Ferrari: “Por falta de piso o suelos inundados, se requiere una adecuada regulación de la máquina”

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1511 Ferrari [1600x1200]Caminos anegados, campos inundados y parte de los cultivos con brotes, es la postal que grafica lo que sucede en una de las regiones de mayor producción agropecuaria del país. La situación más delicada se ve en Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. Allí en abril, algunas localidades acumularon más de 300 mm. y otras llegaron a los 600. En este contexto, técnicos del INTA brindaron recomendaciones para facilitar la cosecha de granos en situaciones adversas de clima y suelo.

Hernán Ferrari, especialista en tecnologías de cosecha del INTA Concepción del Uruguay, señaló que “el productor deberá estar alerta para aprovechar los pocos momentos de tregua que ofrece el clima para que el impacto de las pérdidas sea el menor posible” y acotó que “teniendo en cuenta que estamos en presencia de una cosecha con muchas dificultades, donde el cultivo se encuentra muy susceptible al desgrane y en muchos casos con falta de piso o suelos inundados, se requiere una adecuada regulación de la máquina”.

El técnico explicó que para ingresar a los lotes a cosechar “la máquina deberá estar preparada para transitar sobre un suelo con muy baja capacidad portante –alto riesgo de empantanamiento–, ajustada para cortar plantas debilitadas y con chauchas de fácil apertura, regulada para alimentar eficientemente su sistema de trilla con material húmedo y calibrada para limpiar el grano”.

Dentro de la operatoria, Ferrari remarcó que “la capacidad portante del suelo es proporcional al tiempo en que la máquina permanezca sobre él, por lo que se recomienda una velocidad de avance de 7,5 kilómetros por hora, que es la máxima que admiten la mayoría de los sistemas de corte”.

Por otro lado, una acción que mejora la flotabilidad de la máquina es evitar cargar la tolva al máximo de su capacidad. “Con esto, se logrará reducir la presión específica sobre el suelo hasta un 30%, lo que será clave para garantizar la transitabilidad de la máquina sobre el suelo anegado”.

En este sentido, también se deberá evitar que los equipos de apoyo, como tractores con tolvas autodescargables, transiten sobre el terreno acompañando a la cosechadora durante la descarga, debido a que aumentaría el nivel de huellas entre un 5% y 7 % y el riesgo de que el equipo de apoyo quede empantanado en el lote.

“Por más que la máquina avance a su máxima velocidad, las revoluciones de giro del molinete no deberán superar el 15%”, aseguró el técnico del INTA para quien “la mayor limitante se debe a que las chauchas se encuentran muy propensas a abrirse y por lo tanto, el mínimo golpe del molinete sobre ellas provocará grandes pérdidas de granos”.

Según Ferrari, debido a que todo el material (grano, granza y paja) estará muy húmedo se dificultará la labor de limpieza por diferencia de peso. “Será importante realizar una muy buena regulación del sistema de limpieza por tamaño, para luego poder ajustar por peso con el viento”, expresó.

En caso de que la cosechadora cuente con deflectores de viento, “es aconsejable colocarlos lo máximo posible hacia adelante –contra la cabina–, para lograr una corriente de alta presión y bajo caudal, esto permitirá obtener un complemento eficiente a la separación por tamaño”, señaló el técnico del INTA.

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