¿Por qué crece la cantidad de casos de tiroides?

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tiroidesLa tiroides se encuentra delante de la laringe y tráquea, mide aproximadamente 5 centímetros de ancho, 3 de alto y 1.8 de grosor, pesa alrededor de 30 gramos y está constituida por 2 estructuras (lóbulos) que se conectan por el centro (istmo) como si formarán una “H”. Este órgano secreta las llamadas hormonas tiroideas, que se encargan de estimular a casi todos los tejidos del cuerpo a producir proteínas y aumentar la cantidad de oxígeno que las células utilizan. La glándula tiroides puede aumentar de tamaño debido a una producción hormonal alterada, a la destrucción celular e incluso por otras causas, aún desconocidas.
El síntoma más frecuente es la aparición de un nódulo que no desaparece en el cuello. El 4% de dichos nódulos en mujeres y el 8% en hombres son malignos y la prevalencia de los mismos en la población es muy alta y aumenta con la edad, hasta el punto que se estima que el 50% de las personas de 60 años tendría uno.
En condiciones normales, la glándula en cuestión no puede verse y apenas es posible sentirla mediante palpación; sin embargo, dicha estructura crece cuando su producción hormonal presenta alteraciones. Es probable que esta condición no genere síntomas (salvo abultamiento en el cuello), pero cuando el crecimiento de la tiroides comprime venas, esófago y/o tráquea, el paciente manifiesta dificultad para respirar, tragar y hablar, así como mareos y emite sonidos similares a silbidos.
La médica endocrinóloga, Silvana A. Vázquez (MP 9279) del Sanatorio Adventista del Plata, explicó que “la función de esta glándula es regular al metabolismo, es decir la manera en la que el organismo descompone los alimentos para producir energía y el modo de cómo la utiliza. Esta función se cumple a través de sus hormonas, que son liberadas a la sangre. La disponibilidad de las mismas depende del aporte de yodo, el cual se encuentra presente mayoritariamente en la sal común y en menor cantidad en otros alimentos, como los productos del mar, lácteos y carnes”.
La profesional comentó que “el médico puede confirmar la presencia de una disfunción tiroidea mediante un análisis de sangre, midiendo la hormona a las personas mayores de 35 años y luego cada 5 años. También cuando existe bocio o nódulos o en casos de infertilidad, de alteraciones en las menstruaciones, en la menopausia, en personas con problemas de depresión (y crisis de pánico) o cuando hay colesterol elevado. Además, es fundamental que toda mujer embarazada se controle, porque las hormonas tiroideas son fundamentales para el desarrollo del cerebro del bebé”.
Vázquez informó que “cuando la glándula produce menor cantidad de hormonas tiroideas de las necesarias, se llama ‘Hipotiroidismo’. Si la falta es leve, puede haber síntomas muy vagos, como cansancio, falta de ánimo, intolerancia al frío y pérdida de memoria. Se calcula que esta condición afecta hasta el 10% de la población y es más común en mujeres que en hombres. También está el ‘Hipertiroidismo’, que resulta de la exposición continua del organismo a altas concentraciones de hormonas tiroideas. Las manifestaciones más frecuentes incluyen nerviosismo, aumento de la sudoración, intolerancia al calor, palpitaciones, cansancio, pérdida de peso, diarrea, temblores y molestias oculares. Por otra parte, la glándula tiroides puede desarrollar abultamientos, protuberancias o nódulos. Aunque los de tiroides son muy comunes, el 5% al 10%, se trata de un cáncer. De 10 pacientes con nódulos en esta situación, 9 de ellos quedan libres de la enfermedad si el tratamiento de los mismos es apropiado”.
La profesional informó que “como la mayoría de los pacientes no tienen ningún síntoma, la mayoría se conocen durante un examen del cuello. Una vez que se descubre el nódulo, el médico podría solicitar una ecografía de tiroides, análisis para saber el funcionamiento de la glándula y eventualmente un centellograma y una biopsia”.

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