Rubén Rossi: ““La formación y los resultados no van de la mano”

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El fútbol no solamente está limitado a las cuestiones que acontecen dentro del campo de juego. Existen muchos otros matices que lo rodean, por eso solemos ser apasionados a la hora de discutirlo y cada quien muestra su visión diferente al resto. Un partido es un partido, once nombres contra once nombres con una cantidad importante de variables. Pero desde ahí tenemos otros asuntos que también están vinculados a la redonda. Podemos ir hacia una interna de gremios arbitrales, pasar por el trabajo dirigencial y la infraestructura, la seguridad y la violencia, la organización de los campeonatos y podríamos seguir enumerando hasta el pie de esta página. Encolumnado dentro de estas temáticas, aparece el trabajo formativo. Es decir, la crianza del jugador desde edad temprana. Darle forma intelectual y física a quien vestirá los colores del primer equipo en un posible futuro.

???????????????????????????????Desde hace unos meses Unión de Crespo ha sumado a Rubén Rossi como coordinador de las divisiones inferiores y de sus entrenadores. El santafesino tiene un curriculum importantísimo,  basta tan solo con ver el recuadro que acompaña esta nota en la página siguiente. Al margen de ello, en su presentación en sociedad tiró sobre la mesa conceptos que abrieron a la charla y al intercambio de ideas con periodistas y padres. Podríamos resumir su idea básica como “La formación del jugador por sobre el resultado”, pero sería vagar en la pobreza argumental. Más bien, recorramos parte de sus aspectos más elementales cuando explicó el proyecto que pretende llevar adelante en el Cervecero.

“Si el fútbol argentino no vuelve a sus viejos valores y su esencia va a estar en problemas. Ha sufrido una terrible desculturización en los últimos años, en cuanto a un montón de conocimientos del juego que se han ido perdiendo. San Gerónimo decía que había que enseñar el alfabeto con cubos, en forma de juego. Se han escrito grandes libros sobre la importancia del juego en el desarrollo del hombre. Y fíjense qué paradoja que en el mundo del fútbol el juego muchas veces en las etapas formativas, es lo que menos se utiliza. Recuerdo una frase de uno de los últimos maestros que hubo en el fútbol argentino que fue don Carlos Peucelle, quien prácticamente formó a los jugadores que integraron la famosa máquina de River a fines del 40 y principio del 50. De él tomé una frase que es una especie de motivación del modelo que vengo desarrollando hace años: ‘El fútbol es un futuro trabajo al que se llega jugando y se pierde si se empieza trabajando’. En la actualidad todos vemos que hablan del trabajo con los niños, y los niños lo que tienen que hacer es jugar y aprender por medio del juego, es el gran desafío. Que el fútbol vuelva a servir como un agente transformador donde se recreen los viejos valores que no cotizan en bolsa y que son los más caros como la honestidad, la ética, la dignidad y la hombría de bien”, explicó ante el silencio atento de los presentes.

DSCN0128 [Observador web]En ese planteo, hasta allí convertido en un entusiasta monólogo, profundizó aún más. “Nunca he permitido, ni lo voy a hacer, que se maltrate a un niño. A veces el maltrato es dado por la indiferencia. Nosotros planeamos armar dos líneas dentro de la institución, un área recreativa y un área formativa para que los chicos no se sientan mal y que del área recreativa puedan pasar a la formativa, porque muchas veces es muy triste someter a chicos a modelos de entrenamientos que los terminan agobiando. He visto con mucho dolor a niños que no vienen a entrenar un día y los entrenadores lo acusan que son vagos, que son atorrantes, y cuando nos vamos en el auto y damos la vuelta en la esquina vemos que el nene está jugando a la pelota con los amigos. El problema no era de él que no venía a entrenar, el problema era nuestro. Los modelos de entrenamientos se agotaron y lo traemos al chico a trabajar, cuando lo que pretende es jugar. Cuando le hacemos entrenamientos que nada tienen que ver con su edad y no se tiene en cuenta el juego como elemento formador y como elemento de aprendizaje, indudablemente que el niño se termina yendo”.

Es habitual ver en las canchas, lamentablemente, el hostigamiento de los padres y algunos entrenadores sobre el chico, volcando sobre él una presión a la que el niño no está acostumbrado. “Hoy pareciera ser que el niño está circunscripto a que tiene que ganar. Y no se dan cuenta de otros factores que provocan que ese niño que comienza hoy, abandone en la adolescencia. Pero por qué abandona en la adolescencia, porque el niño comenzó a venir a una institución a los 6 años, a los 15 años hace 9 que juega, es un veterano de mil batallas, tuvo que soportar tres entrenamientos diarios, jugar todos los fines de semana y con la exigencia nuestra, de papá y mamá que tiene que ganar, tiene que ser titular y ser el mejor. Cuando en esas edades la responsabilidad no está puesta en el juego, está puesta en el colegio”.

Su proyecto persigue tres cuestiones que Rossi mismo se encargó de describir. “Debemos buscar tres clases de futbolistas en que se conviertan esos niños. Uno que se da en el grupo minúsculo, la elite que llega a jugar en un club importante y hacerse profesional. En el segundo lugar están aquellos jugadores que conformarán el plantel de Unión de Crespo en su Primera División y el tercer lugar es para que vuelvan al club aunque no consiguieran los otros dos objetivos. El chico retorna a la institución porque en la infancia y adolescencia fue bien tratado, protegido, contenido. Es triste ver chicos que han pasado por los clubes y no quieren volver porque no fueron tratados como corresponde. He llegado a ver entrenadores que hasta insultan a los niños, una falta de respeto que no se debe soportar porque si un formador no tiene la capacidad de contenerse que no dirija, sino estaríamos avalando que un maestro saque un látigo y le pegue a los alumnos porque se puso nervioso. Si no te podés controlar no des clases”.

DSCN0127 [Observador web]Rossi paró la pelota y abrió paréntesis para resaltar que “no se enseña a jugar al fútbol, lo que se hacen son modelos de actividades donde el niño aprende a entender el juego. A través de un modelo de trabajo, ese chico que tiene un potencial futbolístico va a ir creciendo y puede llegar a jugar en Primera. La tarea en divisiones inferiores se ve en esos aspectos, en la formación que recibieron los futbolistas”.

 

 

“Estoy cansado de escuchar que se habla de la formación integral del futbolista. En la cadena educativa hay tres eslabones, el hogar, la escuela y el club, pero si el primero falla, los otros dos de poco sirven. Vemos que las familias se han devastado como núcleo de la sociedad y a veces nos piden que ocupemos un rol que no podemos, que no nos corresponde. Es su responsabilidad. He visto muchos clubes en 25 años, donde los padres nos traen a los chicos y quieren que se los devolvamos ‘Messi’ y además doctor en historia del arte, mientras ellos están en casa descansando, mamá sueña que va a ir a comer con Mirtha Legrand y papá que se va a comprar el auto último modelo. Lamento informarles que no es así”, reflexionó sobre una de las tantas verdades que se desprenden del campo formativo.

Rossi es claro, enfatiza en cada concepto, entrega citas de autoridad para hacer más sólido su argumento. Es convincente. “He venido aquí a ayudarles a encontrar el camino, no tengo la verdad y la estoy buscando siempre. Lo que hemos desarrollado a través de los años son programas de trabajo y tuve la suerte de tener entrenadores que han sacado muchos jugadores lo que termina siendo a fin de cuentas, el gran objetivo del fútbol formativo”.

“Vamos a implementar un proyecto como corresponde, que se siga esa planificación y que el modelo se asiente en cuestiones fundamentales que hacen al juego, porque cuando uno pregunta, cuáles son las cuatro acciones que tiene el juego del fútbol muy pocos las conocen. Cuando uno pregunta qué es lo más importante que debe tener un niño que quiere jugar al fútbol empiezan: ‘Tienen que medir 1,80’, ‘tiene que tener gran capacidad aeróbica’, ‘tiene que tener mucha velocidad’. Hay una sola cosa que un futbolista hace durante 90 minutos: toma decisiones. Yo decido si camino, corro, si pico, si doy un pase; cuando a un niño se lo saca a correr, ¿qué decisión tomó ese día? Ninguna. Es un día perdido. Lo que vamos a hacer es crear modelos de entrenamientos para que los niños aprendan a resolver porque si logramos que el jugador lo haga o tenga la capacidad de afrontar y resolver las innumerables e irrepetibles acciones que plantea un partido de fútbol, estamos en presencia de un proyecto que puede dar muchos frutos”, sostuvo ya abriendo el campo para el intercambio de pensamientos con los presentes.

DSCN0126 [Observador web]Dentro de ese clima, salió a escena el aspecto central de una discusión que puede tornarse interminable. “A veces veo que las divisiones inferiores tienen que ganar porque así formamos futbolistas ganadores, lamento informarles que no funciona así. La época en que estuve en River, la categoría 87 fue campeona invicta. De los 30 jugadores, solamente uno llegó a jugar en Primera que es Gonzalo Higuain. ¿Y qué? ¿Los otros 29 eran perdedores? Esa es una de las mentiras evidentes”. Ahora bien, cómo se convence a los padres de esta idea. “Explicándoles, sosteniéndolos. Hace poco salió un artículo periodístico donde enfatizan que 28 jugadores que estuvieron durante nuestra gestión en Colón, han debutado en Primera. Quiero que me los sienten a los 28 y me cuenten cuántas veces salieron al menos terceros en las inferiores. Nunca. A los padres hay que explicarles: ‘¿Usted qué quiere? Que su hijo tenga aspiraciones de llegar a Primera División o que gane campeonatos de 7° donde la satisfacción dura 24 horas porque después no se acuerda nadie. La formación y los resultados deportivos no van de la mano. Uno tiene que tratar de hacer crecer a los futbolistas”.

“Uno prepara a los futbolista para jugar, el ganar es una consecuencia del jugar. Si alguien me explica cómo es ‘ganar como sea’, yo lo pongo en práctica. Estoy diciendo que para que los jugadores accedan a la Primera en un club formador de AFA, usted necesita entre 4 y 5 años. Estoy hablando de la formación integral, acá se demorará el tiempo que se tenga que demorar. No conozco a nadie que no juegue un partido pensando en ganar, es obvio. Nadie prepara un equipo para perder, lo que digo que cuando se exacerba en eso y lo único que se busca es el triunfo deportivo, normalmente los jugadores no llegan con tanta facilidad a Primera. El mensaje tiene que bajar respaldado por los DSCN0124 [Observador web]dirigentes y haciéndoselo entender a los padres. El tiempo trabaja para la verdad y después termina poniendo las cosas en su lugar”. Contundente.

“Mi compromiso no es con los formadores ni con los dirigentes, mi único compromiso es con los niños, ellos son la responsabilidad, si mis entrenadores no funcionan no pueden trabajar. Cuando hace muchos años dije que iba a ser entrenador, mi padre que va a ser 20 años que falleció y jugó en River, fue técnico de Unión y de Colón, me dijo: ‘La única verdad que existe en el fútbol es que no la tiene nadie y no vas a ser tan idiota de creerte que la tenés vos’. En el fútbol no hay verdades absolutas, lo que hay son mentiras evidentes, y es obligación de los que estamos adentro, denunciarlas como tal y mentiras evidentes hay muchas”, concluyó.

 

DATOS

Rubén Rossi integró la Selección Argentina Juvenil que se consagró campeona del mundo en 1979 en Japón con Diego Armando Maradona y Ramón Díaz entre otros. Entre varias instituciones trabajó en River Plate, Colón de Santa Fe y Ben Hur de Rafaela. También está a cargo de un profesorado en la Universidad Nacional del Litoral de Santa Fe. En sus trabajos emergieron jugadores como Lucas Alario, Gonzalo Higuaín, Radamel Falcao García y Gustavo Bou, entre otros. 

 

Por Mauricio Jacob