Genera expectativas el primer tambo robotizado de Latinoamérica, creado en Argentina

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1469 Taverna [1600x1200]En la última edición de Agroactiva, que exitosamente se concretó en Monje (Santa Fe), el INTA presentó el primer tambo robotizado de Latinoamérica. La unidad, comenzará a trabajar en las próximas semanas con el ordeño de 40 vacas y con 3 sectores de alimentación: dos de pastoreo directo y uno donde se distribuirá una dieta TMR (ración totalmente mezclada).

Miguel Taverna, referente en lechería del INTA Rafaela, explicó que el componente central de esta tecnología es un robot que realiza las prácticas de rutina, ordeña las vacas en forma automática, mide la producción, detecta problemas de mastitis y suministra alimentos, entre otras funciones.

“Esta tecnología no reemplaza a la gente, sino que modifica favorablemente las condiciones de trabajo”, aseguró Taverna, quien remarcó que “el trabajo de las personas es imprescindible para el buen funcionamiento del sistema, pero que, gracias al uso de la tecnología, el operario puede centralizarse en tareas de gestión, manejo alimenticio, de pasturas, salud y reproducción”.

El técnico señaló que la robótica aplicada al ordeño cuenta con más de 20 años de desarrollo, no obstante explicó que “su aplicación en tambos pastoriles intensivos supone mayor complejidad, lo cual obliga a desarrollar estudios de adaptación y validación”.

Este proyecto de investigación se lleva a cabo a partir de un convenio de vinculación tecnológica firmado entre el INTA y la empresa DeLaval SA. “También se plantea evaluar su sustentabilidad a través de indicadores productivos, ambientales y económicos”, detalló.

Además de la dimensión productiva, el especialista resaltó la importancia de incorporar innovación a los procesos del agro como una posibilidad valiosa y estratégica para atraer la participación de los jóvenes en el sector. “Poner a disposición de las nuevas generaciones tecnologías, más cercanas a sus pautas socioculturales, significa un incentivo para permanecer o iniciarse en la actividad”, aseguró Taverna.

El proyecto tiene una duración prevista de cinco años. El primero comprende la puesta en marcha del sistema, mientras que en los siguientes, se prevé su evaluación de acuerdo con indicadores técnicos, ambientales, sociales y económicos que permitirán generar datos y compararlos con otros registros de tambos convencionales.