Cooperativismo: Historia y presente de un pilar de la economía entrerriana

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cooperativismoDesde 1923, el primer sábado de julio de cada año, se celebra el Día Internacional de la Cooperación, por recomendación de la Alianza Cooperativa Internacional, que es una organización no gubernamental independiente, que cuenta entre sus miembros a 251 organizaciones de 95 países, que representan a más de 1.000.000.000 de personas. La cooperativa es considerada como una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente, para satisfacer sus necesidades y aspiraciones sociales, culturales y económicas comunes, mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática.

 

En diálogo con El Observador, el presidente del Instituto de Promoción Cooperativa y Mutualidades de Entre Ríos, Dr. Ricardo Etchemendy, destacó la importancia que a lo largo de la historia, tuvieron las cooperativas entrerrianas y en ese marco realzó a las centenarias, como la Lucienville de Basavilbaso o La Agrícola Regional de Crespo, “que como otras tantas, han sobrevivido a muchas crisis que ha tenido el país, que se pudieron fortalecer y crecer. Desde el Instituto, hemos trabajado muchísimo para recuperar algunas que se encontraban en una situación difícil, como la de Santa Anita, que estaba a punto de perder su matrícula y la concesión del servicio público que ofrece. Lo mismo pasó en Aldea Brasilera, La Criolla o la CEPAL (Cooperativa Entrerriana de Productores Agrarios de La Paz), que fue fundada en 1950”.

El funcionario recordó que “el modelo cooperativista, que tanto debemos luchar para que se mantenga, en el mundo nació en 1844, cuando la revolución industrial dejó a miles de trabajadores en la calle. El eje de esta economía es precisamente la persona y no el capital”.

Indicó que “en Argentina, actualmente hay 17.000 cooperativas y mutuales, siendo un sector en crecimiento, como se está dando también en la provincia. Además de las cooperativas tradicionales, como lo son las de agua potable, las de energía o las agropecuarias, debemos fiscalizar desde el Instituto, las que dependen de los programas nacionales”.

El presidente del organismo no dudó en afirmar que uno de los desafíos trazados, es poder inculcar el cooperativismo en las escuelas. Al respecto, Etchemendy señaló que “estamos en el proceso de terminar de capacitar a un importante porcentaje de docentes, para que con la ley provincial vigente y con el apoyo de los organismos gubernamentales correspondientes, en cada materia o carrera, haya un punto relacionado al asociativismo. Hoy, establecer el cooperativismo y mutualismo como materia en la currícula, no es tan sencillo, pero estamos avanzando. Pensamos que cuando se le hable de historia a los estudiantes en la escuela, se pueda contar sobre la formación del cooperativismo y mutualismo entrerriano; que cuando se hable de geografía, se enseñe dónde están ubicadas estas entidades y cuando se estudie economía, se haga referencia a este tipo de asociativismo que tan buenos resultados está dejando. Desde el Instituto, vamos a seguir luchando para promocionar y difundir los valores que tiene este sector” recalcó.

 

Su historia    

 

En el mundo, el cooperativismo se inició en el Siglo XIX, cuando un grupo de obreros de Rochdale (Inglaterra), creó una nueva forma de organización legal, destinada a satisfacer las necesidades alimenticias de su pueblo. Estaba formado por 28 trabajadores, que anteriormente eran tejedores, pero que tras ser despedidos por protagonizar una huelga, aportaron sus capitales a la nueva sociedad. Desde entonces, los buenos resultados de este modelo comercial, hicieron que se expanda en los distintos países, ofreciendo productos y servicios agrícolas, bancarios, de crédito y ahorro, industriales, de seguros, pesca, vivienda, salud, servicios públicos, servicios sociales, turismo y consumo, entre otros.

El 12 de agosto de 1900, un grupo de 15 colonos fundaron la Sociedad Agrícola Israelita, sentando las bases del cooperativismo agrario entrerriano y argentino, ya que años después se creó la “Lucienville”, la primera cooperativa agrícola de la provincia y el país. En esos inicios, la entidad se encargaba del acopio de semilla, su industrialización y comercialización, sin dejar de lado, la realización de obras de carácter social.

 

La bandera y sus 7 colores   

 

La Bandera de la Cooperación está formada por los colores del arco iris, “que simbolizan los ideales y objetivos de paz universal, la unidad que supera las diferencias políticas, económicas, sociales, raciales o religiosas y la esperanza de humanidad en un mundo mejor, donde reine la libertad, la dignidad personal, la justicia social y la solidaridad”.

“El rojo representa el fuego y el amor que une a las personas; el anaranjado, un amanecer glorioso; el amarillo, por el color del sol que da luz, calor y vida; el verde, que representa la esperanza de los que, unidos en el amor y en el trabajo, hacen posible el milagro de la cooperación; el azul celeste, es la ilusión; el azul marino, encarna el valor que nos impulsa a buscar nuevas rutas y nuevos surcos donde acunar la semilla de la fe y la cooperación y el violeta significa la humildad, una de las virtudes que nos acerca más a lo divino y al prójimo”.