Unos 2.700 productores del Dto. Islas se han visto afectados por la crecida de los ríos”

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1512 Villa Paranacito [1600x1200]Entre Ríos, al igual que otras provincias de la franja central de nuestro país, se encuentra en un estado de emergencia, afectada por la intensa cantidad de precipitaciones, a lo que se suma la compleja situación dada por las crecidas de los ríos y la saturación de los suelos. Una de las zonas más afectadas es el Departamento Islas, cuya ciudad cabecera es Villa Paranacito. Aunque la vida e idiosincrasia de esta comunidad está ligada íntimamente al río y sus ritmos, desde diciembre del año pasado, la ciudad está cercada por el agua, complejizando aún más la situación diaria de los pobladores y afectando las actividades productivas que se desarrollan en la zona.

“El ejido de Villa Paranacito es de los más extensos de nuestra provincia, con 197.000 has. donde viven poco menos de 5.000 habitantes. Durante el último tiempo se han visto especialmente desfavorecidas las conexiones terrestres, siendo las mismas suplidas por el tránsito de las embarcaciones de diferente porte y propósito.

La ciudad está cercada por las aguas desde fines de diciembre pasado, protegida del ingreso de las mismas, mediante la construcción de terraplenes y diques de contención para hacer frente a la contingencia” explicó el Ing. Hugo Benavidez, referente de INTA Ibicuy.

“La actual crecida de los ríos se vive desde diferentes visiones, donde se enfrentan dos realidades: la del isleño urbano que vive dentro del casco de la ciudad, sin perder actos de la cotidianeidad, con gran mayoría de habitantes asalariados a partir de organismos e instituciones del Estado y la del que vive ‘isla adentro’, cuya existencia depende más directamente de la producción agropecuaria. A ambos los contiene el mismo espíritu de conexión con el agua, para lo cual, una crecida es naturalizada considerándosela parte del ambiente que los vio crecer”. En este contexto de extrema fragilidad, el sector agropecuario está “muy exigido” desde hace un año. A principios del 2015, un repunte del río hizo ingresar aguas a gran parte del sector periurbano y rural. La mayor parte de esos ingresos de agua no lograron ser evacuados ni evaporados, a lo largo del ciclo productivo, generándose grandes superficies con excedentes hídricos.

Desde fines del mismo año, la crecida del río Uruguay volvió a inundar la zona, a lo cual se le sumó la actual curva de crecida del Paraná, mucho mayor que las anteriores.

“Las producciones más afectadas, en orden ascendente vienen siendo la apicultura, la ganadería, la nuez pecán, la forestación de salicáceas, la extracción de turba subtropical y el turismo. Alrededor de 2.700 productores agropecuarios del departamento Islas del Ibicuy se han visto afectados por la situación de la crecida de ríos, muchos de los cuales verán restringidos sus ingresos prediales durante el actual ejercicio productivo”.

En relación al apoyo del INTA, la Agencia de Extensión Rural Islas del Ibicuy, que funciona con sede en Paranacito, ha participado de un importante número de actividades vinculadas a morigerar efectos de crecidas, conformando diferentes instancias participativas institucionales. “Se aportan semanalmente los datos que contribuyen a información de base, como precipitaciones y vientos dominantes, profundidad de agua en campos de productores en correlación con altura del río en el puerto local, todos los cuales se comunican a instituciones y organizaciones locales. Además, se acompaña a la Secretaría de la Producción de la municipalidad local en cuanto a la categorización productiva ganadera y la confección de planillas de emergencia y desastre agropecuario. Durante diciembre pasado, se facilitó la venida del Ing. Juan Borus, del Instituto Nacional del Agua, quien compartió ante 200 productores, las perspectivas hídricas para el corriente año, aportes para la caracterización de productores afectados por crecidas y la confección de formularios de emergencia”.

Según datos vertidos por técnicos de la zona, se espera una situación de aguas altas hasta julio y las posibilidades de persistencia de la misma, hasta entrada la primavera.