Explican cómo la preservación de insectos polinizadores puede mejorar los rindes

0
1

girasolLos paisajes agrícolas en Argentina a menudo carecen de la diversidad y abundancia de flores que los polinizadores necesitan para sobrevivir y actuar sobre los cultivos. Desde hace un tiempo, investigadores y referentes del sector se preguntan si la forma de agricultura que se ha impuesto en los últimos años en el país es sustentable a corto y mediano plazo. ¿Qué debería hacerse diferente? ¿Qué nuevas investigaciones pueden ser incorporadas para detener la erosión de los suelos, los crecientes problemas de malezas e insectos resistentes y de ese modo, beneficiar al sistema agrícola en su totalidad? Y ¿qué papel juegan los polinizadores en el esquema productivo?, son algunas de las preguntas que se hacen profesionales y productores.

Este mes, la empresa Syngenta, presentó el programa denominado “Paisajes Multifuncionales”, un proyecto global que tiene como objetivo aumentar el número de polinizadores, evaluando distintas combinaciones de vegetación nativa con los cultivos de producción. Según estudios, con este sistema se observan incrementos de rindes de más del 20% en cultivos como girasol, alfalfa y colza y algo menores en otros cultivos.

El proyecto propone dejar refugios de malezas silvestres cerca de los cultivos, a una distancia de 6 a 10 metros de los alambrados, donde conviven sorgo de Alepo, “yuyo colorado”, cardos, tréboles, rama negra y muchas otras especies. Los polinizadores se mantienen vivos y activos con las flores de las malezas, aun durante las épocas de barbecho. Las abejas y los demás insectos necesitan de recursos para alimentarse y para reproducirse. Si tales recursos provienen de una mayor biodiversidad, “resulta sustancialmente mejor para ellos y para todos” dijo el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y responsable de la coordinación de dicho programa, Santiago Poggio (docente de la Universidad de Buenos Aires)

“No aconsejamos pasar una desmalezadora, ni aplicar herbicidas sobre los alambrados por miedo a que las especies invadan el cultivo. Hay que ver qué hay en el banco de semillas de malezas que encuentra refugio en los alambrados o bordes de camino. Hay que dejar de hacer lo que se venía haciendo, es mayor el aporte a la producción que puede ofrecer este refugio de malezas que lo que se puede sacar sembrando hasta el último metro o derribando la flora nativa y por ende el alimento de los polinizadores” dijo Poggio.

En una estación experimental de Syngenta, en la provincia de Santa Fe, donde se trabaja en programas de mejoramiento de maíz y soja, se han instalado seis parcelas de clausura (refugios de malezas) que conviven con las aplicaciones de herbicidas en el cultivo. Con estas parcelas, en un año aumentaron la flora y la diversidad de insectos a pesar de que hay poco espacio natural para los polinizadores. “Esta estrategia tiene que ser manejada por un productor que se enfoque en maximizar su ingreso y mantenga un calendario de actividades, fecha de siembra, fecha de barbecho, etcétera. No buscamos introducir una variable externa, sino que se armen estos refugios que naturalmente acompañan la producción. Los agricultores hacen al paisaje y a la biodiversidad de su región”, dijo Poggio.

El profesional agregó que “cuando una especie se transforma en dominante, entonces se incrementa su capacidad de producir semilla y su resistencia. Por caso, la ‘cebadilla criolla’, una especie nativa bianual, es muy útil para el trabajo de los insectos y compite con el sorgo de Alepo de diferentes maneras. Las flores de la viola –que durante mucho tiempo fue una maleza competidora del trigo– poseen una determinada coloración que actúa brindando orientación a los insectos que vuelan. En ese sentido, es una de las plantas que se busca promover”.

“Para optimizar estos refugios y pensando en cultivos de grano grueso hay que eliminar mediante cortes las plantas que generan mucha biomasa –como el sorgo de Alepo– y mantener las plantas que luego van a florecer en primavera. Hoy todo el mundo dice ‘Conyza cero’ en referencia al control de ‘rama negra’, pero se trata de una planta nativa de Argentina con muchos biotipos, que no puede ser erradicada por su valor e influencia en la polinización. Tenemos el desafío de mantenerlas en las parcelas sin que ingrese al cultivo”, complementa.

Otro profesional del CONICET, Dr. Marcelo Aizen (Universidad de Comahue) explicó que más del 90% de las plantas depende en mayor o menor medida de los polinizadores, incluyendo los principales cultivos a nivel mundial. “De forma indirecta, son responsables de semillas, vitaminas y nutrientes, pasturas, producción de productos no maderables y plantas medicinales. A pesar de sus diversas funciones, suele hablarse de una sola especie de polinizadores, pero lo cierto es que existe una gran diversidad. Por ejemplo, sólo en abejas hay más de 20.000 especies”. Acotó que “aumentar la biodiversidad incrementa el número de los mismos, permite crear un hábitat para pequeños mamíferos y aves, contribuye a reducir la erosión del suelo y a proteger valiosos recursos hídricos. Desde el punto de vista productivo, mejora el rendimiento de cultivos y su calidad, reduce costos asociados a servicios de polinización, aumenta la biodiversidad en los campos y la sustentabilidad de los cultivos. La preservación de abejas melíferas como otros insectos, puede beneficiar notablemente al sistema agrícola en muchos aspectos y hasta en los rindes”.

Cabe acotar que trabajos realizados por alumnos y docentes de universidades de todo el país, en el marco de este convenio, se plantean estrategias de manejo en áreas agrícolas para desarrollar la población de polinizadores, crear mezclas de semillas de especies entomófilas para ser sembradas en parcelas y bordes de los cultivos, estudiar la respuesta de la soja a la polinización de insectos, cuantificar la producción agrícola en distintos escenarios teniendo en cuenta los cambios en la flora y fauna circundantes y evaluar la riqueza de especies y la abundancia de plantas entomófilas e insectos en áreas de producción agrícola de Argentina.