trataba de un sacerdote y por otro lado, el Padre Barón era un cura sumamente conocido en Paraná y la zona. Esta mujer hizo un aporte probatorio importante, invocó la calidad de conviviente, que debe ser con una antigüedad no menor a los 5 años.

– Pese a ser un acto público, no se dio a conocer el nombre de la favorecida con la pensión…

– Salieron las siglas. Nosotros hemos preservado el nombre. Si bien es un acto público, preferimos responder a instancia de requerimiento formal…

– ¿Qué pruebas presentó para que comprobara que hubo un concubinato?

– Nosotros debemos verificar que la convivencia se haya mantenido 5 años anteriores al fallecimiento. Hay pruebas como la igualdad de domicilio, bienes en común comprados, actividades recreativas, como viajes, gastos de enfermedad, asistencia en la enfermedad… No quisimos incorporar testimoniales, porque lo creímos innecesario, ya que era abundante la prueba. Como ciudadano de Paraná le puedo asegurar que en los últimos 15 años como mínimo de su vida sacerdotal, quienes asistíamos a las misas y celebraciones, el 90% de las veces en el primer banco, estaba ella. Tener el mismo inmueble y domicilio es una muestra muy fuerte. Resolví lo que humildemente después de estudiar previsión social entendí que debía hacer, separando hasta mi opinión como miembro de la Iglesia…

– ¿Habló con sacerdotes, obispo…?

– Con el obispo, no. Luego de tomada la decisión le fui a contar al segundo, el Padre Eduardo Tanger. Fue una charla mano a mano, reservada. Me pidió que fuéramos lo más prudentes posible. Yo soy funcionario público y si soy requerido de información, la tengo que dar y no tengo nada que ocultar. Ahora, de las puertas para adentro de ese hogar que compartieron durante muchos años, no tenemos porqué involucrarnos, como no lo hacemos con ningún otro matrimonio, no está en el cuestionario, no forma parte de nuestra investigación. Nosotros no acreditamos más que la convivencia, no debemos indagar si se daba o no el débito conyugal.

– Cuando hablo con el Padre Tanger: ¿Le dijo si conocía lo que estaba pasando con el Padre Barón?

– No me dijo que sí, ni que no… Muchos paranaenses pasamos por el velorio de este Padre muy querido y no me puedo borrar la imagen que en una misa de cuerpo presente, en la primera silla estaba esta señora. Lo puedo decir como testigo presencial y cientos de paranaenses que estuvieron ese día, dirán lo mismo. La comunidad pasaba a mirar el cuerpo del sacerdote y a saludarla a ella en un acto de reconocimiento de la relación con que la había vinculado, sin rotular…

– ¿Cree que puede haber un “antes y un después” -de este caso…? 

– No dejo de ser consciente que ha generado un aporte más a un debate largo que se debe la Iglesia y quiera Dios que sirva para mejorar la calidad de dicho debate. Considero que ha sido un paso, más allá que para nosotros, jurídicamente y con mucho respeto, fue un caso más.

– El Padre Barón gozaba de una gran estima en la comunidad de Paraná y toda la zona… 

– Fue un sacerdote hiperactivo, días antes de fallecer, había salido en una foto recibiendo una ambulancia para el Hospital Fidanza. Siempre colaboró con la Cooperadora, ayudando a los “viejitos” que viven en el mismo. Y tenía una sana y pacífica convivencia con una mujer en un hogar convencional. Personas que tienen un negocio vecino decían: “Carlitos venía de maya y remera a comprar el pan”. La reflexión que uno se lleva es que quedó acreditado que las dos situaciones fueron compatibles…

– ¿Habían tenido algún otro pedido similar?

– Habíamos denegado un caso anterior, sin saber que se trataba de un sacerdote. La mujer era de una ciudad del centro de la provincia y el cura había trabajado en Entre Ríos y en los últimos años había estado en Florencio Varela (B. Aires). La señora llegó a la Caja, hizo una presentación, pero no le correspondía la pensión, porque no invocaba convivencia, sino que había vivido con el sacerdote y tenido de esa unión, dos hijos. Esto que ocurrió ahora, puede desatar algunos casos y en materia internacional, me sorprende la repercusión que tuvo. Digo con tranquilidad, desde el punto de vista jurídico, que ha sido una decisión sin controversia y que no nos generó dudas en ningún momento.