Cada 4 minutos se produce un ACV: Explican síntomas y cómo prevenirlo

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ACVEn el mundo hay un Accidente Cerebro Vascular cada 4 minutos, mientras que en Argentina, se registran 126.000 nuevos casos cada año. De ellos, un tercio fallece, mientras que otro queda con discapacidades permanentes, como pérdida de visión o del habla, afirman desde la Organización Mundial del ACV.

El ataque cerebral más frecuente es el isquémico, pero también está el hemorrágico, que ocurre cuando se rompe un vaso (sanguíneo) en el cerebro, se explicó desde la Asociación Argentina de Ataque Cerebral, que preside Pedro Lylyk.

El primero, técnicamente se produce por la presencia de un coágulo que obstruye una arteria e impide que la sangre llegue a una determinada zona del cerebro. Este “cerrado” del conducto, puede deberse a una trombosis.

El hemorrágico es más grave, ya que se presenta por la ruptura de una arteria, producido por un traumatismo o por una dilatación localizada de un vaso sanguíneo.

Mayormente, destruye una parte del cerebro, dando como resultado que las funciones comandadas por esta zona no puedan ser asumidas, lo que genera problemas graves, como parálisis de uno o más miembros del cuerpo, la pérdida de la palabra, de la sensibilidad, de la visión, entre otras dolencias.

Los síntomas pueden ser muy variados, dependiendo de la parte y cantidad afectada. Partiendo desde un simple mareo, una confusión, hasta llegar a la parálisis de uno o más miembros o un coma profundo, con pérdida del conocimiento y muchas veces, con un elevado riesgo de muerte.

El profesor de Neurología de la Universidad Favaloro, Máximo Zimerman, afirmó que los esfuerzos deben orientarse al desarrollo de políticas de salud destinadas a la prevención y reconocimiento de esta patología. “Es crucial saber que en la mayoría de los casos, el ACV es prevenible y para ello es importante el tratamiento de la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol, los triglicéridos altos, el sedentarismo, el sobrepeso y abandonar el cigarrillo y el alcohol”, remarcó.

El médico, quien regresó recientemente al país tras realizar una especialización de 9 años en Hamburgo, Alemania, indicó que las estrategias terapéuticas pueden ser divididas de acuerdo a la etapas del ACV, que son aguda, subaguda y crónica.

Una vez instaurado el mismo, “se debe realizar un tratamiento que prevenga futuros episodios y rehabilitar al paciente, proceso que debe ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinario, integrado por neurólogos, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, neurofoniatras y neuropsiquiatras”, finalizó.