Cristian Werner: “Desde 2007 el rumbo del país comenzó a torcerse”

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Los asuntos monetarios son temas recurrentes en las charlas diarias. Indudablemente que el tema ha ganado mayor notoriedad por estos días en que asumirá un nuevo gobierno y las riendas serán conducidas por otras ideologías. Incertidumbre ante el futuro próximo parece ser lo que rodea a la mayoría de la población.

maria grande werner libroEn ese marco, el mariagrandense Cristian Werner, sacó su segundo libro titulado “¿Qué le pasa a la economía argentina?”. Todo un disparador. Su antecedente había sido editado en el 2000 bajo la denominación “La coyuntura económica y empresarial de la Argentina de los 90”. En charla con El Observador supo narrar cuáles fueron los aspectos que lo llevaron a escribir este nuevo material y qué episodios podrán acontecer dentro de este campo.

– ¿Cómo surgió la idea de escribirlo?

– Cuando vivimos aquellos duros momentos de explosión social en el 2001, me pregunté “¿qué pasó para que esto terminara así?”. Comencé a profundizar aspectos de nuestra economía que venían desde mediados de los ’90 para hallar una explicación a tales acontecimientos. Desde 2002 vengo efectuando una investigación sobre los comportamientos que fueron apareciendo. Siempre estuvo en mi cabeza editar los resultados de esos trabajos y hace un par de años acordamos hacerlo con una editorial. Luego de tener la certeza que iba a salir a la luz, aproveché para afinar varios artículos de opinión que fueron saliendo en diversos medios de la zona para incluirlos en uno de los capítulos. Resultó una tarea atrapante porque tenés que pulir cada detalle antes de sacarlo a la calle, además son temas económicos donde existen diversos tecnicismos y uno tiene que redactarlo de tal forma que sean atractivos y llevadero para el lector.

– De aquel inicio de la investigación en el 2002, ¿qué grandes cambios observaste en el funcionamiento de nuestra economía?

– Desde el 2002 hasta la actualidad hay dos periodos bien diferenciados de la economía. El primero va desde ese año hasta el 2006 donde se aprecia la mejor época de la gestión kirchnerista. Hubo pilares de crecimiento económico como fue el hecho de tener un tipo de cambio competitivo, tener superávit fiscal, superávit en balanza comercial y una muy baja inflación. Esos pilares incentivaban que la economía fraccione, que haya consumo y exportaciones y que el Estado genere recursos. Había superávit fiscal, el Estado recaudaba más de lo que gastaba. El otro período comienza en 2007 donde se ve claramente que el rumbo comenzó a torcerse. Los pilares que habían dado crecimiento a la economía en esos años se fueron distorsionando y empezaron a aparecer datos erróneos como lo que hicieron desde el INDEC. Se manejaron cifras, distorsionaron las estadísticas oficiales y empezó a aparecer la inflación, problemática que en el primer periodo no existía. El tipo de cambio empezó a no ser competitivo y comenzó a desaparecer el superávit fiscal, de hecho lo hubo hasta el 2008, pero luego la historia cambio. En lo que respecta a la balanza comercial, que es el saldo neto que queda por exportar e importar, si bien sigue siendo favorable ese saldo es cada vez menor, se ha perdido volumen porque se exporta e importa menos. Son dos periodos netamente distintos y se ve a las claras que se fue distorsionando. No es lo mismo el periodo de Kirchner hasta que estuvo Lavagna hasta un poco más allá del 2006, que la segunda etapa hasta 2011.  Recuerdo que en 2010 escribí un artículo sobre la importancia que se le debía prestar al proceso inflacionario cuando todavía no era un tema candente porque la economía aún funcionaba correctamente. Pero había señales de que se iba a agudizar cada vez más. Esto llevó a los problemas que vemos actualmente, como por ejemplo las economías regionales estancadas con un tipo de cambio que no es competitivo. Cualquiera que diga que en marzo tendremos un dólar a $10, miente. No le creo porque con un dólar bajo se siguen perdiendo reservas. Hoy las reservas del Banco Central netas, están en 3.000 millones de dólares con una pérdida continua que complicará el panorama.

– ¿Cuál sería la cifra normal en las reservas?

– En el 2009 cuando se fue Martín Redrado, quien hizo una buena gestión al frente del Banco Central, existían 52 mil millones de dólares netos. Muchos se equivocan respecto al concepto de las reservas; piensan que es dinero del gobierno, pero no. Esas reservas son del Banco Central, son reservas de todos los argentinos, es del dinero circulante en el sistema económico. Este gobierno, a partir de la modificación de la Carta Orgánica, ha hecho un desmanejo de tal reserva con el fin de pagar la deuda externa. Ese dinero no debería destinarse a eso, sino para manejar la política monetaria y cambiaria del país. Es evidente que habrá una suba del tipo de cambio. Es ultra necesario porque no podés seguir manteniendo este precio del dólar.

– Dentro de ese panorama, ¿qué puede hacer una persona con sus ahorros?

– Si uno quiere comprar dólares, debés cumplir con todo el trámite que eso conlleva. Tenés que ganar más de $11.000, debés hacer la declaración correspondiente en AFIP y demás. Tampoco es una garantía de seguridad. Pienso que la mejor salida es invertir el dinero para que la inflación no le haga perder valor, invertirlo en productos necesarios que dentro de poco tiempo tendrán un precio más elevado.