La droga ya es el segundo factor de riesgo de muerte adolescente

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DrogaEl abuso de drogas pasó a estar en el segundo lugar entre los factores de riesgo de muerte de los adolescentes argentinos entre los 15 y los 19 años. El cambio se produjo durante los últimos 25 años, según un informe que fue realizado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en Seattle, Estados Unidos, y publicado en la revista especializada The Lancet. En 1990, el abuso de drogas se ubicaba en el sexto lugar en el ránking de los factores de riesgo para esas edades.

 

En el primer lugar en el ránking de los factores de riesgo sigue estando el consumo del alcohol (que es una sustancia psicoactiva lícita asociada a más de 200 enfermedades) como hace 25 años. Le sigue el abuso de drogas ilícitas (como marihuana, cocaína, y anfetaminas), y después vienen la violencia de género, los problemas renales, las lesiones por cuestiones laborales, el abuso sexual, y la glucemia alterada. En otros cambios, también subió el peso de las relaciones sexuales sin protección y la presión arterial alta, entre los 10 factores de riesgo más comunes.

 

El ránking lleva a preguntarse cuáles serían las razones que explican el aumento del consumo de drogas en adolescentes. “Una de las razones –contestó Alberto Alvarez, médico psiquiatra de la Asociación Psicoanalítica Argentina y la Asociación de Psiquiatras Argentinos– es el empuje al consumo en general, que explota fantasmas de que todo se puede y de que hay que estar plenos y felices todo el tiempo”. En segundo lugar, “ahora los adolescentes intentan sentir poniendo en juego el propio cuerpo para resolver cierto malestar. Se buscan diferentes marcas para sentirse más seguros en su relación con el mundo. Es un juego con la muerte para poder sentir en ese límite a la vida misma”.

 

En tanto, para Ana Lía Kornblit, investigadora del Conicet y del Instituto Gino Germani de la UBA, el consumo de drogas está inserto en una complejidad de factores, que incluyen desde la falta de oportunidades, la desigualdad y hasta el abandono escolar. “No hubo políticas públicas preventivas para reducir el impacto del consumo. Deberían impulsarse intervenciones asistenciales que admitan opciones múltiples, incluyendo las medidas de reducción de daños, que parten de reconocer que el uso de drogas persiste a pesar de los esfuerzo para evitarlo”, consignó Clarín.