Trigo: El nuevo escenario requiere “decisiones inteligentes”

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trigoEl manejo técnico del cultivo en los nuevos escenarios ambientales y económicos será uno de los grandes temas del congreso “A Todo Trigo”, que se realizará en Mar del Plata, el 5 y 6 de mayo, organizado por la Federación de Acopiadores.

El asesor Pablo Calviño, de cara a la nueva campaña, recomendó a los productores “no utilizar un insumo independientemente del resto del paquete tecnológico: Por ejemplo, no tiene sentido incrementar los niveles de fertilización si no se está sembrando en las fechas adecuadas”.

El especialista expresó que los de invierno, al igual que el maíz, se denominan “cultivos caros”, debido a que requieren altas erogaciones. “Por lo tanto, no podemos dar muchas ventajas quedándonos cortos con el uso de tecnologías, pero tampoco entrar en gastos mayores a la retribución marginal que ofrecen”, razonó.

Una de las formas de equilibrar las decisiones es recurrir a la agricultura por ambientes. Según Calviño, se trata de usar la estrategia tecnológica que obtiene la mayor renta en cada lugar. “Primero debemos poner en marcha la agricultura por ambientes y después pensar en la agricultura de precisión. Así trabajan los productores de punta”, sostiene.

Calviño puso de ejemplo el valor de la urea. “El precio en dólares de este fertilizante que aporta nitrógeno ha caído y especialmente cuando se lo expresa en kilos de trigo”, explica. “Pero es muy importante que los productores no se dejen llevar por la relación de precio, porque la respuesta a la aplicación de nitrógeno es biológica. Es decir, no hay que pasarse de dosis, ya que hay un punto donde el ingreso marginal de la mayor producción de trigo comienza a ser menor que el costo de la unidad de nitrógeno aportada”.

Calviño expresó que la dosis óptima de nitrógeno no es la misma si se piensa en rendimiento o en calidad del grano. “En la medida en que los mercados se ponen exigentes en calidad de trigo, es muy importante lograr determinados contenidos de proteína en los granos” y agregó que tradicionalmente las dosis de urea surge de la ecuación entre el nitrógeno necesario para los objetivos de rendimiento y calidad que se plantean en cada lote y la cantidad de nitrógeno disponible en el suelo. Pero actualmente “debemos pensar en modelos dinámicos. Esto significa planificar la fertilización con el modelo tradicional, pero después, hacer las correcciones necesarias en función de las lluvias y el crecimiento del cultivo durante su ciclo. Afortunadamente, la mayoría de los técnicos argentinos ya han aprendido sobre estos seguimientos, que ofrecen resultados muy positivos”.

El seguimiento de las enfermedades se ha vuelto clave para alcanzar rendimientos en trigo y en ese marco expresó que “el cambio más importante tiene que ver con el momento en el que se debe comenzar a realizar el seguimiento. Hasta hace unos 15 años, era muy raro que los productores hicieran controles de enfermedades y se creía que el foco estaba desde la ‘hoja bandera’ en adelante y con eso se podían lograr los rendimientos máximos. Actualmente se sabe que con esos controles tardíos, en algunas situaciones se llega tarde. Y entre los productores de punta lo más frecuente es que comiencen a hacer los tratamientos desde el fin del macollaje o desde que las plantas de trigo presentan dos nudos. Incluso en algunas regiones se terminan haciendo dos aplicaciones durante el ciclo del cultivo. No hacer ese seguimiento desde las etapas tempranas significa que le estamos poniendo límite al rendimiento”, acotó el especialista.

Calviño sostiene que las enfermedades fúngicas más comunes que afectan al trigo son la roya de la hoja y las necrotróficas, como septoria y mancha amarilla. “Pero en las dos últimas campañas el cuco de la película es la roya negra” y agregó que hoy se cuenta con nuevas familias de productos fitosanitarios que permiten controlar esas enfermedades. “Lo importante es saber cuándo usarlos y no dejar pasar los momentos oportunos” remarcó.